¿Qué se hace con la leche gallega?

Los 7,5 millones de litros que produce la comunidad satisfacen las necesidades de 25 millones de personas al transformarse en yogures, postres, mantequilla y toda clase de derivados


redacción / la voz

Cada día se producen en Galicia casi 7,5 millones de litros de leche, una cantidad suficiente para cubrir las necesidades lácteas -derivados incluidos- de más de 25 millones de personas. La comunidad no solo lidera la producción a nivel estatal, sino que también se sitúa entre las diez principales regiones lácteas a nivel europeo.

Este aplastante dominio del sector productor no tiene, sin embargo, un reflejo en el ámbito industrial, donde la comunidad todavía tiene mucho margen de mejora a la hora de valorizar semejante volumen de materia prima. De hecho, cuatro de cada diez litros ni siquiera se transforman en la comunidad, sino que salen en cisternas para ser procesados en otros puntos de la península e incluso Portugal.

En este sentido, resultan reseñables casos como los de Lactalis o Capsa, las dos empresas líderes en Galicia por volumen de leche recogida -dominan el 40 % del total-, que si bien cuentan con factorías en la comunidad, desplazan a otros puntos de la península parte de la materia prima para la elaboración de derivados como quesos o yogures.

Leche líquida

Es el principal producto lácteo elaborado en la comunidad. De los 1.500 millones de litros que cada año se transforman aquí, más de la mitad acaban pasteurizados y metidos en un cartón, la actividad que menos valor añadido genera. Para colmo, buena parte de la materia prima se envasa y comercializa bajo el nombre del distribuidor (las llamadas marcas blancas) con precios que difícilmente alcanzan los 60 céntimos, un 25 % menos del que registran las marcas propias del fabricante.

En los últimos años se está avanzando de forma importante hacia la diferenciación a través de producciones ecológicas -Galicia ya es líder con casi diez millones de litros anuales, la mitad del total español-, leche de pastoreo (destaca la elaborada por Larsa) o productos ricos en ácidos grasos como el Únicla de la cooperativa Clun.

Queso

Actualmente es uno de los productos lácteos que mayor valor genera. Tanto por el aumento sostenido que ha registrado su demanda en los últimos años como por el hecho de que resulta fácilmente transportable y, por tanto, susceptible de venderse en cualquier mercado. Tal es la importancia del queso que los expertos coinciden en señalar que la evolución de su consumo y producción marcará también la evolución del mercado lácteo en los próximos años.

Pese a contar con cuatro denominaciones de origen -Arzúa-Ulloa es la segunda que más vende a nivel nacional, con casi 3,5 millones de kilos el año pasado- y casi 80 queserías, Galicia apenas logra transformar en queso el 15 % de la leche que produce. El año pasado salieron de la comunidad un total de cinco millones de kilos.

Yogures y postres

Tan solo 40 millones de litros de leche gallega -el 3 % del total procesado dentro de la comunidad- se destinan a la elaboración de yogures y postres lácteos.

Pese a ser uno de los productos más demandados por los hogares gallegos (el 82 % asegura incluirlo siempre en su cesta de la compra), Galicia apenas destaca por la fabricación de estos derivados. Al margen de elaboradores tradicionales como el de la marca lalinense Kalekói o de otras ecológicas como Casa Grande Xanceda, ambas con buena implantación en el mercado gourmet, solo destacan los yogures que fabrican Clesa y Larsa, esta última líder absoluto entre los gallegos.

Clesa pertenece a la agrupación de cooperativas gallegas Acolac y tiene su factoría en Caldas de Reis, donde también se elaboran distintas variedades de flan, natillas, cremas y yogures para beber.

Larsa, por su parte, pertenece al gigante asturiano Capsa (Corporativa Alimentaria Peñasanta), matriz de marcas como Central Lechera Asturiana, Vega de Oro o Ato, y tiene su planta de producción en Vilagarcía.

Mantequilla, nata y leche en polvo

Son tres de los productos lácteos industriales más valorados y, paradójicamente, de los que menos se fabrican en Galicia. Según los datos del Fondo Español de Garantía Agraria (Fega), durante el último año se destinaron a la elaboración de estos derivados apenas 100 millones de litros de leche de los 1.500 millones que se procesaron.

Bien es cierto que el reducido consumo anual per capita -un kilo de nata y 300 gramos de mantequilla- tampoco ayudan a que la industria, con escasa vocación exportadora, se vuelque en estos productos. Aún así, la mayoría de lácteas con presencia en la comunidad elaboran este producto.

Leche condensada

Aunque apenas tiene repercusión en relación al total de materia prima producida, Galicia sí puede presumir de ser uno de los mayores productores de leche condensada de toda Europa. Lo es gracias a la planta que la multinacional Nestlé tiene en Pontecesures, de donde salieron el año pasado más de 50.000 toneladas de producto, dirigido en su mayor parte a Oriente Medio, Magreb y a países como Reino Unido, Francia o Italia.

En la factoría, que cuenta con una plantilla de 170 trabajadores, también se elabora dulce de leche, un postre que se fabrica siguiendo el proceso tradicional al baño maría.

Galicia solo controla el 20 % de la materia prima que sale de sus granjas

La leche gallega está en manos foráneas. Tanto es así que las empresas o cooperativas lácteas de capital enteramente galaico solo controlan dos de cada diez litros de leche que se producen en la comunidad. Las empresas con mayor tamaño son Leche Río, que recoge en torno a 250.000 toneladas de leche anuales, y Clun, la cooperativa formada por Feiraco, Os Irmandiños y Melisanto, que se mueve al borde de las 200.000 toneladas.

Uno de los retos de futuro de las compañías gallegas es precisamente ganar tamaño y competir con los gigantes del sector, que tienen un gran peso a la hora de fijar los precios de la leche en origen.

A día de hoy, la francesa Lactalis, con algo más de 570.000 toneladas anuales, se sitúa como la principal láctea que opera en Galicia, una posición de gran importancia que la convierte en un elemento clave a la hora de fijar los precios para la leche en origen.

Esta posición predominante del grupo, propiedad de la familia Besnier y que aglutina marcas como Président o Ram, vino marcada por la compra en su día de la división láctea de Ebro Puleva en una dura pugna con Pascual. La operación, cifrada en algo más de 600 millones de euros, les permitió hacerse con la planta transformadora de Nadela en Lugo y con casi 400.000 litros de recogida diaria de leche que sumar a los 700.000 que ya procesaban en su fábrica de Vilalba, el actual buque insignia de la compañía en España.

Los otros competidores

Tras los galos se sitúa la asturiana Corporación Alimentaria Peñasanta, que es la láctea que más ha aumentado su presencia en Galicia durante los últimos diez años. Leche Celta, propiedad del grupo luso Lactogal, con el 17 % del volumen total producido, e Industrias Lácteas Asturianas (antigua Reny Picot) que, durante el 2018, recogió 283.000 toneladas, se sitúan como tercer y cuarta láctea por cantidad de leche recogida en el campo gallego.

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