No solo de ladrillo viven los ricos

La población de multimillonarios crece en España entre operaciones inmobiliarias e inversiones de lujo


redacción / la voz

En el mundo de los ricos, también hay clases. Los hay multimillonarios, aquellos cuyas fortunas están valoradas en más de 100 millones de dólares (88,6 millones de euros al cambio actual). De este tipo en España hay 29 identificados por The Wealth Report 2019, un estudio sobre riqueza y propiedades de lujo en el mundo elaborado por la consultora británica Knight Frank. Y esa cifra es un 16 % superior a la registrada hace un año.

Pero los hay más ricos aún. Se los conoce como los milmillonarios. Como su nombre indica, traspasan la franja de los mil millones. Hay 2.229 en el mundo, un 8 % más que en el 2018.

Y también están las ultramillonarios, que, pese al nombre, están más abajo. Personas con una riqueza en activos netos equivalente o superior a los 30 millones de dólares (26,6 millones de euros) que son 4.111, un 5 % más que hace un año. Y en la parte más baja, los millonarios sin más (con más de 1 millón de euros en la hucha) que en España han aumentado un 4 % en los últimos 12 meses, y suman 261.435, suficientes como para llenar 8 estadios de fútbol de los grandes.

De manera desigual, agrandando la brecha con la gran mayoría de la población, la riqueza va a más. El número de millonarios en el mundo creció en el 2018 un 3 %, hasta los 19,6 millones de personas, que no es mucho, porque las expectativas eran mayores.

«Aunque estas cifras muestran un buen crecimiento de las riquezas en el 2018, no alcanza los niveles del 2017, cuando los mercados inmobiliarios, de valores y de inversión en bienes de lujo tuvieron un año récord», destacan desde la consultora inmobiliaria.

Multimillonarios, ultramillonarios, o simplemente ricos ¿en qué se gastan el dinero?

Las grandes fortunas de todo el mundo siguen apostando por el ladrillo como segmento principal en el que reinvertir su capital, una estrategia que los ha llevado a posicionarse por primera vez como los principales inversores inmobiliarios, ganando en rentabilidad a los grandes fondos, los inversores institucionales o las denominadas socimis (sociedades cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario).

Invertir en ladrillo está en el manual de todo rico que se precie, pero en el escalafón más alto del mundo adinerado caben las mayores excentricidades y los mayores caprichos. The Wealth Report 2019 recoge también las tendencias en adquisición de bienes e inversiones de lujo, y por primera vez, se cuela el whisky, como el activo que más se ha revalorizado en los últimos doce meses, hasta un 40 %. La venta más importante del 2018 fue una botella de Macallan 1926, pintada a mano por el artista irlandés Michael Dillon que alcanzó una cifra histórica de 1,2 millones de libras el pasado noviembre.

En este capítulo de grandes inversiones en lujo destacan los coches clásicos, entre ellos, un Ferrari 250 GTO de 1962 se vendió por 48 millones de dólares, que se convirtió en el modelo más caro adquirido en subasta. Y no falta el arte. Una obra de David Hockney se convirtió en el lienzo de un artista vivo más caro de la historia: de 90 millones de dólares.

Millonarios contra pronóstico: así amasaron sus fortunas

Lucía Vidal

El ciclista Lance Armstrong apostó por Uber cuando solo valía 3,7 millones. Detrás fabulosas inversiones como esta se encuentra el consejo de un asesor y dosis de oportunidad, capacidad de anticipación, suerte y valentía

Cuántos desearían que su fortuna personal fuese tocada por el milagro de los panes y los peces, ese que obró Jesús y que permitió dar de comer a toda una multitud a partir de una pequeña cantidad de alimento. Pero en cuestiones de dinero, la intervención divina pinta poco, sino nada. Estas son algunas de las mejores inversiones de la historia.

 El pionero que se aprovechó del crac del 29

Jesse Livermore no compartía la euforia que se respiraba en los parqués. Y eso que el Dow Jones se había multiplicado por cinco en el último lustro. Tras alcanzar proporciones épicas los préstamos para adquirir acciones, los títulos empezaron a estabilizarse. Fue entonces cuando Livermore realizó su mayor short (una venta en corto). Ese 24 de octubre de 1929, que pasaría a la historia como el Jueves Negro, y mientras la bolsa de Nueva York se desplomaba, él ganó 100 millones de dólares, el equivalente en la actualidad a 1.470 millones de dólares.

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