Locura por un piso en la costa: 2.800 euros por quince días en Sanxenxo

Las inmobiliarias piden «prudencia» con los precios, para no ahuyentar a los turistas hacia otros destinos


Redacción / La Voz

A 200 euros la noche, una tarifa propia de hotel de muchas estrellas. Es a lo que sale un apartamento vacacional en Sanxenxo en temporada alta. Con un precio medio de 2.800 euros por cada quincena en julio y agosto, la localidad se reivindica de nuevo como la capital turística de Galicia. Así lo constata la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) en un estudio recién publicado sobre los arrendamientos vacacionales en la comunidad.

Un informe que deja claro, por un lado, que los concellos de las Rías Baixas son los preferidos de los turistas que eligen Galicia como destino estival. Tras Sanxenxo, los más cotizados son O Grove, a razón de 2.400 euros por dos semanas de alojamiento; Vigo, con 2.100; y Bueu, también por encima de la barrera de los 2.000 euros. Un listón que, fuera de la provincia de Pontevedra, solo se alcanza en Santiago, que gracias al efecto del Camino es la localidad más rentable para los dueños de los pisos turísticos.

Tras Compostela, en A Coruña son las localidades de la orilla norte de la ría de Arousa las que registran los precios más altos en los alquileres vacacionales: Rianxo (1.900 euros por quincena), Boiro (1.800) y Ribeira (1.600). La opción más económica en la costa coruñesa está en Carnota, a razón de 1.300 euros de media por quincena, valores similares a los que se mueve el mercado en la costa lucense.

Precios que, explica el presidente de Fegein, Benito Iglesias, han sufrido un fuerte estirón respecto al verano pasado y que, en los puntos más calientes del litoral gallego, especialmente en las Rías Baixas, están ya por encima de lo que se pagaba antes de la crisis, niveles prohibitivos para una familia de ingresos medios. El problema, apunta el experto, no es tanto que no se pueda atender la demanda interna de la comunidad, que es minoritaria, como que esa escalada de precios pueda acabar ahuyentando a los visitantes de otras comunidades, como Castilla y León y, principalmente, Madrid. Visitantes que, si se genera una burbuja, pueden sentir un «efecto rechazo» y, en próximos años, buscar un nuevo destino más asequible en la costa mediterránea o en alguno de los archipiélagos.

Por ello, reclama «prudencia» a los propietarios, a los que recuerda que «el libre mercado es en todas las direcciones, y requiere también manejarse con sentido común».

La ocupación, al 60 o 70 %

Los datos recabados por la federación inmobiliaria entre sus empresas asociadas muestran que todavía queda una buena bolsa de pisos disponibles para aquellos que estén planificando aún ahora sus vacaciones. Con información del pasado miércoles, en la costa coruñesa aún estaban disponibles cerca del 30 % de las viviendas para alquiler vacacional registradas en la Xunta, frente al 35 % en el norte de Lugo y el 38 % en el litoral de Pontevedra. ¿Por qué hay menos ocupación en la zona con más demanda? Porque es también donde hay más pisos en el mercado turístico.

En concreto, según los datos facilitados por la Consellería de Cultura e Turismo, en la actualidad hay en la comunidad 8.541 viviendas registradas para uso vacacional, muy por encima de las 6.600 que estaban dadas de alta a finales del verano pasado. Casi la mitad (4.028) están ubicadas en la provincia de Pontevedra; y Sanxenxo, con 1.629, concentra uno de cada cinco apartamentos para uso turístico regulado.

Precisamente, el trasvase de pisos que antes se dedicaban al arrendamiento tradicional de larga duración al pujante mercado turístico, que ofrece una rentabilidad más elevada (especialmente en localidades costeras, donde los precios bajan a plomo fuera de la temporada alta), fue una de las causas que inflaron la burbuja del alquiler en ciudades como Vigo, A Coruña o Santiago, al reducir aún más una oferta ya de por sí escasa para atender la creciente demanda, espoleada por la movilidad laboral y la dificultad para acceder a una vivienda en propiedad.

Los vaivenes legales vacían la bolsa de pisos de alquiler en las ciudades gallegas

Gabriel lemos

Solo hay 2.500 viviendas en el mercado y las inmobiliarias trabajan con lista de espera

Aunque el Gobierno consiguió sacar adelante al segundo intento su decreto del alquiler, apuntándose un tanto político pocos días antes del inicio de la campaña, la nueva normativa no ha tenido un efecto balsámico en el sector. Y es que, antes que contribuir a pinchar la burbuja, la inestabilidad jurídica creada (con tres normativas diferentes en apenas tres meses) ha provocado una contracción de la oferta y la consiguiente subida de precios.

«Los propietarios particulares están confundidos, hay temor a alquilar», explicó este lunes el presidente de la Asociación de Expertos Inmobiliarios (APEI), Óscar Martínez. Una valoración que secunda Benito Iglesias, su homólogo en la patronal gallega de inmobiliarias, Fegein, que ya hace una semanas, antes de la votación del decreto, había avanzado que muchos arrendadores estaban retirando temporalmente sus pisos del mercado a la espera de que se aclarara el marco legal. Las cifras que manejan así lo avalan. En las siete grandes ciudades gallegas hay actualmente unos 2.500 pisos disponibles para arrendar, mil menos de los que había hace un año, según las cifras facilitadas por las empresas asociadas a Fegein.

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