Los dueños chinos de Albo invertirán en Galicia 25 millones en una macroplanta

Bright Food ya ha pedido presupuesto para levantar la nueva conservera en el área logística de Salvaterra-As Neves


vigo / la voz

Hace casi tres años, en junio del 2016, el grupo pesquero chino Shanghai Keichuang depositó 61 millones en un banco de Vigo y se hizo con el 100 % de las acciones de Hijos de Carlos Albo.

En este tiempo, a simple vista, nada ha cambiado. Pero la pesquera china ha pasado a manos del gigante asiático de la distribución Bright Food, con la intención no solo de mantener los planes de actividad y crecimiento de la conservera trazados por Shanghai Keichuang. El conglomerado dueño de Albo quiere hacer llegar la marca a millones de hogares de consumidores asiáticos y multiplicar su producción.

Tiene potencial para ello: su red de distribución cuenta con más de 100.000 puntos de venta solo en China. Pero hay que abastecerlos. Necesitan ganar capacidad productiva con nuevas instalaciones, y en esa estrategia se enmarcan los dos grandes proyectos que han puesto en marcha: La primera conservera de atún que promueve en China (en Daishan, provincia de Zhejiang), con una inversión de 22,3 millones de dólares, y operativa en junio del 2020; y una macroplanta en Galicia, que ya tiene ubicación decidida.

Fuentes próximas al gigante chino confirman que la nueva conservera gallega se instalará en una parcela (necesita 70.000 metros cuadrados) de la Plataforma Logística de Salvaterra-As Neves (Plisan), también conocida como puerto seco de Vigo.

Arranque en el 2020

La inversión prevista por el grupo asiático es de 25 millones de euros, y el proyecto, ya licitado, está a la espera de recibir presupuestos. La fecha de inicio de las obras sería el 2020, aunque no hay confirmación al respecto. Fuentes de la operación explican que los plazos se están concretando porque faltan todavía la aprobación de algunas tramitaciones internas por parte de Shanghai Keichuang.

La nueva planta de Conservas Albo en Galicia ocupará una parcela de 70.000 metros Desde su entrada en la conservera viguesa, los asiáticos tuvieron claro que la expansión comercial a la que aspiran no iban a poder hacerla con las instalaciones actuales de Conservas Albo, situadas en la zona de Beiramar (Vigo), que ocupa en régimen de alquiler.

El año pasado, el grupo solicitó al puerto vigués la ampliación de la concesión del suelo que ocupa hasta el 15 de diciembre del 2041. Se trató de una medida preventiva. La licencia en vigor vence en el año 2027 pero, para entonces, la intención de Shanghai Keichuang es tener ya la nueva instalación de la Plisan funcionando a pleno rendimiento productivo.

El arranque de las obras solo depende ya de la aprobación de los últimos trámites internos Las negociaciones para la nueva planta gallega recibieron un impulso importante a finales del 2018, a raíz de la visita a Galicia del máximo responsable de Bright Food, Liu Ping. El directivo se reunió con los conselleiros de Economía y Mar, Francisco Conde y Rosa Quintana, respectivamente; y visitó sobre el terreno el suelo propiedad del Consorcio de la Zona Franca de Vigo, situado entre los municipios de Salvaterra y As Neves.

La conservera, cuyas ventas sumaban 86,6 millones en el 2015, año que pasó a manos de Shanghai Keichuang, cerró el 2018 por encima de los 92 millones de negocio.

Los primeros inquilinos de la Plisan tras 19 años de obras

Diecinueve años en obras, más de 150 millones de dinero público consumidos y el resultado hasta ahora es el mismo: un destierro de 4 millones de metros cuadrados inservible para la implantación de empresas. Esta es la ficha de presentación de la Plataforma Logística de Salvaterra As Neves (Plisan), la mayor área de suelo industrial de Galicia que acaba de recibir una nueva inyección de 9 millones de euros por parte de del Consorcio de la Zona Franca de Vigo, una de sus tres promotores (junto con la Xunta y la Autoridad Portuaria de Vigo) para urbanizar los primeros 500.000 metros que saldrán a la venta. En todo este tiempo la infraestructura logística ha suscitado escaso interés.

Caba recordar el episodio un tanto surrealista ocurrido en el año 2009, cuando la multinacional japonesa Mitsubishi en consorcio con el también nipón Yuasa salió espantada, después de intentar instalar en la Plisan la que pretendía ser mayor fábrica de baterías de litio para coches eléctricos de Europa.

La Xunta ofreció al consorcio nipón la superficie requerida (200.000 metros). El suelo, bien comunicado por autopista con Citroën y el puerto, gustó a los japoneses. Pero cuando llegó el momento de planificar sobre el terreno descubrieron que estaba lleno de irregularidades urbanísticas y cargado de denuncias por el proceso de expropiación.

Los japoneses, temerosos por la inseguridad jurídica de su inversión, se marcharon y hasta hoy. «Después de Mitsubishi, ya nadie se ha interesado», afirman desde la empresa logística.

Ahora el precio de salida será de 50 euros el metro cuadrado, un coste aparentemente competitivo si no fuera por que a solo 8 kilómetros, al otro lado de la frontera, Portugal acaba de lanzar al comercialización de parcelas del mayor parque empresarial del norte del país tras invertir solo 18 millones de euros.

Se trata de Minho Park, una superficie industrial de 590.000 metros cuadrados, emplazados en una parroquia de Monçao (cerca de Viana do Castelo) que, según la asociación de empresarios Aiminho, está la venta a precios similares a los de la última promoción de suelo en la zona, es decir, desde 20 euros el metro cuadrado.

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