Consumidores de todo, dueños de nada: alquilarás hasta el sofá de Ikea

Grandes cadenas se lanzan a alquilar ropa, muebles o electrónica para captar a nuevos clientes


vigo / la voz

En una ciudad de Galicia, año 2020: Juan y Ana se levantan en una casa que no es de su propiedad, y equipada con muebles y electrodomésticos por los que pagan una cuota mensual. Abren el armario y buscan entre las prendas que han encargado en un catálogo on-line para vestirse esta semana. Van a trabajar en un todocamino de renting de último modelo, aunque están pensando en pedir que se lo cambien por uno eléctrico. Los fines de semana prefieren la bici, pero no tienen sitio en casa, así que, como todo lo demás, las alquilan.

Un consumidor medio compra hoy un 60 % más de ropa que hace 15 años, pero la conserva la mitad de tiempo. La consultora McKinsey utiliza este dato, recogido en un estudio, para explicar una tendencia que sacude al sector del consumo: la pérdida de valor de la propiedad en favor del alquiler y el pago por el uso.

H&M, El Ganso, Tous, Nike, Leroy Merlín, MediaMarkt o Ikea han comenzado o preparan su aterrizaje en el mercado del alquiler para llegar a nuevos clientes, lograr ingresos extra y avanzar en sostenibilidad.

Coche cada 4 años

En España y en Galicia, el sector del alquiler más afianzado es el del automóvil, que es el segundo gran desembolso familiar, después de la vivienda. Mientras el mercado de matriculaciones cae, el del renting crece a un ritmo del 9 %, según la Asociación Española de Renting de Vehículos, sobre todo gracias a su popularización. «Antes eran las grandes empresas las que más se acogían al renting, y ahora ya vemos que son pymes, particulares y autónomos los que están empujando y protagonizando el crecimiento de la flota», explica el presidente de la patronal, Agustín García.

Las propias marcas están sacando sus servicios de car-sharing, conscientes de que muchos prefieren una cuota mensual que incluya todo (seguro, taller, impuestos, revisiones) que un gran desembolso. Es el caso de Free2move, del grupo PSA, una iniciativa comercial que la multinacional con una planta en Galicia considera de las más exitosas.

Hasta Amazon ha sacado su servicio de alquiler de vehículos. «Mucha gente prefiere tener una planificación del gasto sin sobresaltos. También hay una gran incertidumbre respecto a qué coche comprar, porque cambian las normativas o las necesidades. Ya no se compra un automóvil para 15 años, se alquila para cuatro», afirma Agustín García.

«Hay un cambio de mentalidad que se basa más en el uso que en la posesión», reflexiona en uno de sus artículo el investigador del colegio de sociólogos y políticos de Madrid, Pablo Ruiz. «El mejor ejemplo son los muebles: la generación de nuestros abuelos no los cambiaba en décadas, porque estaban diseñados para durar. Ahora estamos en una sociedad más liquida, más fluida y enfocada a satisfacer ciertas necesidades del momento».

Eso explica que Ikea, la cadena sueca de muebles, acabe de lanzar un nuevo proyecto para impulsar un sistema de alquiler de mobiliario que ensayará en una treintena de países, incluido España. Ya está funcionando de forma experimental en Suiza, Polonia, Suecia y Holanda.

Sofá y la tele de «renting»

Ikea controla la propiedad del producto para asegurarse de que sea utilizado «tantas veces como sea posible antes de ser reciclado». Este plan se sitúa dentro de un modelo de negocio más sostenible y flexible para los clientes, según explica el grupo.

Mediamarkt, líder en la venta de electrónica en España, impulsará este año el renting de tecnología y sus marcas propias. «Este año vamos a abrir una línea de alquiler porque el concepto de propiedad está cambiando, sobre todo en la población más joven, que cada vez demanda más el pago por uso», explica la cadena

El pasado mes de diciembre, el gigante sueco H&M puso en marcha en su tienda insignia en Estocolmo la novedad de poder alquilar trajes de fiesta.

Otro gigante como Nike creó el servicio Adventure Club, de suscripción de calzado deportivo para niños de entre dos y diez años. En España, Tous se ha sumado a esta ola, con la adquisición de una participación en la start up Verone. Permite alquilar joyas de manera ocasional con tarifas que van desde el 8 % hasta el 10 % del valor de la pieza.

El Netflix de la moda hace negocio en una sociedad en la que importa más usar que poseer

Las generaciones actuales apenas conocen de oídas la experiencia de quienes padecieron la inestabilidad de una guerra, o las carencias de una posguerra. Si los hijos de la dictadura se afanaron en comprar (el piso, el terreno, el coche), según apuntan los expertos, esa necesidad de posesión se ha ido diluyendo hasta desembocar en lo que hoy ya es más que una tendencia: la sociedad del alquiler.

Plataformas como Spotify, Netflix o FilmIn han conseguido que paguemos por cosas a las que solo tenemos acceso, a menudo temporal, pero que no podemos guardar ni acumular. Han convertido productos en servicios. Para el economista, en esto influye que se está perdiendo el sentimiento de apego, y la moda es uno de los sectores en los que más se empieza a notar este fenómeno, que tiene mucho que ver con el declive del fast fashion, y de la compra de ropa de usar y tirar.

En España destacan ya tres empresas bien posicionadas en este nuevo segmento. En realidad son tiendas on-line de alquiler de ropa: Pislow, con sede en Barcelona; Ecoadicta, en Madrid; y Ouh Lo La, en Valencia.

Cualquiera de las tres ofrece en principio lo mismo: una caja mensual con tres, cuatro o cinco prendas de todo tipo por un coste de entre 30 y 150 euros. En el momento del alta en el servicio, el cliente debe rellenar un formulario con sus medidas y gustos.

«Funcionan de la misma manera, se encargan de lavar la ropa y de llevarla a la tintorería una vez usada, algo bastante positivo porque te libera de este tipo de tareas», explican desde Pislow.

Entre las principales marcas de ropa en España que están ofreciendo sus prendas de vestir para este tipo de servicio destacan Tous, Zara, Mango, Asos, Bimba y Lola o Massimo Dutti.

La suscripción mensual es interesante también para las cadenas de moda, debido a la necesidad que hay en el mercado de usar una gran cantidad de ropa.

Cada año se tiran 800.000 toneladas de basura textil solo en España. Además, el 30 % de la ropa que se fabrica a nivel mundial no se llega a vender, cosa que hace que las empresas textiles pierdan dinero, según datos de la patronal textil Acotex.

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