#KuToo: Tacones para qué os quiero, y menos aún en la oficina

Una actriz japonesa le pide al Gobierno de su país leyes que prohíban la obligación de llevar tacones en el trabajo


redacción

Es el resultado de combinar dos palabras: kutsu, que en japonés significa zapato, y kutsuu, dolor (curiosamente ambas con una grafía muy similar). #KuToo sigue la estela del movimiento #MeToo contra el acoso sexual iniciado en Hollywood. Esta vez su país de origen es Japón, y la actriz Yumi Ishiwaka, su impulsora. El objetivo: que los tacones dejen de ser una imposición en la oficina. De ahí que haya enviado una petición formal al Gobierno nipón en la que solicita que se creen leyes específicas al respecto. Aunque de momento la iniciativa no ha tenido respuesta por parte de las autoridades, sí ha cosechado un enorme eco en la sociedad.

Su primer tuit, en el que relataba el sufrimiento que supone llevar zapatos altos a diario, y en el que denunciaba el caso concreto de un puesto de trabajo en un hotel, provocó más de 100.000 interacciones y se viralizó. Semejante reacción fue la que le hizo poner en marcha la campaña. En la plataforma Change.org se han reunido ya más de veinte mil rúbricas a favor de prohibir esta obligación, que ha generado un sinfín de polémicas más allá de Japón. En el Reino Unido 150.000 personas se solidarizaron con la recepcionista Nicole Thorp, que fue despedida por llevar calzado plano. En el 2015, el Festival de Cannes denegó el acceso a la alfombra roja a las mujeres que no llevasen tacones de vértigo, a pesar de la protesta comandada por la actriz Julia Roberts, que decidió acudir descalza al año siguiente, un gesto que repetiría Kristen Stewart en la edición del 2017. Ese mismo año, la provincia canadiense de la Columbia Británica prohibió a las empresas obligar a sus empleadas a usar tacones altos alegando que, en la práctica, era algo peligroso y discriminatorio. Y este mismo año, la compañía Norwegian Air fue duramente criticada por exigirle a su personal de cabina femenino un justificante médico en caso de querer llevar zapato plano.

«Los tacones para trabajar deberían estar prohibidos por salud»

uxía rodríguez

Un movimiento japonés vuelve a poner sobre la mesa todos los problemas de salud que acarrea este tipo de calzado

Es el #MeToo japonés y se llama #KuToo. Lo que persigue es liberar a las mujeres de una carga de altura: los tacones. Yumi Ishikawa, una actriz y modelo de 32 años, está en el centro de un movimiento que ha revolucionado a las mujeres en Japón. El objetivo es que las empresas dejen de «diferenciar entre géneros» a la hora de establecer reglas de etiqueta y acabar con la costumbre de los tacones «por su impacto en la productividad y en la salud» de las empleadas.

«Los tacones para trabajar deberían estar prohibidos. No estamos hablando de una cuestión de comodidad, estamos hablando de un problema de salud. La mayor parte del tiempo la pasamos en el trabajo. A corto plazo, los problemas pueden ser leves y reductibles pero a largo plazo van a generar, seguro, problemas de salud irrevocables como una artrosis en la rodilla o una hernia lumbar. Solo se deberían usar tacones para ocasiones puntuales», afirma rotunda Montse Martínez, vicepresidenta del Colegio de Podólogos de Galicia, que asegura que para las empresas sería bueno porque reduciría el número de bajas, por ejemplo. «Llevar tacones ni siquiera compensa económicamente».

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