Orcel reclama al Santander 100 millones por cancelar su fichaje como consejero delegado

El Santander renunció a seguir adelante con el nombramiento por el coste «inasumible»


El banquero italiano Andrea Orcel ha iniciado una batalla legal contra el Banco Santander por la cancelación de su contrato para ejercer como consejero delegado de la entidad. Casi cuatro meses después de anunciar el fichaje, el consejo de administración de la entidad decidió cancelar el fichaje al considerar inasumible el pago del bonus en diferido que se había comprometido a abonarle UBS.

En su demanda, para la que ha contratado los servicios del bufete De Carlos Remón, Orcel reclama el cumplimiento de contrato por parte de Santander o, en caso contrario, daños y perjuicios por una cantidad algo superior a los 100 millones de euros, que incluye la cantidad que dejó de cobrar en UBS (unos 50 millones) y la remuneración que podría haber percibido por su cargo en el banco español.

Para defenderse, la entidad presidida por Ana Botín, que no ha querido hacer ningún comentario, ha puesto el caso en manos de su despacho de cabecera, Uría Menéndez. En su momento, el Santander justificó la decisión de cancelar el fichaje, adoptada a propuesta de las comisiones de nombramientos y retribuciones, en que fue «consecuencia de la modificación, tras las negociaciones mantenidas, de las bases sobre las cuales el consejo adoptó la decisión de designar al señor Orcel y la imposibilidad de que los costes de compensar a este por sus remuneraciones pasadas excediesen los tenidos en cuenta al acordar el nombramiento».

El banco había acordado en septiembre la futura retribución anual que Orcel percibiría como consejero delegado del grupo, en línea con la de José Antonio Álvarez. Sin embargo, en aquel momento no era posible anticipar el coste final para el grupo de abonar las retribuciones diferidas que se le habían asignado en su puesto anterior y que habría perdido al abandonarlo. De esta manera, Santander procedió al nombramiento sobre la base de una «estimación razonada» del coste.

La vuelta a UBS, descartada

En lo personal, Orcel ha asegurado que la cancelación del contrato le causó una «gran decepción». «La primera reacción fue de sorpresa, tristeza y un tremenda decepción. Creo que ni siquiera este término explica bien lo que sentí», señaló hace poco en una entrevista concedida a Financial Times, en la que rompió su silencio en torno al caso, al tiempo que aseguró que, por primera vez en más de tres décadas, se encontraba sin trabajo. Y es que el consejero delegado de UBS, Sergio Ermotti, aseguró que la vuelta del banquero italiano a su antiguo cargo en la entidad suiza no era una «opción realista».

En esa entrevista, Ocel ya dejó claras sus intenciones de llevar al banco a los tribunales, subrayando que no es conocido por ser una persona que «deje pasar las cosas, especialmente cuando cree que no se ha hecho lo correcto». En ese sentido, relató que cuando Santander comunicó su decisión, su hija de ocho años acababa de superar un examen para acceder a su nuevo colegio en Madrid y él y su mujer estaban «a días» de realizar el pago inicial para comprar una casa.

Por su parte, la presidenta de Santander, Ana Botín, aseguró en la junta de accionistas celebrada en abril que, aunque la decisión «fue difícil, fue la correcta». Y, ante el anunciado inicio de acciones legales por parte del banquero italiano, dijo a los inversores que la demanda «no les inquietaba».

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