La Xunta perdona 508 deudas de menos de tres euros porque le cuesta más cobrarlas

Facenda renuncia así a ingresar 557,2 euros para evitar gastar más recursos de los que pretendía ingresar


Santiago / La Voz

La anulación de deudas residuales constituye una práctica habitual que llevan a cabo de forma periódica todas las administraciones públicas. El objetivo es evitar que el proceso recaudatorio suponga una pérdida económica para las arcas públicas. Es decir, se trata de evitar el gasto de más dinero público del que se pretende ingresar.

El Diario Oficial de Galicia, en su edición de ayer, publica una resolución de la Consellería de Facenda por la que se anulan y dan de baja en contabilidad todas aquellas liquidaciones que se encuentren en período ejecutivo y de las cuales resulte una deuda pendiente inferior a los tres euros.

Esta decisión de la Administración gallega condona 508 liquidaciones, por un importe total de 557, 2 euros: el importe medio de cada una es de 1,1 euros.

Las cifras son inferiores a las del año pasado, cuando Facenda decidió renunciar al cobro de 2.567 deudas que sumaban una cantidad total de 2.526 euros. En el 2018, la cantidad medias de las liquidaciones anuladas era de 0,98 euros.

En Galicia, es el Centro Informático para a Xestión Tributaria, Económico-Financieira e Contable (Cixtec) el organismo que se encarga de desarrollar la aplicación informática que permite todas las cancelaciones de deudas tributarias.

En la resolución hecha pública ayer por el DOG se establece que se anulan y dan de baja todas las liquidaciones efectuadas por órganos de la Administración xeral de la Xunta, entidades públicas instrumentales y demás entes púbicos cuya competencia de recaudación se encuentra en manos de la Axencia Tributaria Galega (Atriga).

La resolución, que entra en vigor hoy mismo, también especifica que la anulación se aplicará a las liquidaciones que estuvieran en período de recaudación ejecutiva a 31 de diciembre del 2018.

La cancelación de las llamadas deudas residuales, aunque puede parecer una práctica sorprendente para muchos contribuyentes, constituye un proceso habitual, no solo en las administraciones estatal y autonómica sino también en ayuntamientos y diputaciones.

Eficiencia y gestión

«No tiene ningún sentido iniciar un cobro de unos céntimos de euro cuyo gasto en papel, luz y tiempo trabajado por el funcionario es muchísimo mayor; se trata de una simple cuestión de eficiencia y de pura lógica en el manejo de los recursos públicos: no perder ni tiempo ni dinero. De ahí que cada cierto tiempo se haga un barrido que permite identificar estas liquidaciones y darlas de baja para renunciar a su cobro», explican desde la Consellería de Facenda.

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