El crédito también alerta de la desaceleración económica

La demanda de préstamos sufre la primera caída en seis años, desde el peor momento de la crisis


/ colpisa

El dinamismo que venía mostrando el mercado crediticio durante la recuperación se ha frenado en seco en el tercer trimestre del 2019, el período en el que más advertencias han surgido (ventas, empleo o exportaciones, por poner algunos ejemplos) como anticipo de la desaceleración que se cierne sobre la economía. En los meses de verano, los ciudadanos no han pedido tantos créditos como venían haciendo hasta ahora, lo que ha supuesto una reducción de la demanda tanto por parte de los particulares como de las empresas, «un hecho que no ocurría desde el segundo trimestre del 2013», según la Encuesta de Préstamos Bancarios del Banco de España. Entonces, el país se encontraba en el peor momento de la crisis.

Esta realidad constata que las expectativas de los hogares ya no son tan optimistas a la hora de embarcarse en un préstamo que puede durar muchos años. El supervisor señala en su informe que esta reducción se debe a «la menor confianza de los consumidores», así como a «un deterioro de las perspectivas económicas», un «empeoramiento de la solvencia de los prestatarios» y «una menor tolerancia al riesgo por parte de los bancos».

La primera caída de la demanda en seis años llega cuando la banca aún no había conseguido aumentar el volumen de créditos en vigor desde la crisis. En el caso de las hipotecas, con 512.000 millones de euros en vigor hasta el segundo trimestre (un 1,3% menos que un año antes), porque las amortizaciones siguen siendo superiores a las concesiones; y en el caso de los créditos al consumo -con 95.000 millones- porque su nivel, aunque ha aumentado en los últimos años (un 10% en el último ejercicio), no es suficiente como para elevar todo el volumen.

Los bancos se ponen duros

El segmento que más cambios ha experimentado entre julio y septiembre ha sido el del crédito al consumo, el pilar en el que se asentaba la banca para mejorar sus estrechos márgenes. El sector ha comenzado a ponerse duro con estos préstamos. De hecho, el supervisor ha constatado un «ligero endurecimiento en los criterios de aprobación» de este tipo de créditoss, muy ligados a bienes como el vehículo, los viajes o los electrodomésticos, entre otras adquisiciones del día a día. Este descenso ya se observaba en el último año. Además, la banca ha elevado las garantías que pide al cliente y ha aumentado el número de solicitudes denegadas.

Este cambio de posición de los bancos con respecto al crédito al consumo llega después de las advertencias lanzadas tanto desde el propio Banco de España, como desde el BCE y la Comisión Europea para evitar que se desarrollara otra burbuja.

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