Cada robot que entra en la industria deja sin trabajo a dos personas

En el 2030 la robotización habrá destruido 2 millones de empleos en Europa


REDACCIÓN / LA VOZ

Los avances en la robótica traen consigo inseguridad en el mercado laboral. La implantación de cada nuevo robot industrial supone la pérdida de 1,6 empleos, según el estudio How Robots Change the World, realizado por Oxford Economics.

El informe abarca desde el año 2000 hasta el 2016, un período donde tan solo en Europa cerca de 400.000 trabajadores de la industria se vieron obligados a abandonar sus puestos debido a la robotización. Esto se traduce en un 1,5 % del empleo total del sector. Las expectativas de futuro no son esperanzadoras, pues en Oxford Economics calculan que en los próximos diez años esta cifra se multiplicará por cinco. En el 2030 los robots le habrán arrebatado el trabajo a 2 millones de personas.

A nivel nacional, en el 2002 el sector industrial de España empleaba a 3,11 millones de trabajadores. En el 2016, estos descendieron hasta los 2,58 millones: una pérdida de más de medio millón de empleos. En el mismo período de tiempo, el parque español de robots aumentó considerablemente su tamaño, ascendiendo desde los 22.200 hasta los 34.500. En todo el planeta, la cantidad se eleva hasta los 2,25 millones de robots. Y se espera que en el 2030 alcance los 20 millones.

Los trabajadores tendrán que reinventarse y desplazarse a otros sectores, por lo que no disminuirían los puestos de trabajo, mantienen algunos expertos. Pero el estudio refuta esto: los sectores de destino, que podrían ser la construcción, la administración o el transporte, también se verán afectados por la robotización. Esto generaría una inestabilidad laboral continua para los trabajadores, que se encontrarían sin empleo y sin las capacidades necesarias para poder trabajar.

La automatización de tareas afecta de forma muy diferente a las distintas actividades. La que más demanda de robots exige y, por tanto, la que se verá más afectada, es la automoción, que acapara el 48,2 % de estas máquinas. Le sigue de lejos la industria del metal, con un 19,2 %, y los alimentos y bebidas, con un 13 %. Otros sectores con menor importancia son el del caucho y plástico (5,7 %), la eléctrica y electrónica (2,7 %) y la madera y los muebles (2,5 %).

La Asociación Española de Robótica y Automatización clasifica los usos que se le dan a los robots en nuestro país. Predomina la manipulación o carga y descarga de máquinas, con un 57,1 %. Un 19,3 % se usan para tareas de soldadura, y el 3,6 % de ellos realizan labores de montaje y desmontaje. Un 3 % se dedican a los materiales y el resto a otros procesos no especificados.

Los empleos basados en tareas repetitivas serán los primeros en desaparecer. Asimismo, las consecuencias de la robotización serán especialmente graves en las regiones con economías más pobres e inestables, donde agravarán el desempleo y la desigualdad, según Oxford Economics.

UGT propone como solución «medidas de protección del empleo mediante la formación continua y la reforma educativa, así como medidas de redistribución de las rentas y reparto de la productividad, que genera esta discontinuidad tecnológica». Además, desde la organización sindical instan a las patronales y al Gobierno a negociar «acuerdos colectivos y convenios para que este proceso repercuta en el bien de todos, y, sobre todo, de los trabajadores de este país».

El reemplazo de personas por máquinas para aumentar la productividad no es un fenómeno reciente. Con origen en la industrialización, los avances tecnológicos lo intensifican hasta alcanzar los niveles actuales, cuando en el 2016 los robots aumentaron un 6 % en nuestro país.

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