Draghi volverá a comprar deuda para conjurar el fantasma de la recesión

Cobrará más a los bancos por dejar dinero quiero en la caja del BCE


Redacción / La Voz

A Mario Draghi le quedan, lo que vulgarmente se dice, dos telediarios. Bueno, uno, para ser pulcros. Se va el 1 de noviembre. Por delante, solo una reunión más del consejo de gobierno de la institución. Su último cartucho.

Al italiano ya solo le queda una reunión al frente del BCE, su último cartucho Pero la suya no está siendo una despedida discreta. Como tampoco lo ha sido su mandato. Con él, el BCE ha llegado donde nadie creyó que llegaría nunca. Y, por lo que se ve, lo del italiano va a ser aquello de morir matando. No hay más que echar un vistazo a lo que salió este jueves del consejo del guardián del euro, el penúltimo de Draghi. Una nueva bajada de tipos de interés (la facilidad de depósito, lo que le cobra a los bancos por dejar aparcado el dinero quieto en la caja del BCE cae del -0,4 al -0,5 %); la reactivación del programa de deuda pública que concluyó el pasado diciembre (20.000 millones al mes a partir de noviembre tanto tiempo como sea necesario) y tipos en mínimos por largo tiempo, mucho más del esperado. «El consejo de gobierno espera ahora que los tipos de interés del BCE continúen en sus niveles actuales o más bajos hasta que se aprecie que la perspectiva de inflación converge de forma robusta a un nivel cercano, pero por debajo del 2 %», reza el comunicado posterior a la reunión. En plata: la primera subida del precio del dinero en años no llegará en la segunda mitad del año que viene como dejaba entrever Draghi hasta ahora, sino más tarde. Nadie sabe cuándo.

Y todo porque las cosas no pintan bien para la economía del euro. No hay más que echar un vistazo a la locomotora alemana enfilando el camino de la recesión.

Nunca lo ha tenido fácil Mario Draghi. Obligado a bregar durante todo su mandato con los halcones (los defensores de la ortodoxia monetaria) que anidan en el seno del consejo de la institución. Y ahora no iba a ser menos. Comandados por el alemán Jens Weidmann, el presidente del Bundesbak, creen que la situación no es tan grave como para desempolvar otra vez el arsenal monetario. E intentaron, claro está, imponer su criterio. Todo en vano. De momento, gana el italiano.

Lo malo es que balas quedan ya pocas. Eso, y que al mago Draghi se le acaba el tiempo.

Hipotecas algo más baratas, pero ni un céntimo por los depósitos

Los ciudadanos con hipotecas pueden respirar tranquilos durante una nueva temporada tras conocer las medidas del BCE para los próximos meses. Es el colectivo más beneficiado. Las cuotas que pagan al banco seguirán bajando, como lo han hecho en mayor o menor medida en los últimos meses. Lo harán, eso sí, siempre que se trate de hipotecas variables referenciadas al euríbor. Quienes revisen ahora su hipoteca pagarán entre 12 y 15 euros menos de cuota al mes (entre 140 y 180 euros al año). Además, quienes necesiten financiación para una casa o una compra menor lo van a tener un poco más fácil, gracias a que los tipos siguen siendo más baratos.

La otra cara de la moneda que ofrecen las medidas del BCE perjudica a los ahorradores. Salen perdiendo porque su dinero no es remunerado en prácticamente un céntimo si lo tienen en depósitos o cuentas corriente. El Banco Central Europeo va a cobrar más a las entidades por todo ese dinero y, por tanto, la retribución al cliente no mejorará. La situación ha llegado a tal extremo que parte de la banca ya cobra a algunos de sus grandes clientes por el dinero que tienen en depósitos. Son casos excepcionales, pero los directivos del sector vienen augurando la posibilidad de cobrar a los particulares en esos productos si el BCE hacía lo mismo con ellos. Habrá que esperar a las decisiones que tomen.

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