Alcoa languidece a la espera de un salvavidas que la rescate del cierre

El Gobierno dice ahora, tras aparcar la aprobación de nuevos incentivos, que las plantas se pueden vender igual

Los trabajadores de Alcoa en A Coruña reunieron a centenares de personas en su manifestación del viernes por la ciudad
Los trabajadores de Alcoa en A Coruña reunieron a centenares de personas en su manifestación del viernes por la ciudad

La Voz

El Gobierno se ha metido en un brete del que parece no saber bien cómo salir airoso. Tras incumplir su compromiso -repetido hasta la saciedad en los últimos meses- de aprobar en el último Consejo de Ministros de la legislatura, o sea, el de ayer viernes, el estatuto para la industria electrointensiva, el secretario general de Industria, Raúl Blanco, aseguró que la promesa «se mantiene plenamente», y que espera poder sacarlo adelante «tan pronto como sea posible». Pero eso tendrá que hacerlo ya el nuevo Gobierno salido de las urnas, pues uno en funciones no lo podrá hacer, reconoció.

El Ejecutivo esgrime como motivo para aplazar esos nuevos incentivos para la industria un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que avisa de que algunos de ellos podrían ser considerados ayudas de Estado por parte de la Comisión Europea. Blanco explicó que, para ser aprobado, el estatuto tendría que incluir algunas de esas recomendaciones, pero que no ha habido tiempo para ello. Pero ese informe, que se hizo público el jueves, tiene fecha del 9 de abril. Además, ni siquiera es vinculante, es decir, el Gobierno puede hacerle caso o no al regulador, como recordó Juan Ramón Paseiro, responsable de UGT en la fábrica de Alcoa en A Coruña.

Así que esta excusa no convence a los trabajadores. Miguel Conde, miembro del comité de A Coruña, habla de discrepancias en el seno del Gobierno. Concretamente, entre los ministerios de Industria -que lideró las conversaciones para intentar salvar a Alcoa y también la elaboración del estatuto- y Transición Ecológica -que se ha mantenido al margen de este proceso, pese a que la política energética es competencia de ese departamento-.

Sea como fuere, lo cierto es que el tiempo apremia. Y la retirada del estatuto ha descorazonado a los trabajadores de Alcoa, en los que reina un pesimismo demoledor sobre el futuro de las fábricas de A Coruña y de Avilés, que en dos meses cerrarán parcialmente si no aparece antes un comprador. Y para ello es preciso un marco retributivo estable que compense los elevados costes eléctricos.

El presidente Feijoo tiró de pesimismo máximo al afirmar que «practicamente non existe ningunha posibilidade» de que Alcoa poida manter o «cento por cento do persoal na Coruña». Mientras que Raúl Blanco pecó de optimismo a raudales al opinar que el retraso en la aprobación del estatuto «no tiene por qué» afectar al proceso de venta de las plantas.

Pero no piensan igual ni trabajadores, ni Alcoa ni la Consellería de Industria, entre otros.

«Estamos fartos de mentiras», dijo el presidente del comité de empresa de A Coruña, Juan Carlos López Corbacho, durante la manifestación que juntó ayer en la ciudad a varios centenares de personas, que exigieron soluciones que eviten el cierre, informó Eduardo Eiroa.

La plantilla de Alcoa: «O Goberno é ao final quen nos vai a pechar»

F. Fernández
Manifestación de los trabajadores de Alcoa en A Coruña, esta tarde
Manifestación de los trabajadores de Alcoa en A Coruña, esta tarde

El presidente del comité de A Coruña casi da por imposible la venta de las fábricas tras el aplazamiento de los nuevos incentivos a la industria

«O Goberno é ao final quen nos vai a pechar». Esta frase, pronunciada por el presidente del comité de Alcoa en A Coruña, Juan Carlos López Corbacho, resume bien el sentimiento de la plantilla de la multinacional del aluminio, tras comprobar cómo el Ejecutivo central celebraba este viernes su último Consejo de Ministros de la legislatura sin aprobar el ansiado estatuto del consumidor electrointensivo, con nuevos incentivos económicos para la industria llamados a salvar del cierre parcial las plantas de A Coruña y Avilés, previsto por Alcoa para julio si no logra venderlas antes. El aplazamiento de las medidas de apoyo deja a las plantas más cerca del cierre que de la venta.

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