El mercado laboral intensifica las alarmas

Los 15.500 empleos creados en julio son el saldo más bajo en este mes desde el año 2012, cuando el país estaba en recesión, e impiden que el paro caiga por debajo de los tres millones de personas


Redacción / La Voz

Las luces rojas en el mercado laboral suben de intensidad. Aunque España sigue creando empleo, lo hace a un ritmo cada vez más lento, impropio de una época del año en la que, con todos los peros de la temporalidad y la precariedad, el motor del sector turístico español funciona como una máquina de contratación capaz de sacar del paro durante unos meses a cientos de miles de desocupados.

Frente a esa tendencia, el pasado mes de julio la Seguridad Social apenas ganó 15.514 nuevos cotizantes netos, ni la mitad de los que se habían dado de alta en el mismo mes del ejercicio anterior (más de 35.800) y la cifra más baja en siete años. Hay que remontarse a julio del 2012, cuando la economía española estaba en plena recesión, para encontrar un dato más bajo de creación de empleo en el séptimo mes del año.

Y es que pese a que el comercio (en plenas rebajas) y la hostelería (con hoteles y chiringuitos hasta la bandera) aumentaron sus plantillas en 40.400 y 29.200 personas, respectivamente, suman entre ambos casi seis mil nuevos puestos de trabajo menos que doce meses antes. Lo compensó, parcialmente, el mayor tirón del sector sanitario y de servicios sociales, con 54.400 cotizantes (5.400 más que en el mismo mes del año anterior), aunque la fuerte destrucción de empleo en los centros educativos -donde el fin de curso se llevó por delante casi 109.000 empleos- y en el campo -donde se perdieron 48.451 cotizantes por el fin de campañas como la de la fresa- dejó la ganancia neta en los huesos.

Los pronósticos fallaron

Eso impactó en las cifras del paro, dejando en papel mojado todos los pronósticos, entre ellos los del propio presidente del Gobierno en funciones, que apuntaban a que los inscritos en las oficinas del antiguo Inem (actual SEPE) bajarían de los tres millones por primera vez en casi once años. El objetivo era realista, y si se daba por descontado era porque solo hacía falta que se cancelasen menos de 16.000 demandas de empleo, algo perfectamente asumible en un mes de julio (el año pasado el descenso fue de 27.000). Pero la realidad rebajó mucho las expectativas. Finalmente la reducción del paro fue de solo 4.253 personas, la más baja en un julio desde el 2008, al inicio de la crisis. De hecho, el informe del servicio público de empleo señala que, si se desestacionalizan los datos (esto es, se limpian de los vaivenes habituales de la temporada, en este caso la contratación de la campaña de verano), el paro no solo no baja, sino que habría aumentado en 2.915 personas, lo que muestra un preocupante cambio de tendencia en la economía, que desde el Gobierno achacan a un aumento de la población activa superior al del empleo que se crea. Una interpretación que no casa mucho con los datos del SEPE, que detallan que el desempleo aumentó en la agricultura, la construcción y los servicios, mientras se redujo en la industria y en el colectivo que no provenía del mercado laboral (esto es, en los que se anotan como demandantes de empleo no por haber perdido su puesto de trabajo anterior, sino porque empiezan a buscar uno, como ocurre con los estudiantes).

Récord de ocupados

Pese a todas las sombras, los datos de empleo de julio rompen un nuevo techo en la afiliación, con 19.533.211 ocupados en alta laboral, la cifra más alta de toda la historia.

Un dato que no calmó los ánimos de políticos, empresarios y agentes sociales. Para la CEOE, las cifras de empleo y paro de julio evidencian una «importante ralentización» de la economía y del mercado laboral, con unos datos «insólitos» en plena temporada alta, aunque reconoce que no se trata de un problema español, sino que está «claramente» afectada por la desaceleración de la economía mundial y, más particularmente, por la de la zona euro.

Para la patronal de las pymes (Cepyme) lo fundamental es «contar cuanto antes con un Ejecutivo que garantice la estabilidad y la moderación» con el fin de «recuperar los ritmos de creación de empleo». También en los sindicatos reconocen «un deterioro en los ritmos de creación de empleo y bajada del paro», como apuntaron en Comisiones Obreras, donde coinciden en reclamar la constitución urgente de un Gobierno, aunque en este caso para aplicar medidas progresistas, derogando la reforma laboral y reformando las pensiones y los impuestos.

Desde la empresas de trabajo temporal quisieron restar dramatismo a los datos, recordando, como apuntaron en Adecco, que el empleo crece aún más que la economía.

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