Jugar al fútbol con clientes computa como tiempo de trabajo

El Supremo avala que los comerciales de Altadis puedan incluir dentro de su jornada las pachangas con los estanqueros


Redacción

De todas las dudas que ha provocado la entrada en vigor del registro obligatorio de jornada, quizás la más difícil de resolver es qué se considera tiempo de trabajo. Y es que a veces no es tan fácil trazar la frontera que separa lo laboral del ocio. Que se lo pregunten si no a los magistrados del Tribunal Supremo, que hace unas semanas tuvieron que debatir sobre una cuestión de enjundia: decidir si la liga de fútbol que juegan los comerciales de Altadis (la antigua Tabacalera) con los estanqueros forma parte, o no, de la jornada laboral de los primeros.

Al alto tribunal llegó la demanda planteada por los sindicatos UGT, Comisiones y CSIF, que reclamaban que ese tiempo dedicado a «actividades promocionales de alterne social con los clientes» y cualquier otro evento fuera de la oficina se computasen como trabajo efectivo, de forma que la siguiente jornada laboral no pudiese empezar hasta 12 horas después de finalizar el partido y que cualquier accidente en el mismo o en los desplazamientos se considerara accidente de trabajo.

Por insólita que pueda parecer la petición, tanto la Audiencia Nacional primero, como el Tribunal Supremo después, dieron la razón a los sindicatos. Y eso a pesar de que el propio convenio reconoce que la participación en esta liguilla es voluntaria y que el tiempo que en ella se invierte se compensa luego con la concesión de horas de descanso o días de puente.

Pero, argumentan los magistrados, lo que se discute no es la compensación por la participación en esas actividades, sino la definición que se da al tiempo destinado a las mismas. Y como el propio convenio las encuadra dentro del capítulo tiempo de trabajo, entienden en el alto tribunal que la propia empresa, al negociar el texto, reconoció esas actividades como tiempo de trabajo, pese a la voluntariedad de las mismas.

Las pausas se pueden descontar

Mientras la Justicia abre la puerta a sumar los 90 minutos de un partido de fútbol a la jornada laboral en la oficina, la Inspección de Trabajo abrió ayer la puerta a descontar la pausa para el café o el bocadillo o cualquier otra interrupción que realicen los empleados, al objeto de determinar el tiempo de trabajo efectivo realizado.

Así se recoge en el criterio técnico elaborado por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, un documento que desde ayer está en manos del cuerpo de inspectores, y en el que se explica que, si bien la normativa no exige expresamente el registro de las interrupciones o pausas dentro de la jornada diaria, las empresas podrán organizar el registro diario de jornada de manera que se descuenten.

El Gobierno se pone firme: no habrá más excepciones en el control de horarios

Lucía palacios

Tampoco concederá más moratorias, salvo los dos meses de tregua tras la entrada en vigor

Pese a que la oleada de críticas continúa, el Gobierno se mantiene firme en que todas las empresas, sean del tamaño que sean, están obligadas a llevar un registro de la jornada de sus trabajadores. Cumplidas ya las primeras cuatro semanas de la aplicación de la medida, no hay marcha atrás posible ni, como algunos esperaban y solicitaban, alguna nueva excepción. Así lo advirtió la secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas: «No hay excepciones más allá de los colectivos excluidos», sentenció. Se refiere a una serie de «peculiaridades» o «excepciones» a este control que aclaró posteriormente una guía práctica publicada por el ministerio y que básicamente exime a los empleados a tiempo parcial (a los que una ley anterior ya les exige su propio registro); a aquellos que tengan un registro específico controlado por su normativa, como los trabajos del transporte; a los autónomos; a los socios de cooperativas; al personal de alta dirección; o a las relaciones laborales de carácter especial, para las que operará su propia normativa, como en el caso de los abogados que estén contratados bajo ese régimen, las empleadas del hogar, los artistas o los deportistas, entre otros. Pero «en ningún caso» se podrá superar en un año las 1.826 horas con 27 minutos que la ley establece como máximo, por lo que «deberán llevar un control paralelo para saber cuántas realizan», precisó Ana Ercoreca, presidenta del Sindicato de Inspectores de Trabajo.

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