«La pelea con Hacienda, como el amor y el jazz, pierde si le quitas la improvisación»

Miguel Caamaño Anido, fundador y socio director de CCS Abogados, dice que el caso más desafiante lo tiene entre manos: el cartel europeo de fabricante de camiones


redacción / la voz

Empático e intuitivo con cuestiones de naturaleza emocional pese a ser catedrático en Derecho Financiero y Tributario. Miguel Caamaño Anido (Santiago, 18 de mayo de 1964) es fundador y socio director de CCS Abogados, un despacho con un nivel de facturación de entre 7 y 8 millones de euros (multiplicó por siete este parámetro desde su nacimiento en el 2013) y 82 empleados (multiplicó la plantilla por cinco). Un traje impecable enfunda a una persona que duerme cinco horas o menos, se refugia emocionalmente en la historia griega, le gusta la adrenalina del sector privado, escucha jazz y se sabe que está relajado cuando se le ve con un puro y una copa de brandi.

-Como fiscalista, ¿qué piensa de Hacienda?

-Era fiscalista, era y sigo siendo profesor de la universidad y me he convertido en empresario. No sé sin querer o sin querer evitarlo. No estoy seguro. La Agencia Tributaria, bajo las coordenadas de la lucha contra el fraude, esconde siempre decisiones de política fiscal y a veces más políticas que fiscales. En algunas coincido [Caamaño formó parte del equipo que hizo la reforma normativa que entró en vigor el 1 de enero de 2015: sociedades, reforma de IRPF, y de la Ley General Tributaria] de modo que no puedo criticarla. Pero en muchos órdenes discrepo con líneas de actuación de la Agencia Tributaria. Por ejemplo, en lugar de profundizar de verdad en acciones de lucha contra el fraude, se dedica a castigar, regularizando y sancionando, cuestiones menores de mera discrepancia. Crea así una extraordinaria inseguridad jurídica. En cualquier caso: la pelea con Hacienda, como el amor y el jazz, pierde mucho si le quitas la improvisación.

-Como catedrático, ¿qué piensa de la universidad?

-Es mi casa, y también lo es CCS. No estoy seguro de que la universidad pública esté viviendo su mejor momento. Si se gestiona solo en términos de servicio público o por razones de distinta naturaleza como las ideológicas, y si se renuncia o prescinde de coordenadas tales como la competitividad, a la universidad le espera un futuro triste a corto plazo.

-¿Qué rasgos habría que definir para alcanzar la competitividad?

-Incentivar a los profesores, (y también, como en cualquier empresa, lo contrario, o sea, penalizarlos) en términos de calidad docente e investigación, y de puesta en valor en el mercado de sus líneas de investigación y publicaciones. Y en relación con los estudiantes, una mayor integración con el mercado. Debe traducirse en una revisión de la docencia, de sus contenidos y de su orientación.

-Tenía una vida fácil, ¿por qué creó el despacho?

-Antes del nacimiento de CCS Abogados, todos los socios teníamos ya experiencia profesional en el ejercicio de la abogacía y del asesoramiento de empresa. Quizá fue esa experiencia la que nos convenció de que cuando vas solo llegas más rápido, pero cuando lo haces bien acompañado llegas más lejos. Al dinamismo y al alto nivel de exigencia de la actual abogacía de empresas le pasa lo que a los deportes de pelota: que no has de jugar donde la bola está, sino donde la bola va a estar. Solo equipos altamente cualificados pueden estar a la altura de un mercado muy exigente, sofisticado, a cuyas necesidades, por cierto, si no te anticipas, llegas tarde. Con esta filosofía situamos un despacho gallego en los ránkings internacionales [en el 2018 y 2019 figura en la lista del Financial Times de empresas que más crecen y desde el 2015 en Chambers]. Cierto que los profes de universidad, en su condición de funcionarios, no viven las tensiones propias de la organización y trabajo en equipos características de los bufetes de abogados de hoy, pero tampoco disfrutan de su adrenalina. Personalmente, convivo mejor con las circunstancias que me quitan el sueño que con las que me lo causan.

-¿Cuál ha sido el caso más difícil que ha tenido entre sus manos?

-La responsabilidad más compleja y desafiante que hemos vivido la tenemos en estos momentos entre manos. Se trata de las acciones judiciales contra el cartel europeo de fabricantes de camiones, cartel que duró nada menos que 14 años, que sufrió sanciones de la Comisión Europea por importe cercano a los 4.000 millones de euros; y ahora le corresponde a CCS defender judicialmente a miles de empresas de transporte españolas en sus pretensiones de obtener la reparación del daño, o sea, del sobrecoste sufrido en cada compra.

-Intenso...

-La complejidad procesal y pericial de la defensa, la dimensión internacional de las causas, el derecho transitorio, la logística y gestión de cientos de miles de datos y de documentos, más de 6.000 demandas, etcétera, etcétera, convierten a la acción contra el cartel europeo de fabricantes de camiones en una de las experiencias profesionales más desafiantes que se hayan vivido en España.

-¿Cómo es el exministro [Francisco Caamaño] que se ha integrado en las filas de CCS?

-Es una persona modesta y próxima, brillante en muchos órdenes profesionales.

-Si le digo: mejor un buen acuerdo que un mal pleito, usted me dice...

-Sin duda. Ahora como siempre.

-Si digo no existe la Justicia. Todo es argumental.

-Creo en la justicia material. Creo en los importantes valores que están presentes en ella.

-¿Por qué están los juzgados colapsados? La Justicia es lenta...

-Porque, quizá, en los últimos años ha habido acciones judiciales que no han tenido precedentes en la historia ni de nuestro país ni de nuestro entorno: en contra de los bancos (preferentes, cláusulas suelo, multidivisas) y ahora el cartel de camiones.

-¿Cuál es su refugio?

-Mi casa de Logrosa. Pocas cosas valoro más que una larga sobremesa y buena conversación en familia o con amigos.

-¿Toca algún instrumento?

-Estudié solfeo durante años y quise afanarme con algún instrumento pero con poco éxito. Solo conseguí sacar unas cuantas notas a la gaita. A veces la afino y la tengo entre mis manos porque me conecta con nuestra tierra.

-¿Hace deporte?

-Nado al menos cuatro veces por semana porque me tiranizan mis hernias discales (que no fiscales).

DNI DE LA EMPRESA

Quiénes son: Firma jurídica con un alto nivel de especialización.

Facturación: 8 millones de euros.

Empleados: 82

Domicilio social: A Coruña. Tiene también oficinas en Vigo y Madrid.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

«La pelea con Hacienda, como el amor y el jazz, pierde si le quitas la improvisación»