Alcoa alcanza un principio de acuerdo con Parter para entregarle las fábricas de A Coruña y Avilés

El fondo suizo no pagará dinero por las plantas, pero se compromete a mantener el 100 % del empleo al menos durante dos años

Los trabajadores de la planta de A Coruña se encerraron en la Delegación del Gobierno para exigir al Ministerio de Industria que avale la operación
Los trabajadores de la planta de A Coruña se encerraron en la Delegación del Gobierno para exigir al Ministerio de Industria que avale la operación

La Voz

Falta firmar el contrato de compra venta, pero la multinacional del aluminio Alcoa ha alcanzado ya un principio de acuerdo con el fondo suizo Parter Capital para entregarle la titularidad de las fábricas de A Coruña y Avilés, y también de sus casi 700 trabajadores. Así lo acaba de anunciar la empresa estadounidense.

El comprador no desembolsará dinero por la adquisición de los activos, sino que pagará asumiendo el 100 % de la plantilla durante al menos los dos próximos años. El nuevo inversor condiciona el futuro de las instalaciones a partir del 2021 al precio eléctrico para la industria electrointensiva que rija para entonces. Si la tarifa garantiza la competitividad de la producción, Parter tiene previsto reactivar las series de electrolisis para retomar la fabricación de aluminio primario.

Representantes de Parter, a la derecha, explican sus planes a las comunidades autónomas de Galicia y Asturias
Representantes de Parter, a la derecha, explican sus planes a las comunidades autónomas de Galicia y Asturias

Parter es el único candidato que garantiza la continuidad, al menos a corto plazo, de las dos fábricas y de todos sus trabajadores.

Si Alcoa no lograba un inversor al que traspasar las plantas antes del próximo día 30, ejecutaría un proceso de despido colectivo para 268 trabajadores, el 43 % del total entre A Coruña y Avilés, y cerraría definitivamente las series de electrolisis (paradas desde febrero) y, por tanto, la fabricación de aluminio primario en A Coruña y Avilés, tras seis décadas de historia.

Este principio de acuerdo parece garantizar la firma de la venta antes de que acabe junio. La multinacional avanzó que el traspaso de activos entrará en vigor «una vez que se hayan obtenido las correspondientes aprobaciones internas de ambas partes y haya sido ratificado por las comisiones de los representantes de los trabajadores. De obtenerse dichas aprobaciones / ratificaciones, la ejecución efectiva de la venta se llevará a cabo una vez que se hayan resuelto todos los posibles asuntos regulatorios».

Como se ve, Alcoa quiere el sí de los trabajadores a la operación con Parter, básicamente por cuestiones legales, para que a ningún comité o central sindical se le ocurra presentar una demanda por supuesto incumplimiento del expediente de regulación de empleo (ERE) pactado.

Pero la operación llega cargada de nubarrones. Los más negros, desde Asturias. El comité de empresa de la planta avilesina no ve futuro alguno en la propuesta de Parter (de hecho, no ha presentado todavía un plan industrial), pues su experiencia en el negocio del aluminio es escasa, según su presidente, José Manuel de la Uz. Los asturianos quieren que Alcoa recupere la oferta que presentó el fondo alemán Quantum para la fábrica avilesina, que la multinacional desestimó porque no ofrecía las garantías financieras necesarias, y también porque suponía salvar solo una de las plantas. De la Uz, junto a otros compañeros, está visitando estos días las fábricas de Quantum en Alemania e Italia y les están encantando.

En un comunicado, el comité de Avilés exige que se recupere el proyecto de Quantum, «el único que tiene una base creíble y un plan industrial, haciendo de Avilés el primer centro de reciclaje de aluminio en Europa». De sus compañeros gallegos, ni una palabra.

El comité de empresa de Alcoa en A Coruña no da crédito a la postura de sus colegas asturianos. Apuesta por la oferta de Parter, básicamente porque es la única que puede salvar sus puestos de trabajo. Su guerra ahora es otra: forzar al Ministerio de Industria a que avale la operación de venta, pero, sobre todo, que se comprometa a elaborar un marco retributivo estable que, además, garantice la competitividad de la industria altamente dependiente de los precios de la electricidad. 

Para forzar ese compromiso, una representación de trabajadores gallegos permanece encerrada en la Delegación del Gobierno en Galicia, en A Coruña.  

El Ministerio de Industria ha valorado positivamente el preacuerdo de venta. El secretario general de Industria en funciones, Raúl Blanco, destacó que solo Parter «garantiza una solución integral para las dos fábricas» y subrayó que no hay otra oferta, en referencia a la posibilidad de aceptar en el último momento la candidatura de Quatum, como piden los sindicatos asturianos.

Blanco resaltó que ese principio de acuerdo está sujeto a lo que decidan los trabajadores este miércoles y jueves. 

El secretario general de Industria en funciones recordó que el trato con Parter garantiza dos años más de trabajo para ambas plantas, cuando Alcoa pretendía cerrarlas totalmente en diciembre pasado.

Sobre el estatuto del consumidor electrointensivo, con medidas para estabilizar el precio de la electricidad para la industria, que el Gobierno prometió aprobar en abril, pero que finalmente aplazó, Blanco destacó que siguen trabajando «de manera detallada y decidida para que el precio eléctrico en España sea competitivo y similar al del resto de países europeos».

Los representantes de Parter explican esta tarde a los Gobiernos autonómicos de Galicia y Asturias sus planes para las plantas. El representante gallego en la reunión, el director xeral de Industria, Bernardo Tahoces, tenía previsto reclamar un marco energético estable que garantice la continuidad de Parter más allá del 2021. 

Si la operación prospera, Parter se compromete a invertir alrededor de 10 millones en cada planta. Además, contaría con los 20 millones por instalación que aportará Alcoa. Aunque la multinacional asegura que su contribución económica superará finalmente esos 40 millones, que espera garanticen la actividad industrial y el empleo en ambas plantas.

La multinacional no obtendrá una ganancia económica por la operación, pero, se ahorrará unos cuantos millones en un plan social de despidos, prejubilaciones y recolocaciones, previsto para el caso de que no lograse vender las fábricas. Amén de las inversiones para desmantelar las cubas y cumplir con la normativa medioambiental. El coste total estimado por Alcoa del cierre parcial de ambas plantas rondaba los 200 millones.

El Gobierno aparca el estatuto que dará oxígeno a la industria intensiva

F. Fernández
Los trabajadores de Alcoa en A Coruña se manifestaron el día que el estatuto quedó aparcado
Los trabajadores de Alcoa en A Coruña se manifestaron el día que el estatuto quedó aparcado

Caen de doce a nueve los interesados en las fábricas de Alcoa en A Coruña y Avilés

Los trabajadores de las fábricas de Alcoa en A Coruña y en Avilés -casi 700- se vieron más cerca del abismo el viernes 26 de abril, cuando comprobaron que el Consejo de Ministros no aprobaba ese día el estatuto de la industria electrointensiva, pese a que el Gobierno había prometido hacerlo. Ese documento contenía medidas e incentivos nuevos para un sector fuertemente dependiente del precio de la energía. Este está muy alto y sus costes, por tanto, también, por encima de los de sus competidores europeos.

Ese texto estaba llamado a ser especialmente la tabla de salvación de las dos plantas citadas. Alcoa las va a cerrar parcialmente y despedir al 43 % del personal total si no consigue venderlas antes del 30 de junio. Y ningún inversor se animará a tomar las riendas si no dispone de un marco retributivo estable que asegure unos costes que hagan rentables las fábricas.

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