Los gallegos pagarán durante un año la luz más cara de España

La devolución de cuatro impuestos autonómicos encarecerá el recibo algo más de 1 euro durante doce meses


redacción / la voz

Cuatro impuestos autonómicos sobre la producción de energía eléctrica convertirán la factura de la luz de los gallegos en la más cara de toda España durante los próximos doce meses. Porque los consumidores de la comunidad, con casi dos millones de contratos de suministro, serán los que más dinero tendrán que devolver a las compañías con instalaciones de generación en Galicia y que pagaron esos cuatro tributos (canon eólico, hidráulico y de saneamiento, y ecotasa) durante un año, el 2013. El Tribunal Supremo ha ordenado que esos gravámenes gallegos deben asumirlos puntualmente los ciudadanos de aquí, y no las empresas. Y en ello están.

Así, los consumidores han empezado a recibir las primeras facturas que incluyen un concepto nuevo: suplemento territorial. En el caso de Galicia, el sobrecoste medio supera 1 euro, y se repercutirá durante los próximos doce meses. La cantidad final a reintegrar será de unos 15 euros por persona, y unos 37 millones en conjunto, según figura en la memoria de impacto de los suplementos territoriales elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica como acompañamiento a la orden que regula las devoluciones.

Esta regularización se producirá en 14 de las 17 comunidades autónomas, en todas en las que se aplican impuestos autonómicos a la generación eléctrica. Aunque en ninguna se devolverá tanto dinero como aquí. Fundamentalmente porque Galicia dispone de más instalaciones de producción que la mayoría: es la tercera en potencia eólica instalada y la segunda en hidráulica; y también porque las comunidades que están por delante de la gallega en capacidad de generación gravan esa actividad con menos impuestos. Es el caso, por ejemplo, de Castilla y León, la segunda que más dinero tiene que devolver a las compañías. Según los datos que manejó el Ministerio para la Transición Ecológica para calcular los suplementos territoriales, en la comunidad vecina se aplican dos impuestos: sobre la afección medioambiental causada por determinados aprovechamientos del agua embalsada, por los parques eólicos y por las instalaciones de transporte de energía eléctrica de alta tensión; y el de eliminación de residuos en vertederos.

Los tributos siguen en vigor

Estas refacturaciones afectarán a los tributos autonómicos pagados por las compañías únicamente en el 2013, pese a que todos se siguen cobrando. Es el año en que estuvo en vigor un capítulo de la ley del sector eléctrico que estipulaba precisamente que en caso de que las actividades eléctricas estuvieran gravadas con tributos de carácter autonómico, ese sobrecoste tenía que ser asumido por los consumidores de ese territorio a través de un suplemento territorial en la factura de la luz. Sin embargo, el Gobierno no llegó a aplicar tal extremo, hasta ahora, obligado por el Tribunal Supremo, que dio la razón a varias compañías eléctricas, entre ellas, Gas Natural Fenosa.

El Ministerio para la Transición Ecológica fue el encargado de calcular cuánto tienen que devolver los consumidores, pero las distribuidoras de electricidad tienen el cometido de recaudar el dinero -con las comercializadoras como intermediarias-. Los fondos se depositarán en una cuenta especial abierta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que luego repartirá entre las compañías productoras de energía.

La Xunta ha presentado un contencioso administrativo contra la orden de los suplementos, alegando que los tributos autonómicos no son eléctricos, sino de índole ambiental.

La patronal eólica reclama ayudas fiscales para renovar los parques

La Asociación Eólica de Galicia (EGA) avisa de que la mitad de los parques de la comunidad superarán en el 2020 los quince años de antigüedad, y estarán por tanto, a las puertas de las repotenciaciones de los molinos. «Esto quiere decir que las viejas máquinas de medio megavatio de potencia podrían ser sustituidas por otras de cuatro, minorando sensiblemente la cantidad de aerogeneradores en el monte y su impacto paisajístico. Pero para abordar esta repotenciación demandamos ayudas fiscales, agilidad en la tramitación administrativa y un aumento de la potencia a evacuar. La tecnología va muy rápida, pronto habrá en el mercado turbinas de 5,6 de potencia», declaró el presidente de EGA, José Manuel Pazo.

Pero mientras buena parte del parque de molinos de viento se acerca a su madurez (la vida útil es de unos 25 años), Galicia se prepara para estrenar máquinas. Así, el responsable de la patronal eólica gallega avanzó que este 2019 se despedirá con 480 megavatios nuevos en la veintena de parques que han entrado en la recta final de su construcción. «Por tanto, estaremos rondando los 4.000 megavatios, pero nuestro objetivo firme es crear 500 nuevos cada año hasta el 2030. De mantener esa regularidad, esa será la verdadera revolución que devuelva a Galicia al liderazgo del sector», manifestó.

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