Más de la mitad de los gallegos dependen de una pensión o del subsidio por paro

Solo el 45 % de los que declaran al fisco tienen en su trabajo su única fuente de ingresos


Redacción / La Voz

De los más de 1,8 millones de gallegos que el año pasado declararon sus ingresos a la Agencia Tributaria, menos de la mitad (835.000 personas, un 45 % del total) tienen como único sustento el salario que perciben por su trabajo. El otro 55 % dependen, en mayor o menor medida, de alguna prestación pública, ya sea pensión o subsidio por desempleo.

Y es que en la comunidad, una de las más envejecidas del país, hay más de 725.000 contribuyentes cuyos ingresos vienen, en exclusiva, de las pensiones que abona la Seguridad Social, a los que se suman otros casi 50.800 parados que durante el año pasado solo percibieron la prestación por desempleo (ya sea contributiva o asistencial). Hay, además, otras 6.800 personas que durante el año pasado cobraron pensión y paro (ya sea porque se jubilaron estando en desempleo o porque compatibilizaron una paga de viudedad con el subsidio por no estar trabajando). De esta forma, son más de 782.000, casi un 43 %, los contribuyentes de la comunidad que dependen en exclusiva de una prestación pública.

Pero a estos hay que añadirles otras 210.000 personas que, pese a que estuvieron trabajando el año pasado complementan su nómina con otros ingresos procedentes del Estado. La mayoría, casi 160.000, lo hicieron porque durante algunos meses en los que no estuvieron empleados cobraron el paro. Pero hay otros 46.800 gallegos que compatibilizan su empleo con una pensión (principalmente, de viudedad). Y, por último, 4.340 personas que durante el 2018 pasaron por todos los estados posibles, ya que fueron asalariados, parados y pensionistas.

Los datos del fisco revelan que Asturias y Extremadura son las únicas comunidades con una mayor tasa de dependencia que la que se registra en Galicia. En el otro lado de la balanza aparece Madrid, donde seis de cada diez contribuyentes declaran solo ingresos procedentes de su trabajo, ocho puntos por encima de la media estatal, donde los asalariados sin otras rentas a mayores de su nómina representan el 52 % de los declarantes al fisco.

En cuanto a los ingresos, son aquellas personas que compatibilizan su empleo con el cobro de una pensión las que más ganan. Más de 2.300 euros brutos al mes en el caso de Galicia, frente a los menos de 1.770 que declaran los asalariados y los 1.100 de aquellos contribuyentes que son solo pensionistas. Los parados, con 355, son los que menos perciben (hay que tener en cuenta que se trata de una media y que los desempleados pueden haber recibido el subsidio solo durante unos meses y no el año completo).

Las declaraciones presentadas al fisco revelan que más del 45 % de los gallegos no llegan a mileuristas, ni siquiera si se toman sus ingresos en bruto, puesto que perciben menos de 12.000 euros al año, antes de impuestos. Son, en total, más de 840.000 personas, cuyos ingresos conjuntos son apenas la mitad que los que declaran el 14 % de los contribuyentes con más renta, aquellos que perciben más de 30.000 euros al año, que son apenas 257.000 en la comunidad.

Pensionistas de menos de 35

Según los datos de la Agencia Tributaria, en Galicia había el año pasado casi diez mil pensionistas menores de 35 años, ya sea por orfandad, favor de familiares o incapacidad. Se trata de prestaciones modestas, que rondan los 5.000 euros, menos de la mitad de la paga media de la Seguridad Social en la comunidad. En total, son cerca de 200.000 los gallegos que dependen de una pensión antes de llegar a los 65 años, una cuarta parte del total de perceptores de estas rentas en la comunidad.

Uno de cada ocho asalariados trabajan para empresas de otras comunidades

La estadística que publica cada año la Agencia Tributaria, que se elabora a partir de las declaraciones de retenciones que facilitan las empresas y las Administraciones, es una de las radiografías más completas del mercado laboral, ya que además de ofrecer la cifra total de retribuciones que se abonan en cada comunidad permite también saber qué porcentaje de estas es abonada por empresas radicadas en el mismo territorio y cuántos trabajadores dependen de ellas.

Así, por ejemplo, en el caso de Galicia, del más de un millón de contribuyentes residentes en la comunidad que declararon rentas procedentes del trabajo el año pasado (1.045.500, por ser precisos), uno de cada ocho están en plantilla de empresas con sede social en otra comunidad. Solo cinco regiones (Comunidad Valenciana, Cantabria, Baleares, Cataluña y Madrid) presentan cifras más bajas de dependencia exterio, aunque tan solo en Madrid, gracias al efecto capitalidad, los asalariados e importes abonados exceden a los percibidos en el propio territorio, ya que ahí están las sedes de las grandes compañías con actividad en todo el país.

Los datos del fisco muestran también que, tras los recortes de la crisis, la masa salarial volvió a crecer el año pasado. Lo hizo casi un 6 %, por lo que los emolumentos totales de los trabajadores en la comunidad superaron de nuevo la barrera de los 20.000 millones de euros, un nivel que no se alcanzaba desde el año 2008.

Por sectores, los salarios de los trabajadores de entidades financieras y aseguradoras son los más altos en la comunidad, superando los 32.000 euros de media. Por encima de los casi 29.000 en la industria y más del triple de los 9.600 que cobran quienes se dedican a servicios personales y de ocio, los peor pagados en Galicia.

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