Endesa prueba en As Pontes cómo operar con un 40 % menos de carbón

Además de las evaluaciones en la térmica, analiza los costes asociados a la logística


ferrol / la voz

Durante toda esta semana, la central térmica de Endesa en As Pontes se pondrá a prueba bajo la atenta mirada de técnicos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE). El objetivo de estas evaluaciones es el de responder al desafío de conocer si las instalaciones de la villa minera podrían operar con una mezcla de carbón -combustible que ha venido utilizando hasta ahora- y otros biocarburantes. Encima de la mesa los técnicos cuentan con cálculos, que ahora tendrán que ensayar, que apuntan a una sustitución máxima del mineral del
40 %.

Endesa ya ha venido realizando distintas pruebas desde el pasado verano, cuando llevaba varios meses de parón en su central debido a la escalada en el precio de compra de los derechos de emisiones de CO2, aunque ahora las evaluaciones toman otro cariz. No solo por la participación de los expertos del mencionado instituto, sino también porque se van a tomar en cuenta todos los parámetros.

La eléctrica ya descarta que las instalaciones puedan quemar solo biomasa Precisamente uno de los fines de estos simulacros es el de comprobar si existe una alternativa viable que posibilite disminuir los costes de producción a los que se enfrentan actualmente las térmicas. Por el mencionado encarecimiento de las tarifas de los derechos de emisiones, pero también por otros impuestos, como el del céntimo verde, que solo grava la generación con mineral.

Para probar el funcionamiento de la central, Endesa utilizará una mezcla de orujillo de oliva y biomasa, procedentes de la industria agroalimentaria, que en algunos casos ha sido transportada desde el sur del país. «No se trata simplemente de verificar si resulta posible quemar esa mezcla, sino que necesitamos analizar con detalle aspectos técnicos como la composición de las cenizas resultantes de la combustión, qué emisiones de gases se generan, qué ensuciamientos se producen y cuál es la eficiencia, entre otros», explica Miguel Asún, director de Generación Térmica de Endesa.

Descartado un cambio total

Las evaluaciones efectuadas hasta el momento le han permitido a los responsables de la central despejar ya algunas incógnitas. «Es imposible la quema de un combustible que sea 100 % biomasa en cualquiera de los grupos de la central térmica de As Pontes, salvo que se acometa una profunda transformación de la instalación, lo que requeriría una inversión muy elevada, con la necesidad ineludible de que debería ser subsidiada durante toda la vida útil de la central», añade Asún.

En este sentido, la eléctrica sostiene que en el mundo hay varios proyectos de centrales reconvertidas totalmente para operar con biomasa, pero han implicado el desembolso de inversiones de gran calado. Un ejemplo es el de la factoría de Drax, en el Reino Unido, que disponía de cuatro grupos de carbón de 660 megavatios de potencia cada uno, y cuya transformación implicó una inyección de 800 millones de euros.

El director de Generación Térmica de la compañía entiende que «tan importantes como las pruebas de combustión son los estudios de suministro y de logística. Paralelamente a las primeras, hemos de analizar también el coste y la estabilidad de suministro a gran escala de los combustibles alternativos, pues es otra de las principales incógnitas, dada la gran dispersión geográfica de la que proceden estos materiales que probamos».

La eléctrica añade que podrían surgir conflictos de interés con las empresas que actualmente utilizan este tipo de biocarburantes en sus procesos productivos, ya que podrían quedar desabastecidas frente a su combustión en un único emplazamiento en As Pontes. «Es decir, además de los resultados de las pruebas que realizaremos en la central, para tomar una decisión tenemos mucho que estudiar, muchos datos que cruzar, y todo ello requiere tiempo», concluye Miguel Asún.

Tanto desde el comité de empresa de la planta pontesa, como desde el bautizado como comité de crisis tan conocerse la intención de Endesa de acelerar el fin del uso del carbón en su cesta de generación, se reclama, no obstante, que la planta funcione con una mezcla de carbón y biocombustibles al menos durante un tiempo, para materializar «una transición justa».

As Pontes clama por un futuro con energía

beatriz couce/ maría meizoso

PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos comprometen su respaldo a medidas para reactivar la térmica

Gritó el silencio este miércoles en As Pontes a la par que bramaban sus vecinos en Madrid. La villa minera, esa que pivota alrededor de la mayor central térmica de Endesa, apagó su actividad para favorecer que la voz de sus gobernantes, empresarios y trabajadores se trasladase al Congreso, para recabar el apoyo de PSOE, PP, En Común-Podemos y Ciudadanos a la demanda de una transición energética justa.

El alcalde, el socialista Valentín González, consiguió así el objetivo anunciado cuando, a las nueve de la mañana, partió junto a sus vecinos hacia Madrid, en una caravana de 20 autobuses que los llevó a la capital. «Queremos que se reactive una central térmica que ha hecho sus deberes, que está invirtiendo 220 millones de euros para que siga funcionando, que recibió autorizaciones por parte del Estado para seguir, y que ahora mismo no solo está parada sino para la que se está anunciando su cierre», afirmó.

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