El expresidente de Barreras pide la baja en el astillero tres meses después de irse

Empresas de Costas retiran material del crucero en víspera de la entrada de Ritz Carlton


Vigo / La Voz

Las cosas no van tan rápido como estaban previstas en Hijos de J. Barreras en este arranque del 2020. El pasado día 7, los trabajadores, alrededor de 200, ya de vuelta de las vacaciones, se incorporaron al astillero con las expectativas puestas en una inminente entrada de The Ritz Carlton Yatch Collection para tomar el control de la compañía, y reactivar el trabajo en el crucero Evrima, paralizado desde hace más de tres meses.

Es el mismo tiempo que lleva el astillero en preconcurso de acreedores, y casi el mismo (una semana más) que José García Costas dejó de ser presidente de Barreras, por acuerdo de la junta general de accionistas del 26 de septiembre del 2019.

Mientras la plantilla espera acontecimientos, y ante la cercana toma de control del armador estadounidense que gestiona Douglas Prothero, el expresidente del astillero, que ha permanecido en plantilla durante los tres últimos meses, ha pedido la baja voluntaria en el astillero, según han confirmado fuentes próximas a la empresa. García Costas, que sigue siendo accionista (tiene el 24,5 % de Barreras) y consejero, se dio de baja la semana pasada como empleado, renunciando así al contrato laboral que lo mantenía vinculado a la empresa naval desde el año 2013, con un salario que fuentes de Barreras cifraron entonces en 100.000 euros anuales.

Otras fuentes de la empresa afirman que en los últimos días la empresa Emenasa, propiedad de García Costas, y uno de los principales proveedores de Barreras, ha estado retirando maquinaria y material no instalado que permanecía en el crucero Evrima.

Mientras, los accionistas de Barreras, incluidos el propio Costas, celebraron ayer una junta a la que seguirá un próximo consejo de administración que determinará el nuevo organigrama de dirección del astillero, ya con The Ritz Carlton al frente.

Así lo aseguran fuentes conocedoras de las negociaciones que permitirán que el armador americano asuma los mandos de Barreras, con el 75 % de los derechos de voto cedidos por dos de los accionistas: Pemex (el mayoritario, con el 51 % del capital ) y Naviera Albacora, con el 24, 5 %.

La intención de los socios es que la cesión provisional de los derechos políticos de Barreras se materialice esta semana, aunque fuentes de los despachos jurídicos encargados de dar forma legal a la operación aseguraban ayer que todavía quedan flecos pendientes. 

Aún hay tiempo

El tiempo corre en contra de la operación rescate lanzada por The Ritz Carlton con el objetivo prioritario de terminar la construcción de su primer crucero, al que todavía le quedan más de 8 meses de trabajo por delante.

En su último comunicado oficial, el armador y único cliente a día de hoy confirmado que queda en la cartera de pedidos de Barreras avanzó su intención de seguir adelante con la construcción de un segundo crucero, firmado el pasado mes de junio, y cuya puesta de quilla (hito que marca el arranque de la construcción) estaba programada para diciembre del 2019.

Con muchas incógnitas todavía por despejar, como quién se va a poner al frente de los distintos departamentos de dirección y gestión de Barreras que ahora están vacantes; o la postura de la industria auxiliar, a la que el astillero debe al menos 25 millones de euros, reacia de entrada a volver a trabajar sin haber cobrado, las próximas semanas se presentan decisivas para encauzar el rumbo del astillero.

El objetivo a esquivar es la entrada en un concurso de acreedores en febrero. De momento, el atasco en los juzgados juega a favor del astillero, ya que la demanda de disolución presentada por Hijos de J. Barreras el pasado mes de diciembre todavía no ha sido admitida a trámite. En la misma petición, el astillero solicitaba al juez el levantamiento de la demanda, garantizando que antes del 2 de febrero Barreras tendría ya encauzada su viabilidad y equilibrado su patrimonio.

Los trabajadores confían en que la actividad se reinicie en el plazo de 15 o 20 días 

Volver a arrancar la maquinaria de Hijos de J. Barreras no será algo inmediato. El presidente del comité de empresa, Sergio Gálvez, explicó ayer que, aunque The Ritz Carlton necesita que el buque Evrima se ejecute «lo antes posible», será necesario que el astillero realice una programación para preparar el trabajo diario, lo que se demorará unos 15 o 20 días.

Aclaró que el primer paso para permitir la «vuelta a la normalidad» de Barreras corresponde al consejo de administración.

Los trabajadores confían en que este órgano de Gobierno sitúe al frente de Barreras una dirección que aborde «su problemática» y que se normalice de un modo definitivo la situación, que ha achacado, en mayor medida «más a cuestiones del consejo (de Administración) que a las del propio astillero».

Gálvez destacó la importancia de cómo solventar la necesidad de carga de trabajo. «Es importante que el plan de futuro no se limite a ejecutar los dos buques encargados por The Ritz Carlton». Ha recordado que los proyectos del grupo naviero Armas y de los noruegos Havila, que ahora están en suspense, podrían aportar carga de trabajo durante «dos o tres años».

En ese sentido, ha advertido que la cancelación de un proyecto «nunca es una buena noticia», ya que, a su juicio, muestra que un astillero no dispone de capacidad para llevar a término un proyecto. Así, ha resaltado que Barreras puede ejecutar sus encargos y ha defendido la necesidad de que se dé «viabilidad» a todos ellos.

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