Portugal tardará al menos dos días en recuperar el suministro

Gasolineras gallegas aseguran que todavía hay un goteo constante de conductores lusos que cruzan la «raia» para repostar


redacción / la voz

Aunque los transportistas de combustible desconvocaron ya la huelga que había dejado secos los surtidores portugueses, los efectos del paro todavía serán visibles durante varias jornadas. El Sindicato de Conductores de Materias Peligrosas asegura que el país recuperará la normalidad en el suministro en un plazo de 48 horas. La Asociación Portuguesa de Empresas Petroleras es menos optimista y calcula que, aunque la mayoría de estaciones de servicio ya estaban trabajando en la tarde del jueves, volver a la situación previa al paro podría llevar hasta cinco días.

La reposición de gasolina y gasoil será, en cualquier caso, gradual, y coincidirá con los días centrales de la Semana Santa. De hecho, las estaciones de servicio gallegas continuaban ayer jueves recibiendo un goteo constante de conductores portugueses -«sobre todo particulares, porque ya se ven menos camiones de empresa»- y de gallegos que van a pasar a Portugal sus vacaciones y que «prefieren llenar aquí el depósito por si acaso», confirman desde Sertuy, una gasolinera de la localidad fronteriza de Tui, donde «trabajo estos días no falta».

Tres días de caos

A pesar de la relativa corta duración del paro, el hecho de afectar a un sector básico para el funcionamiento de un país generó episodios de caos y confusión. La huelga trastocó el transporte por carretera, pero también el abastecimiento de combustible en puertos, instalaciones de bomberos y aeropuertos. Más de treinta aeronaves se vieron obligadas a aterrizar en Sevilla y Santiago de Compostela para llenar sus depósitos. El aeródromo de Faro, en el sur del país, tuvo que tirar de sus reservas de emergencia.

El Gobierno portugués tuvo que declarar la situación de alerta, movilizando a militares y fuerzas de seguridad para garantizar el funcionamiento de servicios esenciales como hospitales, bases aéreas, extinción de incendios, puertos y aeródromos, y para poder cubrir hasta un 40 % de la demanda de gasolineras. Las estaciones de servicio fueron escenario de enormes colas en las que los conductores esperaban hasta una hora para repostar, ante la incertidumbre de cuándo podrían volver a cargar el depósito de nuevo.

A mediodía del miércoles, más de 2.700 del total de 3.068 estaciones de servicio disponibles presentaban falta de gasoil, gasolina, o ambos. La zona más perjudicada fue la capital, Lisboa, y su área metropolitana, con unas 800 gasolineras afectadas, sobre todo por falta de diésel, que ya no se suministraba en 1.500 estaciones de servicio de Portugal.

El ministro de Infraestructuras y de Vivienda, Pedro Nuno Santos, era el encargado de anunciar el principio de acuerdo alcanzado tras diez horas de negociación que se prolongaron hasta bien entrada la madrugada. El vicepresidente del Sindicato de los Conductores de Materias Peligrosas, Pedro Henriques, aseguró que la huelga era necesaria para «que la gente perciba lo importantes que son estos profesionales, porque sin ellos el país se para, y nos vemos obligados a trabajar más de 12 horas». Los transportistas exigían aumentos salariales y el reconocimiento de un estatuto especial debido a los riesgos a los que están expuestos. La primera reunión para lograr su objetivo se celebrará el día 29.

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