Roberto Cobo: «No esperamos una crisis como la desencadenada en el 2008»

El experto analiza las consecuencias que la guerra comercial o el «brexit» ejercen sobre los mercados


Redacción / La Voz

Guerra arancelaria, brexit, nuevas elecciones generales en España... aderezan un contexto que no hace más que añadir incertidumbre a un escenario económico con claros síntomas de ralentización y las entidades financieras se preparan para ese nuevo período de contracción. Roberto Cobo, director de estrategia de divisas de BBVA Global Strategies & Research analizó recientemente ante un nutrido grupo de empresarios gallegos en A Coruña lo que se espera de la economía a corto y a largo plazo.

-¿A qué nos enfrentamos en el terreno económico en un futuro inmediato?

-Lo que tenemos es un escenario macroeconómico a nivel global de desaceleración. Con unos niveles de crecimiento por debajo de la media de los últimos años y se espera que continúe así, en parte por la incertidumbre comercial y por el propio ciclo macroeconómico.

-¿Ese escenario desembocará en una crisis?

-Estamos ante una fase de ralentización que no esperamos que vaya a desencadenar una crisis como la del 2008, pero sí tiene un impacto, con consecuencias para la política monetaria. La renta fija se ve condicionada por el escenario político y es lo que más dudas nos genera, porque nuestro trabajo es más fácil cuando analizamos variables macroeconómicas. Si tenemos que anticipar decisiones de Gobiernos o políticos, genera un grado de incertidumbre todavía más elevado, que se convierte en amenaza con políticas proteccionistas que puedan tener impacto en las cadenas de producción.

-Pero parece que la guerra comercial va para largo.

-Hay que asumir un escenario a la hora de hacer previsiones para anticipar lo que va a pasar en el mercado de divisas. Creemos que no se van a implementar más medidas que frenen el comercio. Sobre todo, porque la economía norteamericana está dando síntomas de ralentización, después del período de expansión más largo de la historia de los EE.UU. en los últimos 70 años. Y porque en el 2020 hay elecciones a la Casa Blanca. Digamos que atravesaremos una especie de tregua hasta el 2020, un cierto entendimiento, con las expectativas de que en esa fecha, si se mantiene la misma política que conocemos, habría que prepararse para un escenario a largo plazo.

-¿Y las consecuencias más inmediatas?

-Hay un repunte de la volatilidad sobre todo de las empresas expuestas a China que se puedan ver afectadas, una aversión al riesgo, caída de la confianza empresarial y un deterioro de las expectativas de las empresas debido a este contexto.

-Y por si no fuera suficiente, en el horizonte próximo está el «brexit».

-Se nota ya en el sector turístico, sobre todo en España. La debilidad de la libra es evidente, cayó un 16 % después del referendo. Ahora el euro-libra cotiza a niveles de 0,90, lo que significa que el consumidor británico ha perdido más de un 10 % de poder adquisitivo.

-¿Qué impacto tienen estos acontecimientos en los mercados?

-El mejor termómetro para ver qué factores afectan a los mercados financieros se ve reflejado en el de divisas. El euro ahora cotiza en mínimos de hace dos años. El mercado está poniendo un precio bastante desfavorable para Europa.

-A todo ello se añade la inestabilidad política de unas nuevas elecciones en España.

-España no supone un desafío a la estabilidad europea. El Gobierno en funciones actual y el potencial futuro, sea el que sea, no supone una amenaza; el impacto en el mercado de divisas es menor, lo ignora. La cotización de la deuda pública española también podía tener implicación, pero la actual política de compra del Banco Central Europeo hace que esté anclada en máximos históricos.

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