Cenar con el tercer hombre más rico del mundo vale 4 millones

Un empresario chino de criptomonedas compartirá un chuletón con Warren Buffet tras una subasta de récord

Warren Buffet disfruta de un helado antes de la convención anual de Berkshire Hathaway en Omaha
Warren Buffet disfruta de un helado antes de la convención anual de Berkshire Hathaway en Omaha

redacción / la voz

Le llaman el Oráculo de Omaha (su localidad natal), y según la última lista Forbes, ocupa el puesto número tres en entre las mayores fortunas del mundo (su patrimonio a comienzos del 2019 es de 84.000 millones de dólares) solo superada por Jeff Bezos y Bill Gates. A sus 88 años, el legendario inversor estadounidense Warren Buffett sigue cotizando al alza. Y no solo sus actividades económicas. También los almuerzos en su compañía, encuentros que salen a subasta -benéfica- desde hace dos décadas.

Precisamente este año se cumple el veinte aniversario de una iniciativa que ha conseguido batir su propio récord: 4,57 millones de dólares (la puja partía de 25.000 dólares) ha pagado por compartir mesa y mantel con el empresario de Nebraska el pionero de las criptomonedas, el chino Justin Sun, un millón más que la cifra más alta alcanzada hasta el momento (en el 2012 y en el 2016 se ofrecieron 3,46 millones). En el 2017, Sun, de 28 años, lanzó Tronix, valorada en 2.560 millones de dólares y considerada la décima mayor criptomoneda del mundo, según el proveedor de datos CoinMarketCap.com.

Se da la paradoja de que Buffett ha criticado abiertamente y en varias ocasiones el negocio de las monedas virtuales. El magnate, presidente y CEO de Berkshire Hathaway, considera que no producen ningún valor a partir del activo, y su socio, Charles Munger, llegó a calificarlas como «veneno nocivo». El ganador de la subasta, CEO de Tron, escribió en su cuenta oficial de Twitter: «También invitaré a los líderes de la industria de blockchain a reunirse con el titán de las inversiones. Espero que esto beneficie a todos», para añadir, en una entrevista telefónica, que «es muy común en los círculos de inversión que las personas cambien de opinión y las oportunidades de inversión son mejores cuando muchas personas subestiman a la tecnología».

Sun tendrá la oportunidad de convencer a Buffett de las bondades de las criptomonedas, al lado de un buen chuletón, el que ambos degustarán en el restaurante Smith & Wollensky de Nueva York. El menú, el sueño de cualquier carnívoro, es el mismo que Buffett saborea habitualmente en su establecimiento favorito de la ciudad de Omaha, el Gorat’s, toda una institución gastronómica, donde suele pedir el T-Bone, una enorme pieza de kilo y medio.

Historia de la subasta

La organización Glide, con sede en San Francisco (California), es la destinataria de las astronómicas cifras que se recaudan año tras año en estas peculiares veladas. En una ciudad en la que ocho mil personas viven en la calle, la iniciativa solidaria impulsada en su día por la primera esposa de Buffett, Susan, ya fallecida, lleva recaudados más de 34 millones de dólares.

«Estos encuentros -ha dicho el multimillonario- me han dado la oportunidad de conocer a gente interesante de todos los rincones del mundo». Solo pone una condición: que entre plato y plato no se mencionen sus próximas inversiones.

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