«En el 80 % de los casos se va a cubrir el expediente sobre el papel para cumplir la norma de control de la jornada»

La elección del sistema para fichar «ya está provocando quebraderos y desembolsos», asegura la economista Mónica Álvarez


La Voz

Mónica Álvarez, economista y socia directora de Álvarez Real, despacho fundado en 1967 con oficinas en A Coruña, Lugo y Londres, considera que, además del coste que supondrá para las empresas, grandes y pequeñas, el nuevo decreto que obliga a las empresas a llevar un registro diario de la jornada laboral de su personal llega marcado por cierta ambigüedad y exige un desarrollo normativo. «En siete líneas no pueden tener cabida todas las casuísticas laborales que existen, porque además el trabajo cada vez es más diverso y más flexible», advierte Mónica Álvarez. La norma «puede servir para sensibilizar», pero duda de la capacidad de los negocios pequeños para ajustarse a horarios estrictos: «Creo que de forma efectiva no se va a conseguir demasiado -valora-, salvo alguna empresa de perfil medio que pueden aprovechar para regular el horario, en el 80 % se va a cubrir el expediente sobre el papel para cumplir la ley».

Opina que la implantación requiere que se establezcan con precisión también determinados aspectos, como lo que se consideran descansos computables o no dentro de la jornada laboral. Aún teniendo en cuenta que, si el convenio no lo especifica, en seis horas continuadas el empleado tiene derecho a un descanso de al menos quince minutos dentro de su jornada, pone un ejemplo sobre las dudas ya detectadas: «Hay inspectores que llegan al extremo de considerar que cada vez que un empleado sale, por ejemplo, a fumar, debería firmar el registro o fichar, y al volver a entrar, también». La discrecionalidad radica, explica, en la potestad de la Inspección de Trabajo para interpretar la norma, lo que puede llevar a que «el inspector jefe siga un criterio, y el resto, otro», advierte.

El coste de la implantación y mantenimiento del control de jornada inquieta a las pymes

Dejando al margen grandes empresas y algunas de tamaño medio que ya cuentan con sistemas para que el personal fiche, en general las pymes «no conocen los recursos económicos y humanos que van a necesitar no solo para implantarlo, sino para gestionar toda esta documentación, que además deben conservar cuatro años por ley», subraya Mónica Álvarez desde el despacho profesional de abogados y economistas Álvarez Real. 

Movilidad y estacionalidad

La casuística es muy diversa y variada, y los métodos múltiples, desde el papel hasta los más automatizados, pero en todos y cada uno de los casos debe almacenarse el informe diario de cada empleado. «Hay negocios en que van a tener hasta ocho registros por día de cada uno», advierte, con la necesidad, en muchos supuestos, de destinar personal específico para llevarlo a cabo.

La complejidad se incrementa en las múltiples ramas que no están vinculadas a una actividad presencial continuada en un espacio físico, que emplean un volumen relevante de población en una ciudad de servicios como la coruñesa, ya que la normativa afecta también a colectivos con movilidad, desde transportistas a obreros de la construcción o comerciales. La utilización del móvil como método es una opción, pero «exige que sea la empresa la que proporcione ese teléfono y, además, el trabajador debe dar autorización para su geolocalización».

Además de requerir el hábito de los propios empleados para cubrir el registro, especialmente complejo resultará el control horario en sectores con gran volumen de contratación en ciudades como A Coruña, caso de la hostelería, ya que «las jornadas no son al uso», explican.

La estacionalidad de algunos oficios, muy clara por ejemplo en las campañas de pesca o agrarias, pero también en las vinculadas al turismo, implicará que los empresarios tengan que buscar fórmulas de compensación, ya que el exceso laboral máximo permitido como horas extras remuneradas es de 80 al año. El resto, hay que compensarlo en tiempo: si una semana un empleado supera su jornada ordinaria para hacer frente, por ejemplo, a un evento turístico concreto, «recomendamos que quede registrada su compensación futura en tiempo libre y, a ser posible, indicando incluso la fecha en la que la disfrutará», señala Álvarez.

La elección del sistema para fichar «ya está provocando quebraderos y desembolsos», añade. Entre las ofertas de software para automatizar el control, recomienda tener en cuenta que en los métodos biométricos (huella, iris..) el coste es mayor: «Es información con tratamiento específico, como los datos genéticos, por la ley de protección de datos».

 

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Ana Balseiro / Lucía Vidal
El registro horario ya se exige para los contratos a tiempo parcial desde el 2017.
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Los expertos alertan sobre las dudas y dificultades que, antes de su entrada en vigor, genera la obligatoriedad del registro de la jornada laboral en todas las empresas

Está a punto de entrar en vigor (el próximo 12 de mayo) la obligación del control horario en las empresas. Es decir, que los empleados fichen y se haga un registro «del horario concreto de inicio y finalización» de su jornada laboral. Las empresas, que podrán escoger el sistema para hacerlo, deberán conservar durante cuatro años los datos a disposición del interesado, los sindicatos y la Inspección de Trabajo. Aunque hay consenso sobre que será un instrumento útil para atajar abusos como el exceso de jornada o las horas extras no remuneradas y su impacto negativo en las arcas de la Seguridad Social, la aplicación de la medida, que el Gobierno aprobó en marzo vía decreto urgente, suscita muchas dudas entre los expertos, que alertan de problemas sobre su implantación.

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