Luis Vadillo: «Cada jubilado debe percibir una pensión según lo que haya cotizado»

El directivo destaca que el sistema de prestaciones por jubilación necesita una reforma en profundidad


redacción / la voz

Hace seis años BBVA creó una herramienta que permite a los ciudadanos, sean clientes de la entidad bancaria o no, realizar una simulación para conocer cuál será su pensión en el futuro. Los resultados no pueden ser más concluyentes. En ese tiempo, la aplicación ha registrado más de seis millones de consultas, lo que indica la elevada sensibilidad que existe en torno a esta cuestión y la necesidad que tienen los ciudadanos de disponer de información sobre los recursos con los que contarán en el momento de abandonar la vida laboral. Así lo entiende Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones.

-¿Cuál es el sentimiento de los gallegos respecto al futuro de su pensión?

-En la última encuesta realizada por nuestro instituto, -que incluye a la generación del baby bum, entre 42 y 62 años- el 77 % de los gallegos se muestran preocupados y casi el 80 % de los consultados creen que tienen que ahorrar porque, de lo contrario, entienden -al menos un 54 % de ellos- que no van a poder vivir sin pasar aprietos durante la jubilación solo con los ingresos que obtendrá de la Seguridad Social.

-¿Qué aceptación tiene entre los gallegos utilizar la vivienda como complemento a la pensión?

-De los entrevistados, el 69 % cuentan con vivienda en propiedad (diez puntos por debajo de la media española) y de ellos el 50 % sí la utilizarían como complemento. Quizás se trate de un tema cultural. Ese arraigo de la vivienda, de la tierra, justifica que solo la mitad lo empleen. Y la opción que más les cuadraría sería venderla e irse a vivir a otra parte.

-¿Y sobre la edad para jubilarse?

-Una cosa es el deseo y otra la realidad. Más del 50 % de los gallegos responden que desean jubilarse cuanto antes, a los 60 o antes; pero solo un 12 % contestan que no creen que se vayan a retirar antes de los 65; un 45 % prevén que su vida laboral se prolongará hasta los 67 o incluso más allá. Podría decirse que los gallegos tienen un sentimiento más pesimista que el resto de los españoles.

-Son opiniones a partir del actual modelo, pero el sistema necesita una reforma en profundidad para que sea sostenible.

-Los retos que tiene por delante son dos: la sostenibilidad y la suficiencia. Es decir, que las pensiones sean lo suficientemente altas como para vivir, y que haya un equilibrio entre los ingresos y los gastos. En relación con la sostenibilidad, a finales de año habrá un déficit de 20.000 millones de euros, o lo que es lo mismo el equivalente al 1,6 % del PIB. Este desajuste sería de 2.300 euros por pensionista.

-Y el sistema tiene por delante el reto de afrontar la jubilación del «baby bum».

-Se trata de la generación más numerosa que ha tenido nunca la sociedad española. Unos 12 millones de ciudadanos que engrosarán las listas de jubilación. Como el modelo español es un sistema de reparto, es decir, las cotizaciones de los trabajadores de hoy van a pagar las pensiones de los jubilados de hoy, cuando llegue el retiro de toda esta gente del baby bum supondrá todo un reto, porque habrá menos cotizantes aportando y más percibiendo. El número de pensionistas pasará de algo más de 9 millones a 15. El número de contribuyentes a la Seguridad Social no va a subir en la misma proporción, todo lo contrario, va a reducirse.

 «Solo la mitad de los gallegos venderían su casa como complemento de su pensión»

-¿Más pensionistas y más longevos?

-Es otro desafío. Los pensionistas van a vivir más tiempo y con una mayor calidad de vida. Está por ver si las prestaciones de jubilación, que son de reparto y vitalicias, pueden soportar ese volumen. La demografía y la longevidad son un dato cierto, inopinable. O pasa algo mágico o las personas que nazcan hoy, mañana no van a tener 30 años y se van a poner a cotizar. Las pirámides poblacionales son las que son. La reforma es necesaria. No hacer nada no es una opción.

-¿España se enfrenta a un gran problema?

-España no es el único país en el que se produce esta circunstancia, antes ha ocurrido en otros, como en Suecia, o en Francia, que está en pleno proceso de cambio. Debe afrontarse el déficit a partir del equilibrio, entre lo cotizado y lo que se percibe como jubilado. En esto hay consenso social. Cada contribuyente debería disponer de una cuenta virtual en la que se reflejen sus cotizaciones y que lo que perciba de pensión esté en relación con lo aportado. Ahora no es así: nada tiene que ver lo cotizado y lo percibido. La gente tiene la impresión de que ingresa menos como pensionista respecto a lo que ha destinado a la Seguridad Social en su vida activa. El promedio, 40 años de carrera laboral, financia solo 12 de pensión. Una persona que se jubila a los 65 años, a los 77 ya habría cobrado todo lo cotizado en su vida laboral y, a partir de ahí, si la esperanza de vida es de 84, cobraría por algo que no habría cotizado. De ahí que el sistema esté en desequilibrio. La reforma debería enfocarse en esa línea.

-¿Si los pensionistas reciben la prestación por lo cotizado se rompería el principio de solidaridad que ha caracterizado el sistema hasta ahora?

-La reforma tiene que conservar el sistema público y de reparto. No se trata de privatizar el sistema y, desde luego, siempre ha de tenerse en cuenta que las pensiones mínimas deberían financiarse con impuestos, como en otros países. Un ejemplo de ello es Suecia, que tiene este sistema de cuentas virtuales. Un modelo que permite incluso flexibilizar la edad de jubilación: el que quiera hacerlo antes podrá decidirlo así a costa de perder pensión; y quien quiera seguir trabajando también puede elegir esa opción, porque existe la transparencia.

«El retiro de la generación del 'baby bum' será todo un reto para el sistema

-¿Cree que con los salarios actuales los cotizantes pueden destinar una parte de sus ingresos al ahorro para sus pensiones futuras?

-El ahorro debería estar en la cabeza de todos. El que tenga un sueldo más bajo ahorrará menos y el que lo tenga más alto lo hará más, pero es necesario. Hay que prepararse para esa nueva etapa de la vida porque se trataría de unos 23 años percibiendo un pensión vitalicia. Algo hay que hacer: ahorrar, cotizar más tiempo según la esperanza de vida... El dinero tiene que salir de algún lado y a través de impuestos no se puede mantener de manera estructural, no sería viable. La pensión media está por encima del salario medio. La bola de nieve cada vez será más grande. Habría que prepararse con una transición amplia, con el tiempo suficiente para que no tenga que venir alguien que nos obligue a hacerlo. Hay un consenso social para ello.

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