Los jóvenes que luchan contra la Galicia vacía

Mila Méndez Otero
Mila Méndez A CORUÑA / LA VOZ

ECONOMÍA

A. GarcíaA. MansoM. SoutoA. López

Ellos no se van. Son agricultores o ganaderos por vocación en un medio rural que no quieren ver desierto

06 may 2019 . Actualizado a las 19:58 h.

En la primavera del 2016 José Antonio Balsa tenía claros sus planes. Estaba cursando segundo del ciclo superior de Ganadería y quería presentar el plan de mejora de la explotación familiar para optar a una ayuda del Programa de Desarrollo Rural (PDR). Fue la primera vez que salió en prensa en un reportaje sobre el futuro del sector. Tres años después, este joven de 22 años es cotitular de la ganadería, cuya puesta a punto es una realidad.

No hizo caso de aquellos que lo animaron a abandonar. El consejo habitual en un municipio que bien podría abanderar el éxodo de la emigración gallega en Suiza. En Ginebra, los de Tordoia cuentan con centro cultural y equipo de fútbol propios. «Foise moita xente. Non o envexo, para min é un privilexio estar aquí. Ser o meu xefe, vivir do campo. Dáme rabia cando escoito comentarios negativos como: ‘No rural, formación pouca’. Por que? Ou ‘é un traballo escravo’. É cuestión de organizarse», defiende.

Dáme rabia cando escoito comentarios negativos como: ‘No rural, formación pouca’

Cuatro de cada diez

Está al frente de un negocio con 90 vacas en ordeño en la comarca de Ordes. Es uno de esos jóvenes gallegos que luchan contra la Galicia vaciada. «Quedaremos poucos, pero convencidos. Os gandeiros serán máis profesionais e cunha maior produción», pronostica. Una de las consecuencias de la huida de las generaciones más jóvenes a las ciudades se palpa en el sector lácteo.