La compra de Barreras se enfría mientras las auxiliares elevan a 200 los trabajadores despedidos

La Xunta reitera a Ritz Carlton que solo apoyará un plan solvente


Vigo / la voz

La compra de Barreras no es una operación resuelta. Si hace una semana, la transacción del 100 % del astillero al fondo de inversión Oaktree se daba por hecha, con el acuerdo de sus tres accionistas (Pemex, García Costas y Albacora), a día de hoy las cosas no solo no avanzan, sino que fuentes conocedoras de las negociaciones aseguran que la operación está a punto de encallar, si no lo ha hecho ya.

Según estas fuentes, Oaktree, el fondo inversor de The Ritz Carlton Yatch Collection y potencial comprador del astillero, ha dado un paso atrás, por indicaciones de su propietario, el fondo estadounidense Brookfield Asset Management. El nuevo escenario pasaría por la finalización de la construcción del crucero encargado a Barreras, pero no por la compra del astillero, a pesar de que la transacción se había planteado a un precio simbólico.

¿Maniobra de presión?

¿Puede ser una maniobra por parte de Oaktree para recabar apoyo institucional? Eso es lo que quieren pensar los principales actores de este nuevo drama que amenaza a la industria naval gallega.

En todo caso, la Xunta de Galicia, que este miércoles acudió a la cita convocada en Madrid con los directivos de Ritz Carlton, y con representantes de Pymar, la agrupación de pequeños y medianos astilleros, volvió a decir al grupo americano lo mismo que hace una semana: que no habrá apoyo institucional sin una solución integral y siempre bajo un proyecto solvente para el astillero.

Esto es lo que ha trascendido de una reunión a la que no estuvo invitada la industria auxiliar, que sí tenía previsto acudir a la convocatoria cancelada un día antes.

Desde Asime, la patronal gallega del metal, que representa a las más de 30 empresas acreedoras, el mensaje es inquietante. Asegura que la situación de Barreras, en preconcurso de acreedores y prácticamente sin actividad en los barcos que tiene en construcción, ha provocado ya el despido de 200 trabajadores de la industria auxiliar, y anuncia inminentes expedientes de regulación de empleo.

Este jueves volverán a reunirse en la sede de Asime, con el ánimo de exigir celeridad en la búsqueda de una solución, porque su tiempo se agota. Ante la gravedad de la situación, el sindicato CIG ha convocado para el 30 de octubre una manifestación .

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