La carne del futuro no se cría, se cultiva

Una empresa vasca fabrica carne sin sacrificar animales y con tecnologías basadas en la ingeniería de tejidos


redacción / La Voz

Lo dicen los expertos. El ritmo de consumo de alimentos que llevamos es insostenible para el planeta. Hace ya tiempo que las mentes más sesudas vienen demandando alternativas para industrias como la cárnica, revolucionarios inventos que permitan seguir sosteniendo el ritmo de crecimiento en el que vive actualmente inmersa la población. Ese es el objetivo que persiguen empresas como Biotech Foods. Esta firma vasca decidió en el 2017 recoger el testigo dejado por todas estas voces y comenzar a investigar un nuevo método para comercializar carne.

Y parece que lo han conseguido. Su revolucionario producto -bautizado como «Ethica meat» («Carne ética»)- permitirá en el futuro consumir este tipo de alimentos sin necesidad de sacrificar animales. «Para producirlo, cogemos una muestra pequeña del músculo del animal, da igual qué animal sea porque se puede hacer con todos. De esa muestra aislamos las células musculares, que son las que producen las proteínas que más nos interesan y, a continuación, las metemos en un medio acuoso que lleva proteínas, sales minerales y agua y que además tiene su propia atmósfera para que pueda respirar. En ese medio siguen creciendo y forman un tejido que se hace proliferar dentro de unos biorreactores», explica Mercedes Vila, directora general de esta compañía vasca. Esta experta explica que en estos tanques, cerrados y estériles, se inicia un proceso de unos 20 días en el que la célula acaba por generar un tejido ya formado que, posteriormente, será la base de los productos procesados que se pondrán en el mercado. La carne cultivada se podrá comprar en forma de salchichas, nuggets o albóndigas, «no va a aparecer como un filete».

Detrás de todo el proyecto de Biotech Foods se encuentra la tecnología de regeneración de tejidos: «Hubo un visionario en Holanda que pensó que si la medicina regenerativa era capaz de hacer pieles y huesos por qué no iba a ser capaz también de hacer lo mismo con los músculos del animal. De lo que se trata es de trasladar las técnicas que utilizábamos en medicina al sector de la alimentación», asegura Vila, que además recalca que no pretenden convertirse en un sustituto de la ganadería intensiva más tradicional, sino en una alternativa más: «Cuando la población empiece a aumentar, y suba la demanda de carne, la idea es que no solo esté la industria cárnica tradicional para responder a esa demanda, sino que además existan otros métodos para hacerlo».

Solo tres países del mundo

Son muy pocas las empresas en el mundo inmersas en el desarrollo de esta revolución alimentaria. Y España puede presumir de encontrarse entre ellos junto con Estados Unidos y Holanda.

Asegura Vila que el reto al que se enfrentan ahora mismo todas ellas es el de encontrar una estrategia sostenible de escalado. «Las técnicas son todavía caras, por lo que todas las compañías que nos encontramos inmersas en este proyecto estamos ahora mismo buscando estrategias de producción a gran escala». Y para lograr este desafío se han marcado ya una fecha en el calendario. Vila y su equipo tienen previsto que los consumidores puedan empezar a probar su carne ética en el 2021.

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