Draghi se despide del BCE como el único presidente que no subió los tipos de interés

El banquero italiano abandona la institución emplazando a los países del euro a que tomen medidas para paliar la recesión


Bruselas / Colpisa

«He tratado de cumplir con el mandato de la mejor manera posible». Así comprimía Mario Draghi los ocho años de su mandato en su última reunión del Consejo de Gobierno como presidente del BCE. Lo hacía con la misma tranquilidad; igual de reflexivo que siempre. Porque el gurú de la eurozona se va en un momento inquietante para la economía. Así que ningún paso atrás con la última munición ‘anticrisis’ que lanzó el pasado septiembre: la compra de deuda se mantiene (20.000 millones de euros mensuales) y los tipos de interés seguirán congelados hasta que se acaricie el 2 % de objetivo de inflación, lo que nos llevaría hasta 2022 (la proyección para este año es del 1,2 %; y para 2020 y 2021, del 1,4 %).

En su despedida, Draghi dejó un mal presagio: la recesión continúa al acecho. Y un último llamamiento a los países del euro: tienen que mover ficha. Alemania y Holanda deben invertir más para respaldar los estímulos monetarios e Italia, y también otros como España, con alto nivel de endeudamiento, contenerse.

Abogó porque los gobiernos «deben actuar de manera eficaz y oportuna» en los países con espacio fiscal suficiente y «aplicar políticas prudentes y cumplir los objetivos de equilibrio estructural» en aquellos que tienen menos margen.

Draghi en sus ocho años de gobierno apenas ha errado. Ni siquiera con la andanada final de estímulos que firmó en septiembre. El banquero quería otro escenario: un adiós con subida de tipos. «Sí, en el 2017 estábamos preparándonos para cambiar la política monetaria, pero el curso de los acontecimientos nos ha llevado a este presente».

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