Estelle Bacconnier: «Las fórmulas de economía social vinieron a rellenar un hueco dejado por la crisis»

La directora general de pymes de la Comisión Europea aboga por una contratación pública que sea socialmente responsable


santiago / la voz

Forma parte del equipo que desarrolla y aplica la política de la UE destinada a apoyar a las empresas que se mueven en la fórmula cooperativa. Estelle Bacconnier que lleva la dirección general de la Comisión Europea encargada de mercado interior, industria, emprendimiento y pymes, ha participado recientemente en Santiago en el Foro Galego de Economía Social.

-¿Cuál es la situación de este sector a nivel de la UE?

-La economía social es un concepto poco conocido dentro de España, pero en el conjunto de Europa es muy amplio. En general, para hacer una radiografía: en la UE, representa el 10 % de las empresas, da trabaja a 11 millones de personas, lo que equivale al 6 % del empleo, un peso muy alto. Pero las tradiciones y las fórmulas son muy distintas.

-Pero existen rasgos que son comunes, ¿no?

-Sí. Los rasgos compartidos. Por ejemplo, que la economía social es algo local, muy anclado a los territorios. También hay dificultades muy similares en todas partes: los problemas de acceso a la financiación, a los mercados, y el reconocimiento y la visibilidad social.

-Desde los años de la crisis, las fórmulas cooperativas han ido creciendo. ¿A qué cree que obedece ese auge?

-Fue la reacción obvia a la crisis, para dar respuesta a los problemas que había creado y a los enormes desafíos sociales, en términos de envejecimiento, de desigualdad, de desempleo. Y todo lo relacionado con la protección del medio ambiente. Después de la crisis, la respuesta a estos retos tenía menos financiación, y las fórmulas de economía social vinieron a rellenar una hueco dejado por la crisis. Digamos que son iniciativas que ya estaban antes del deterioro económico, pero se hicieron más visibles.

-¿Cuáles cree que son los sectores con mayor potencial de desarrollo?

-Depende de cada país. Cada caso es distinto. En el conjunto de España, por ejemplo, hay un sector cooperativo muy fuerte en el ámbito agrícola y ganadero. Pero no es así en otros lugares. En Italia tiene mucha fuerza el cooperativismo social, y en Francia tienen implantación las iniciativas relacionadas con los servicios de salud. Lo que sí es interesante es ver que las empresas de economía social están operando en muy diversas áreas, por ejemplo, energía o medio ambiente. Vivo en Bruselas y es sorprendente ver la variedad de sectores en los que hay cooperativas. Yo me acabo de hacer miembro de una de servicios telefónicos. La gente tiene mucha creatividad.

-¿Qué resultados está dando la política de subvenciones de la UE para impulsar la economía social y qué control hay sobre los objetivos marcados?

-Es un poco pronto para evaluar todo esto, porque partimos de la Iniciativa Empresarial Social del 2011. Los programas empezaron en el 2014, y todavía no tenemos datos concretos. Existe un sistema de evaluación, pero no es mi área de responsabilidad. Hay que tener en cuenta que la economía social se beneficia de distintos tipos de fondos.

-Los emprendedores siguen quejándose de la burocracia...

-Cierto, y lo reconozco. Yo llegué en el 2007 a Bruselas, a la Comisión, a un primer trabajo que iba sobre cómo reducir la burocracia. Entonces ya hablábamos de esto. Y doce años después, seguimos con el mismo debate. Estamos trabajando para progresar. Hay una iniciativa para reducir papeleo en pequeñas empresas.

-Este problema no afecta igual a todos los países. ¿Aprecia diferencias?

-Hay muchas, y las analizamos. Estonia es el país en el que puedes constituir una empresa de una manera más rápida.

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