España, el país de los 70.000 becarios

Tres de cada cinco no cobran nada por sus prácticas, pero al 27 % le sirven para conseguir un contrato indefinido


La Voz

Cerca de 70.000 becarios alimentan actualmente el mercado laboral español. Y eso si solo se contabilizan aquellos que reciben un salario por su trabajo y que, por tanto, cotizan a la Seguridad Social. Los números crecerían mucho más si se tiene en cuenta que, según un informe, el 58 % de ellos no perciben retribución alguna. Y el número de contratos de prácticas no para de crecer. Un 350 % desde el 2015. España, con un becario por cada 15 trabajadores, es el segundo país comunitario con mayor número de titulados haciendo prácticas. En esta pugna solo nos ganan los eslovenos.

La situación no mejora si se analiza cómo marchan las finanzas de estos jóvenes. Según un estudio de la web acierto.com, realizado con motivo del Día Mundial del Becario, que se celebra este miércoles, tres de cada cinco no cobran nada por sus prácticas y para los que tienen la suerte de recibir una remuneración las cosas tampoco pintan demasiado bien. Porque ocho de cada diez aseguran que esa cantidad ni siquiera cubre sus gastos básicos.

Alargar la formación

El análisis de este sector deja datos realmente sorprendentes. La precariedad del colectivo no responde en absoluto a una falta de formación. De hecho, tal y como explican los expertos, cada vez son más los que se ven obligados a alargar su período de formación para poder trabajar en prácticas. Con sus consecuencias: casi dos de cada diez superan los 30 años.

Pero no todos los datos son negativos. Según un análisis del Servicio Público de Empleo Estatal, prácticamente tres de cada diez estudiantes en prácticas (en concreto un 27 %) acaban engrosando la plantilla de la empresa en la que han realizado su período de aprendizaje. Esa es precisamente la experiencia que relata Víctor Manuel López Pardo. Graduado en Ingeniería Informática por la Universidade da Coruña, este gallego de 25 años se puso a buscar durante sus vacaciones de verano una empresa que estuviera dispuesta a ofrecerle algún contrato de prácticas. «Encontré una oferta en Infojobs para un trabajo en atSistemas y me apunté a ella. Después de varias entrevistas me seleccionaron y me ofrecieron una beca a través de la Fundación de la Universidade da Coruña (FUAC)», explica este joven.

El contrato que firmó tenía una duración inicial de seis meses: «A mitad del período de prácticas tuve que dejarlo. En el último año de carrera era obligatorio realizar unas prácticas en una empresa y en la que estaba yo no había un convenio con la universidad. Tuve que dejar la compañía y cumplir con las prácticas obligatorias en otro sitio», cuenta. Pero en la empresa en la que dio sus primeros pasos profesionales no estaban dispuestos a dejarlo escapar. Pocas semanas antes de acabar sus tres meses obligatorios de prácticas de la facultad, los responsables de la compañía se pusieron en contacto con él: «Me vinieron a buscar y me ofrecieron incorporarme ya como indefinido con una jornada completa».

Para Víctor Manuel, las prácticas han sido la oportunidad que necesitaba para poder empezar en el mercado laboral. Asegura que la experiencia ha sido inmejorable: «Yo creo que es un tipo de contrato muy interesante para empezar. De hecho, creo que todos los estudiantes deberían tener un período de aprendizaje en empresas como una asignatura obligatoria en la universidad, porque te encuentras en un entorno real, distinto a lo que ves en clase, y es lo que te va a ayudar realmente a desenvolverte el día de mañana en un puesto de trabajo de verdad».

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