Empleo no tan fantasma en gasolineras fantasma: 1.323 personas en 882 negocios

En Galicia hay 24 automáticas, con unos cuarenta empleados que no están presentes


redacción / la voz

Que el cliente se lo tenga que hacer todo ya casi no es ninguna novedad. Tampoco si toca llenar el depósito. Las gasolineras desatendidas funcionan en la comunidad desde hace años. En ellas, el conductor se pone (de forma figurada) el mono de trabajo, coge la manguera y se sirve a sí mismo. Pero lo habitual era que el pago lo realizase ya dentro de la oficina, atendida por profesionales, a los que también se podía recurrir si surgía algún problema con los surtidores, por ejemplo. Es decir, negocios de autoservicio sí, pero con personal. Sin embargo, han empezado a abrir gasolineras automáticas 100 %. El cliente se lo hace todo de verdad -también pagar- y no hay trabajadores a los que recurrir.

Según la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (Aesae), en toda España hay ya en este modelo de negocio 882 estaciones de servicio con rótulos independientes, sin contar con los híper, precisa la patronal. Representan el 8 % del total. En Galicia, 24, el 3,3 %.

Y, aunque no tienen empleados a la vista, sí crean empleo. Aesae informó de que en toda España tienen en nómina a 1.323 personas, es decir, en cada uno de este tipo de negocios hay un empleado y medio. En Galicia, por tanto, tienen cerca de 40 operarios.

Pero, si no están presentes, ¿qué hacen? La asociación explicó que se trata de personal que se encarga de la gestión, contabilidad, atención al cliente (por teléfono), mantenimiento, domótica y limpieza, entre otras actividades.

Aese esgrime estos datos de creación de empleo para intentar cerrar la boca a sus detractores, que son muchos, y que acusan a este tipo de estaciones de servicio -que denominan fantasma- no solo de no crear empleo, porque no tienen empleados de cara al cliente, sino de destruirlo.

La Federación Galega de Estaciones de Servicio (Fegaes) se alió hace unos meses con organizaciones de consumidores, como Facua, y los principales sindicatos, para lanzar una campaña contra las automáticas porque no garantizan la seguridad de los clientes que repostan en ellas y porque, además, decían, la proliferación de este tipo de negocios en Galicia provocará la pérdida de entre 300 y 500 puestos de trabajo. Porque el carburante en estos establecimientos es más barato (porque tienen menos costes) y le quitarán clientes a las estaciones tradicionales y estas, despedirán personal.

Los opositores reclaman a la Xunta que las obligue a disponer de algún tipo de personal presente, aunque no sirva directamente. El presidente de Fegaes, Benigno Redondo, insiste en que hay que regularlas.

Pero este nuevo modelo de negocio parece imparable y, además, está amparado por la legislación y también por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que defiende que la liberación total del sector de la comercialización de carburantes solo puede redundar en beneficio de los usuarios. Desde la Xunta evitan defender directamente estas gasolineras automáticas -como para no meterse en líos-, pero sí está apostando claramente por la apertura de negocios de bajo coste, con rótulos independientes, porque sirven carburantes más baratos.

Manuel Jiménez, presidente de Aesae, sostiene que «es bien evidente que las estaciones de servicio tradicionales tienen mucho interés en eliminar nuestra competencia, pero les pedimos que trabajen desde el respeto a la verdad, al consumidor y a la legalidad».

La guerra está servida.

Elegir la gasolinera más barata tiene premio: hasta 300 euros menos al año

f. fernández

La proliferación de estaciones independientes desata una guerra de precios

Coincidiendo con el último gran fin de semana de la operación retorno de las vacaciones de verano, que sacará a la carretera millones de coches, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha hecho público un estudio para ponerles los dientes largos a los conductores. En él ha comprobado que se pueden llegar a ahorrar hasta 300 euros al año en combustible si se llena el depósito en las estaciones de servicio más baratas.

Y es que casi cada negocio marca unos precios distintos, que, además, varían día a día. Y las diferencias que se aprecian entre las más asequibles y las más caras de cada provincia son importantes. También en las gallegas.

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