Vuelve el negocio de las electrolineras: 126 nuevas en Galicia en solo un mes

El plan de ayudas Moves aumenta la red de recarga un 43 %, hasta los 280 puntos


vigo / la voz

El coche eléctrico no tiene marcha atrás y su conexión con el mercado gallego se refleja en unas ventas que, sin hacer ruido, no paran de crecer. Entre enero y julio, los concesionarios de la comunidad han vendido 153 vehículos eléctricos, un 14 % más que hace un año, mientras las motorizaciones de combustión (gasoil y gasolina) se desploman casi en la misma proporción (siete décimas más) en lo que va de año.

Con la demanda del diésel en caída libre, y una oferta de modelos eléctricos en crecimiento y su venta subvencionada (cuentan con ayudas a la compra y bonificaciones fiscales), la instalación de puntos de recarga de acceso público es ya una necesidad urgente, que Galicia, en donde la red de electrolineras se replegó durante la crisis, empieza a paliar. Y lo hace, en buena medida, con el apoyo del plan Moves del Gobierno, activado en junio (el plazo de presentación de solicitudes arrancó el día 17 del mes pasado) a través de la Xunta, con ayudas directas a la implantación de infraestructuras para enchufar los vehículos eléctricos.

Hasta ese momento, Galicia contaba con 160 puntos de recarga. Las bonificaciones aprobadas han activado el negocio de las electrolineras con 126 nuevas instalaciones, 43 de ellas de tecnología rápida o ultrarrápida, según los datos oficiales.

«A este ritmo, es previsible que la red que había antes del Moves casi se triplique, ya que el plan finaliza el 31 de diciembre, o cuando se agote el presupuesto destinado, que para Galicia es de 1.047.456 euros», explican desde la Administración gallega. Hasta ahora, los proyectos adjudicados han consumido 492.000 euros.

Este plan también destina ayudas a la compra de vehículos de motorizaciones alternativas al gasoil y la gasolina y, en este período transcurrido, ha bonificado la matriculación de 63 coches eléctricos y 17 propulsados a gas, por una suma de 516.000 euros.

En total, Galicia cuenta con un presupuesto de 2,6 millones de euros, de los que, de momento, queda todavía disponible algo más de un millón, lo que se traduce en un nivel de ejecución más elevado que la media española, en donde más de la mitad de los 45 millones de euros destinados a estas ayudas en todo el país están todavía disponibles.

Acogida desigual

Así lo asegura el vicepresidente ejecutivo de Anfac, Mario Armero, quien anuncia la inminente presentación al Gobierno en funciones de una serie de propuestas para que el futuro plan de ayudas para la movilidad tenga un carácter nacional, con una bases y una convocatoria única, «porque el actual Moves, cuya dotación presupuestaria y funcionamiento se ha territorializado entre las comunidades autónomas, no está funcionando adecuadamente», afirma.

Prueba de ello es que la línea de incentivos para vehículos alternativos solo se ha agotado en las comunidades autónomas de Navarra y Castilla y León, en donde contaban con un presupuesto de 310.760 y 953.050 euros, respectivamente, mientras que en el resto de regiones en donde se ha aprobado el programa aún quedan fondos.

Armero critica que los planes vayan saliendo en diferentes fechas en cada autonomía. «No permite una acción comercial única de los fabricantes», lo que resta impacto, al tiempo que reivindica que «los concesionarios tendrían que estar más involucrados, ya que las bases del programa establecen que la petición de la subvención corre a cargo del beneficiario».

Un servicio básico para el despliegue del coche eléctrico con un alto coste de instalación

La UE quiere reducir, al menos, un 40 % las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el año 1990. Y, para conseguirlo, la promoción del vehículo eléctrico tiene un papel crucial. De hecho, el objetivo del Gobierno ahora en funciones, recogido en el Plan Nacional Integral de Energía y Clima, es que en el año 2030 circulen por las carreteras españolas alrededor de cinco millones de vehículos eléctricos, que supondrán el 16 % del parque móvil. Y eso «requiere una red de recarga eléctrica rápida en itinerancia para realizar trayectos de largo recorrido y para servicios intensivos en uso como el taxi, la distribución de última milla o flotas comerciales; además, sirve para eliminar la barra de la ansiedad de autonomía en los usuarios», dicen desde Faconauto, la patronal de los concesionarios.

Suficiente motivo para que el camino hacia esta movilidad sostenible se haya convertido en un atractivo negocio. Aunque hasta ahora no parecía un sector muy rentable. «Las empresas que están interesadas se quejan de que los costes por instalar un punto de recarga son muy altos, cuando además solo van a cargar uno o dos coches al mes», indican fuentes de la patronal gallega de gasolineras, que quedarán obligadas por ley a ofrecer este servicio.

Explican desde el sector que un punto de recarga de 50 kilovatios cuesta una media de 4.000 euros, es decir, esto es lo que se paga «solo por tener la potencia disponible: después vienen todos los demás gastos, además del mantenimiento», aseguran.

 

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