El insomnio le quita el sueño al PIB

Los expertos calculan que dormir menos horas de las necesarias tiene un impacto del 1 % en la economía española


Redacción / La Voz

Durmiendo también se potencia la economía. Lo dicen los expertos, que se afanan en poner en jaque las teorías que predican figuras de renombre como Elon Musk o Donald Trump. El magnate sudafricano defiende a capa y espada la semana laboral de 80 horas: «Nadie ha cambiado el mundo en 40 horas» y presume, sin sonrojarse, de que las suyas se alargan hasta las 120. El descanso, para él, es una pérdida de tiempo. En la misma línea se sitúan las palabras del presidente de Estados Unidos. Trump dedica solamente entre tres y cuatro horas al día al sueño: «¿Cómo alguien que duerma 12 o 14 horas puede competir con quien duerme cuatro?». Sí puede y, de hecho, lo hace en mejores condiciones que aquellos que por las noches le roban horas al reloj.

Porque lo de no dormir trasciende mucho más allá de lo personal. El insomnio y el exceso de trabajo tienen serias consecuencias para la economía de un país. Tanto es así, que en Japón ya le han puesto nombre a la epidemia de muertes por exceso de trabajo y falta de sueño. El karoshi le cuesta a la economía nipona cientos de millones de euros al año.

Un estudio realizado por el instituto de investigación europeo RAND, ayuda a hacerse una idea de las consecuencias que tiene para los números de un país la falta de descanso. Este informe cifra las pérdidas económicas en potencias como Estados Unidos en un 2,28 % del PIB. O lo que es lo mismo: 411.000 millones de dólares (casi 366.000 millones de euros).

Y la cosa no mejora si se echa un ojo a otros lugares. En Japón, el insomnio le resta un 2,92 % al PIB cada año (138.000 millones de dólares), en el Reino Unido y en Alemania, el porcentaje asciende al 1,86 y al 1,56 % respectivamente (entre 50.000 y 60.000 millones de dólares), mientras que los números de Canadá -el último de los países analizados por el estudio- pierden 21.400 millones de dólares cada año por esta lacra.

2.800 millones de euros

A pesar de que no existen datos exactos sobre la economía patria, entidades como la Asociación Española de Sueño (SES) aseguran que los malos hábitos y los problemas de insomnio tendrían al menos un impacto del 1 % del PIB (unos 13.100 millones de euros). Y desde la Cátedra de Investigación del Sueño de la Universidad de Granada (UGR)-Grupo Lo Mónaco sentencian que, los trastornos de sueño, generan un gasto de 2.800 millones de euros al año en nuestro país. Costes ocasionados por los gastos en sanidad, accidentes laborales y la falta de productividad.

Las empresas que aplican horarios racionales incrementan sus beneficios un 19 % «Lo más habitual es que se necesiten dormir entre 7 y 9 horas, en el caso de los adultos. El dormir adecuadamente hace que los problemas de atención y memoria no estén afectados por el sueño. Ello tiene notables repercusiones en productividad, eficiencia o menor número de accidentes laborales» explica el doctor Alejandro Guillén Riquelme, de la Cátedra de Investigación del Sueño de la UGR.

En esto del insomnio, la primera damnificada es la productividad. El estudio de RAND asegura que este factor se reduce un 2,4 % en aquellas personas que duermen menos de seis horas al día frente a las que llevan a rajatabla su relación con la almohada. Son cifras que animan a que las empresas se pongan a pensar. «Las compañías que aplican horarios racionales ven incrementados sus beneficios en un 19 %. Y hay más, porque las firmas con jornadas flexibles y trabajo por objetivos experimentan una caída del absentismo laboral que oscila entre el 20 y el 30 %», asegura José Luis Casero, presidente de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE).

La economía social

Los que, como Casero, han centrado sus esfuerzos en concienciar a la población de la importancia que tiene para la economía algo tan básico como el sueño, hablan no solo del PIB. Sobre la mesa ponen otros conceptos más difíciles de contabilizar, pero igual de importantes para el funcionamiento de la sociedad. «Los malos hábitos de descanso también los está pagando lo que se conoce como el PIB social. Nos encontramos con una sociedad con varios problemas importantes: salimos en los ránkings de fracaso escolar, trabajamos 200 horas más que nuestros vecinos europeos y, sin embargo, somos de los últimos en productividad», sentencia el presidente de la ARHOE, que resume todo el problema en una simple frase: «Somos población cansada. Nos levantamos a la hora de los europeos, pero nos acostamos mucho más tarde que ellos».

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