«Cumplir el control de jornada no es tan sencillo, no depende solo del empresario»

Asegura que ha habido ya sanciones en Galicia, pero «en casos muy flagrantes de incumplimiento»


REDACCIÓN / LA VOZ

Pasado uno de los momentos de más carga de trabajo del año, con las declaraciones de la renta, Pilar Otero la presidenta del Colegio de Gestores Administrativos en Galicia (que ha convocado pruebas de acceso a la profesión, cuyo plazo de inscripción acaba el próximo martes 27), hace balance de la campaña, marcada por la decisión de Hacienda de suprimir la posibilidad de presentar el borrador en papel para su confirmación.

-¿Todavía quedaban muchos contribuyentes que recurriesen a esa vía de presentación?

-Sí, los ciudadanos siguen muy acostumbrados a, por lo menos, tener una copia en papel y esto les generó preocupaciones y les empujó a venir en mayor número a nuestros despachos, porque no para todos es tan sencillo analizar su borrador y máxime si no lo puede tener en papel.

-Tratan de concienciar de que la campaña de la renta hay que planificarla el año anterior, que es cuando se puede influir en el resultado. ¿Lo seguimos dejando todo para última hora?

-Hay un aprendizaje muy importante por parte del contribuyente de acostumbrarse a consultar a priori, no a posteriori, ante decisiones que puedan tener una repercusión fiscal. Cada vez lo notamos más. Hay que tener en cuenta que cuando declaramos la renta en mayo o junio se trata de la del año anterior. En ese momento, un profesional sí le podrá resolver otras cuestiones, como deducciones en las que no habían caído, posibles formas de tributación más ventajosas… pero lo que está hecho, hecho está.

-Dentro de esa concienciación, con campañas para evitar que los contribuyentes confirmen los borradores sin revisar para cobrar pronto la devolución, ¿notan que les llegan menos clientes a rectificar declaraciones erróneas?

-La experiencia nos ha demostrado que esas campañas han sido muy efectivas. El contribuyente suele caer en la rutina. Oímos muchas veces eso de «a mí Hacienda ya me tiene controlado» o «yo solo tengo una nómina» y las campañas de la Administración parece que dan a entender que la declaración de la renta es algo muy rutinario. Pero la gente le ha cogido algo más de respeto a darle al botón, sobre todo aquellos que han tenido problemas por haberle dado precipitadamente en otros ejercicios. Ese es el mejor cliente que pueda aparecer. Cuando uno ha hecho clic precipitadamente, sobre todo porque le interesaba obtener una devolución rápida y después ha recibido rectificaciones de Hacienda, en muchos casos incluso con sanciones, con intereses de demora y con el jaleo que eso conlleva… Esos son los contribuyentes que nunca caen de nuevo en esa precipitación.

-Respecto a la polémica por el registro de jornada, visto el asunto con unos meses de perspectiva, ¿se generó mucho alarmismo o sigue habiendo problemas?

-Es cierto que hay una casuística muy importante que dificulta enormemente a las empresas el cumplir la norma con total seguridad jurídica. Nadie es un kamikaze que quiera tener sanciones, pero a veces cumplir la norma no es tan sencillo. Y en este caso la voluntad de cumplimiento no ha de provenir única y exclusivamente del empresario, también tiene que haberla por parte de los trabajadores. Y esas dos voluntades son las que tenemos que aproximar. A veces chocan, a veces al trabajador le parece que es una molestia innecesaria, inútil… Desde luego, el empresario es el primer interesado porque el que tiene la amenaza de una sanción hace todo lo posible para evitarla. Por eso hay que abundar en las fórmulas para conseguir que eso no suponga una carga administrativa excesiva.

-¿Y hay cierta tolerancia por parte de la Administración?

-Nosotros intentamos que haya una unificación de criterios para conseguir un grado aceptable de seguridad jurídica. ¿Qué quiero decir con esto? De momento no toda la Inspección está funcionando al unísono. En unos casos sí hay sanciones, en otros hay una labor de colaboración, porque la Inspección no solo está para fiscalizar, sino que tiene que ayudar a las empresas a entender la norma y a cumplirla.

-¿Le constan multas en Galicia?

-Sí, alguna ha habido, aunque hay que reconocer que la Inspección es consciente de todas esas circunstancias y las sanciones se están aplicando en casos muy flagrantes de incumplimiento.

-También causaron mucho revuelo las cartas que envió Hacienda a las pymes advirtiendo de que los datos que declaraban no cuadraban con los de su sector. ¿Les han llegado muchas consultas por este tema?

-Sí, ten por seguro que el cliente cuando recibe una carta de Hacienda lo primero que hace es acudir a su gestor administrativo para que le ayude a interpretarla, le tranquilice si es posible y le asesore en todos los pasos que tiene que dar. Causó extrañeza, pero la Agencia Tributaria, que cada vez dispone de mayor información, simplemente se limitaba a informar de que la tiene. Lógicamente, al que la recibe, si le dicen que tiene un rendimiento inferior al normal de su sector, tiene que individualizar ese contenido y saber por qué o consultarlo con su gestor.

-Han convocado pruebas de acceso a la profesión, ¿cómo animaría a las personas que se estén pensando si dar el paso?

-Este año es el cuarto año consecutivo que se celebran aquí en Galicia. Al que se lo esté pensando yo le diría que es una profesión muy actual, pero con mucho futuro. Nuestro ámbito de actividad es tan variado como lo es la Administración en este país. Es una profesión exigente, pero muy atractiva.

-¿Y da para ganarse bien la vida?

-Eso siempre depende del grado de implicación, de cómo uno se involucre en la profesión… Eso no se le puede garantizar a nadie, pero el hecho de pertenecer a un colectivo que tienen una tutela profesional y en el que se facilitan todos los medios telemáticos y técnicos y formación continua es un valor añadido.

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