El Gobierno espera que se cree más empleo pese a recortar el crecimiento

En el cuadro remitido a Bruselas anuncia una subida de las pensiones del 0,9 %


Redacción / La Voz

La cuadratura del círculo. Más empleo con menos crecimiento. Es la previsión económica que el Gobierno en funciones remitió ayer a Bruselas y que serviría como base para la elaboración de los futuros Presupuestos cuando se desbloquee la investidura del próximo Ejecutivo. Un documento que constata que el enfriamiento de la economía está impactando en el consumo de las familias y las empresas españolas y que pone cifras a la subida de las pensiones y el salario de los funcionarios el año que viene. Estas son las claves del plan presupuestario.

Menos crecimiento

El frenazo del consumo enfría la economía. Respecto al último cuadro macroeconómico presentado en primavera, el Gobierno recorta en una décima la previsión de crecimiento para este año (que se reduce hasta el 2,1 %) y para el próximo (que sitúa ahora en el 1,8 %). La proyección del Ejecutivo es más optimista que la que ofrecen otros organismos de análisis, como el Banco de España (que espera un alza del PIB del 2 % este año) o Funcas (que la rebajó la semana pasada al 1,9 %), y para cumplirse la economía debería haber acelerado en el segundo semestre del año, ya que en junio la tasa de crecimiento interanual estaba en el 2 %.

La ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, justificó la rebaja por la revisión de la contabilidad nacional realizada por el INE, que rebajó el incremento del PIB en los tres últimos años, lo que «cambió el punto de partida».

Pero además de los efectos estadísticos, el cuadro macro del Gobierno reconoce el frenazo de la demanda interna, que crecerá solo un 1,5 % este año, ocho décimas menos de lo previsto inicialmente en abril. La causa está en el frenazo del consumo privado que apenas repuntará un 0,9 %, la mitad que en el 2018.

Mercado laboral

El incremento del empleo no sirve para bajar el paro. Pese al recorte en el gasto de las familias y las empresas y la ralentización general de la economía, las previsiones oficiales no solo mantienen las cifras de creación de empleo para este año, sino que las mejoran. En concreto, la ocupación repuntaría según las proyecciones oficiales un 2,3 % en este ejercicio y un 2 % el próximo, dos décimas por encima de lo estimado en primavera para ambos años.

Hay que tener en cuenta que este cálculo se hace sobre empleo equivalente a tiempo completo (esto es, midiendo el total de horas trabajadas), por lo que puede suceder que ese incremento no se traduzca en nuevos puestos de trabajo, sino en una ampliación de jornada o más horas extras para los ya ocupados. Eso explicaría que no mejoren las previsiones de paro ni para este año ni para el próximo (el Gobierno prevé que la tasa de desempleo se sitúe en el 13,8 % a finales de diciembre y en el 12,3 % al cierre del 2020, cifras idénticas a las del anterior cuadro macroeconómico).

Recaudación

Los ingresos tributarios aumentarían un 4,8 % sin nuevos impuestos. En el capítulo de ingresos, el documento remitido por el Ejecutivo a Bruselas recuerda que, en funciones, no está facultado para presentar los Presupuestos para el 2020, por lo que hace sus cuentas en un escenario de «ausencia de nuevas medidas tributarias», excluyendo del cálculo todo el paquete impositivo que venía incluido en las cuentas para este año, que fueron tumbadas en el Congreso. En ese marco de «inercia fiscal», Hacienda prevé que los ingresos tributarios registren un crecimiento del entorno del 4,8 %, en línea con lo que crecerá la recaudación de los impuestos sobre la renta y riqueza, por «una suave ralentización tanto de la remuneración por asalariado como de la creación de empleo».

Esa mejora de la recaudación fiscal y los ingresos adicionales que aportarán las medidas ya adoptadas (que se estiman para el próximo año en 1.451 millones de euros) permitirá seguir rebajando el déficit, aunque no dentro de la senda pactada por el anterior Gobierno del PP con las autoridades comunitarias. Así, la previsión oficial es que el desfase presupuestario de las Administraciones cierre el año en el 2 % del PIB, cuatro décimas por debajo de lo previsto por el Banco de España y Funcas y tres décimas inferior a la previsión de la propia Comisión Europea. Para el año que viene, la estimación es del 1,7 %, frente al 0,5 % de la senda oficial y al 1,1 % anunciado en abril por el Gobierno, que se compromete a recuperar el paquete fiscal en el cajón (como el impuesto a las grandes tecnológicas o la subida del IRPF a las rentas altas) en cuanto sea posible.

Medidas sociales

La subida de las pensiones será del 0,9 % y costará 1.400 millones. En el documento remitido a Bruselas, el Ejecutivo despeja por fin la incógnita. Si no hay cambios sustanciales, las pensiones subirán un 0,9 % en el 2020, ya que esa es la cifra prevista de inflación al cierre de este año (aunque el Banco de España la rebaja al 0,8 % y Funcas, al 0,7). Además del anuncio, Hacienda cifra también el coste presupuestario de esa medida, que conllevaría un incremento del gasto de más de 1.400 millones (1.263 millones en las prestaciones de la Seguridad Social y otros 141 en las pensiones de las clases pasivas). En una pensión media gallega (843 euros), la subida sería de 7,5 euros en cada una de las pagas.

En cuanto a los empleados públicos, la subida prevista (del 2 %, más otro 0,3 % en fondos adicionales), sumada a la equiparación salarial de Policía Nacional y Guardia Civil, supondría un desembolso adicional de 3.264 millones.

Por su parte, la ampliación del permiso de paternidad, que a partir de enero será de doce semanas, tendrá un coste de 336 millones.

El FMI anticipa el menor repunte de la economía mundial desde la gran crisis

José María Camarero (Colpisa)

El mismo día que el Gobierno español revisaba su cuadro macroeconómico, el Fondo Monetario Internacional (FMI) también actualizó a la baja sus previsiones de crecimiento de la economía española. Pero, pese a pasar la tijera, sus cifras siguen siendo menos pesimistas que las que ofrecen otros análisis, incluido el del propio Ejecutivo. Y es que el organismo con sede en Washington augura que España crecerá un 2,2 % este año (una décima más de lo previsto por el Gobierno) y un 1,8 % en el 2020 (cuando su previsión sí coincide con la elaborada en la Moncloa). En ambos casos se trata de una décima menos de lo que esperaba en su anterior estimación, formulada en julio.

El informe admite que esas previsiones son «ligeramente más débiles» que las anteriores, con un crecimiento previsto «que se desacelerará gradualmente» en los próximos meses. Sin embargo, los cálculos del organismo, cuya directora gerente es ahora la búlgara Kristalina Georgieva, proceden fundamentalmente de los que le remite el Gobierno y, además, no incluye la revisión estadística a la baja que ha hecho el INE, que ha recortado las cifras de crecimiento de los últimos años. Las estimaciones del FMI son peores que las del Ejecutivo en materia de empleo, al anticipar una tasa de paro que rozará el 14 % este año (el Ejecutivo prevé un 13,8 %) y un 13,2 % para el próximo (frente al un 12,3 % del Gobierno).

La actualización de las previsiones del FMI se enmarca en un entorno generalizado de desaceleración de la economía mundial, que avanzará un 3 % este año (dos décimas menos que en la previsión de verano) y un 3,4 % el próximo (una décima menos). Se trata del menor crecimiento mundial desde el inicio de la crisis financiera que comenzaba hace una década. Y es que la economía, que se ve arrastrada por la guerra arancelaria entre EE.UU. y China, «continúa debilitada por el incremento de las barreras comerciales y las tensiones geopolíticas».

En el caso de la zona euro, la moderación del PIB le llevará a crecer un 1,2 % en el 2019 y un 1,4 % en el 2020, esto es, una y dos décimas menos que sus anteriores previsiones, por la peor evolución en Alemania e Italia.

¿Estamos preparados para otra crisis?

Ana Balseiro

La economía ha perdido fuelle y, aunque el PIB exhibe más músculo que el europeo, crece el miedo a una recesión global. España no hizo todos los deberes durante la fase de bonanza

¿Estamos preparados para una nueva recesión? La respuesta de los expertos es que no. O no todo lo que deberíamos tras la fase expansiva de los últimos años, que España no aprovechó para hacer sus deberes y corregir desequilibrios. Con una tasa de paro del 14 % (frente al 8 % con la que entró en la pasada crisis), el país no se ha recuperado aún de la debacle del 2008 y no está suficientemente fuerte como para afrontar una recesión global cuya llegada preocupa.

Las alertas llevan tiempo encendidas. Como recuerda Javier Santacruz, economista jefe del think tank Civismo, «aunque el agotamiento del ciclo es lógico después de los años de crecimiento, se está acelerando por factores externos». La guerra comercial entre Estados Unidos y China, un brexit sin acuerdo, Alemania, Reino Unido e Italia con un pie en la recesión, el frenazo del crecimiento de la eurozona, la incierta política monetaria o la inestabilidad geopolítica mundial son una bomba cuyos efectos España no podrá esquivar sine die, aunque la economía -pese a su desaceleración- siga doblando en crecimiento a la media europea (el 0,5 % en el segundo trimestre frente al 0,2 % de la eurozona). ¿Cuáles son los sectores vulnerables y qué hacer?

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