Hacienda y Seguridad Social, obligadas a perdonar a los deudores de buena fe

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso VIGO / LA VOZ

ECONOMÍA

MARIA AURTENECHEA

El Supremo ordena que la ley de segunda oportunidad exonere de los créditos públicos

16 jul 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Emprender, fracasar y volver a empezar. Algo de financiación y mucho coraje podría bastar para volver a empezar, si no fuera porque tras una quiebra casi siempre hay deudas.

Hace casi cuatro años (en septiembre del 2015) entró en vigor la ley de segunda oportunidad, pensada, sobre todo, para dar una salida a aquellos pequeños empresarios (también a particulares) ahogados por los impagos.

No vale para todos. Es imprescindible que no consten antecedentes penales, que la deuda sea inferior a 5 millones de euros y no haber sido declarado culpable de ninguna quiebra anterior. Es decir, que el insolvente demuestre que es un deudor de buena fe. A partir de ahí, todos los impagos entran en concurso, excepto los contraídos con la Administración, que no se perdonan.