Se frustra el traslado de trabajadores de Alcoa a San Cibrao

Solo 37 empleados de la planta mariñana se han acogido al plan de bajas incentivadas, avivando el temor a los despidos en A Coruña y Avilés


redacción / la voz

Profundamente molestos. Así se sienten los trabajadores de Alcoa en Avilés por el modo en que se está gestionando el proceso de recolocaciones. «Siempre se nos trasladó que era un acuerdo tan bueno que la plantilla de San Cibrao suscribiría el plan social en vez de esperar a la jubilación», se lamenta el presidente del comité de empresa de la planta asturiana, José Manuel de la Uz. Pero no ha sido así. Únicamente 37 empleados se han acogido a día de hoy a bajas incentivadas en las instalaciones de Lugo, y además, «la mayoría son puestos de mando. ¿Qué pasa?, ¿Que a los directivos les valen las condiciones que pone la empresa y a los operarios no? Aquí hay algo oscuro», asegura. 

Menos bajas, más despidos

Detrás de esta escasa cifra de recolocaciones perciben una falta de transparencia por parte de la multinacional. «Nos vendieron que iban a minimizar los despidos, que se iban a mantener las condiciones en las dos plantas y cien potenciales recolocaciones -recuerdan- y los hechos demuestran que Alcoa no tiene interés en salvar esto». La ausencia de vacantes en San Cibrao significará, en caso de que no aparezca inversor a fecha 30 de junio, más despidos en A Coruña y Avilés. «Serían más de sesenta repartidos entre ambas», explica de la Uz.

El 26 de abril, fecha en la que está convocada una nueva movilización por las calles de A Coruña y solo dos días antes de la cita con las urnas, se aprobará el estatuto de la industria electrointensiva. Aunque son conscientes de que «no recogerá todas nuestras reivindicaciones», esperan que al menos marque el camino a seguir, que los inversores «vean más clara su apuesta, que va a haber un marco energético más estable en este país». Sobre la posibilidad de que fructifique el interés de alguno de esos inversores para retomar la actividad en las factorías cerradas, siguen pendientes de las reuniones de seguimiento, la próxima, en el caso de Asturias, la primera semana de mayo. «Sí parece que hay mucho interés pero nada concreto», dicen.

En San Cibrao, la única fábrica de aluminio primario que Alcoa mantiene abierta en España, están a la espera de un encuentro con el secretario xeral de industria y ya preparan un informe dirigido al ministerio con sus reclamaciones, que pasan, como en las otras dos plantas, por recoger la figura del consumidor hiperelectrointensivo, garantizar la máxima compensación por emisiones de CO2 que permite la Unión Europea -«algo más de 200 millones, que está bastante lejos de lo que contempla ahora el Gobierno», apuntan-, y reducir la abultada factura eléctrica haciendo desaparecer, entre otros, los peajes de transporte.

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