Bruselas aspira a movilizar un billón de euros en inversiones verdes

El mecanismo para una transición justa incluirá ayudas de al menos 100.000 millones para las regiones más castigadas por la descarbonización


Bruselas / E. La Voz

La Comisión Europea ha hecho los deberes. Ayer presentó los detalles económicos del ambicioso Pacto Verde, que aspira a movilizar un billón de euros en la próxima década, con dinero de naturaleza pública y privada. El New Green Deal es el caballo de batalla de la nueva Comisión, un plan con el que pretende convertir al Viejo Continente en neutro en emisiones de CO2 para el 2050. Cuando se presentó esta propuesta, tras la toma de posesión de Ursula von der Leyen al frente del Ejecutivo comunitario, fue recibida con entusiasmo pero con cautela por parte de algunos países del centro y este de Europa, con Polonia a la cabeza. Para no poner en riesgo el proyecto, la alemana se comprometió en la última cumbre europea de diciembre del 2019 a presentar una hoja de ruta de financiación para resolver las dudas de las regiones que más esfuerzos tendrán que hacer por su dependencia actual de los combustibles fósiles.

Según explicó Von der Leyen, el Plan de Inversiones del Pacto Verde se basa en tres pilares: financiación para movilizar un billón de euros en una década, capacitación para reorientar las inversiones públicas y privadas y un apoyo práctico a las autoridades públicas y promotores de proyectos con vistas a la planificación, diseño y ejecución de proyectos sostenibles.

Los eurodiputados hablaron ayer sobre el Mecanismo de Transición Justa y Plan de Acción Sostenible en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, junto a los comisarios Frans Timmermans y Valdis Dombrovskis. Se centraron en la manera en que la Unión Europea puede ayudar a las regiones europeas más afectadas por la descarbonización que exige el Pacto Verde. Muchas de ellas experimentarán una profunda transformación económica y social.

El vicepresidente a cargo del Pacto Verde, el socialista Timmermans, declaró que el mecanismo para una Transición Justa «contribuirá a apoyar a los más afectados, haciendo más atractivas las inversiones y aportando un paquete de ayuda financiera y práctica por un valor mínimo de 100.000 millones de euros». Galicia es una de las regiones españolas más afectadas por el plan de descarbonización y necesita una solución para la crisis industrial que está atravesando. El cierre de la planta de carbón de As Pontes es la última piedra en el camino a la que se enfrenta la comunidad, tocada en términos de empleo.

Esta herramienta se sostendrá sobre tres pilares de financiación. En primer lugar, el Fondo de Transición Justa recibirá 7.500 millones de euros de los fondos de la Unión Europea y espera recaudar entre 30.000 y 50.000 millones adicionales a través del aporte de las regiones que se beneficien del Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Con esta primera pata, el Ejecutivo comunitario busca ayudar a los trabajadores a insertarse en el mercado laboral con nuevas oportunidades económicas y apoyar las inversiones en la transición hacia las energías limpias.

En segundo lugar está el plan InvestEU, antiguo Plan Juncker, que espera movilizar hasta 45.000 millones de euros para atraer inversiones privadas en energía sostenible y transporte. Y, por último, espera contar con el Banco Europeo de Inversiones para proporcionar préstamos al sector público por un total de 25.000 millones de euros.

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