La automoción gallega se la juega en las nuevas fusiones de gigantes del motor

La unión entre Fiat-Chrysler y PSA-Opel diluiría a Vigo en un conglomerado de 50 fábricas


vigo / la voz

PSA Vigo producirá en el 2020 más de 540.000 coches. Será el récord de una fábrica de coches en España, y probablemente de Europa. Pero en el convulso mundo de la automoción, en el que 700 factorías superan a escala global los 100 millones de unidades al año de más de 3.000 modelos diferentes, todo es relativo, porque el sector está cambiando demasiado rápido.

Hasta hace tres años y durante décadas, el grupo PSA tenía en Vigo su fábrica de referencia para toda Europa. Lo sigue siendo, pero con la compra de Opel, en el 2016, la planta viguesa ha entrado en competencia directa con la docena de factorías que tiene el nuevo conglomerado de marcas (Peugeot, Citroën, DS, Opel y Vauxhall), entre ellas, la revitalizada Opel Figueruelas, en Zaragoza.

El fabricante galo ha puesto ahora el foco en el italoamericano Fiat-Chrysler (Fiat, Alfa Romeo, Jeep y Chrysler), con quien, según publicó recientemente The Wall Street Journal, mantuvo contactos a principios de año para estudiar una posible fusión. La unión de ambas firmas -idea que lleva meses circulando en el sector- alumbraría un titán con 45.000 millones de dólares (39.800 millones de euros) de facturación; y daría lugar a un gigante con 50 centros de producción en el mundo, 20 de ellos en Europa, «y entre todas ellas, la pujanza de Vigo acabaría diluyéndose, porque cuanto más grande sea la multinacional, menos visibilidad para nosotros, y más competencia global», explica fuentes de la automoción gallega. Porque la concentración es una necesidad que vuelve a la industria del automóvil, si es que se había ido alguna vez.

Matrimonio por interés

Viendo el mapa de marcas de automóviles y grupos fabricantes que había hace unas décadas, y comparándolo con el actual, es fácil apreciar la fuerza que han tenido la fusiones, absorciones y alianzas en el sector. «Y esto no ha hecho más que empezar, porque todos están inmersos en operaciones estratégicas para afrontar las fuertes inversiones que requiere un sector hipercompetitivo, en plena revolución tecnológica», explican fuentes de Anfac, la patronal española de los fabricantes de vehículos .

Ponen el siguiente ejemplo: «Cuando hace poco BMW y Daimler anunciaron una colaboración de más de 1.000 millones de dólares para desarrollar servicios de movilidad juntos, fue una clara señal de cómo la industria está cambiando».

Ambos gigantes alemanes, duros rivales durante décadas, ahora planean trabajar junto.

En la misma línea, Ford y Volkswagen acaban de hacer pública su alianza global «para desarrollar varios proyectos en común para disminuir costes y mejorar su competitividad en un mundo en el que cada vez será más importante conseguir la máxima rentabilidad posible de sus respectivas carteras de productos».

«Nadie sabe cómo será el futuro del sector exactamente, pero la gente se está asociando para minimizar el riesgo», aseguran desde Anfac.

El tamaño es importante para ahorrar costes. Pero, además, para los fabricantes, las alianzas o fusiones son la alternativa si quieren competir de manera eficaz contra las grandes empresas tecnológicas en la carrera por el dominio del coche del futuro, del que ya nadie duda que será autónomo y conectado.

Aliados tecnológicos

¿Cómo afectará a la automoción gallega esta reestructuración corporativa del sector? Las previsiones de los analistas son inquietantes. El porcentaje de vehículos fabricados en Europa Occidental caerá de manera significativa, y entre un 30 % y un 50 % de los concesionarios físicos podrían desaparecer del mercado de cara al año 2025. Estas son conclusiones del Informe Global sobre Automoción 2018 de KPMG.

Según Francisco Roger, socio responsable de Automoción de KPMG en España, los 50 mayores fabricantes representan a día de hoy un 20 % de la capitalización bursátil de las 15 mayores empresas tecnológicas. En el año 2010 suponían un 40 %. «Esto muestra que las empresas digitales están jugando en una liga financiera totalmente diferente. No hay más alternativa que las colaboraciones si no quieren perder la batalla por la supervivencia frente a los gigantes tecnológicos», afirma.

«Se trata de que el futuro de la automoción está en la tecnología. Y que, los que más saben de tecnología, que también son las empresas con mayores recursos financieros del planeta, quieren jugar a fabricar coches. Ante eso, quien intente competir con sus propios medios, tendrá mucho que perder y poco que ganar», advierte Roger.

Sesenta marcas en manos de catorce multinacionales del automóvil

La concentración del automóvil es un fenómeno casi inherente a la propia industria. Desde 1966 se han producido más de medio centenar de fusiones entre firmas de todo el mundo. El mercado europeo es un fiel reflejo de esa amalgama: las marcas más vendidas pertenecen a grupos que se han visto inmersos en alguna de estas operaciones. Galicia ha vivido varios de esos procesos. En 1976, el grupo Francés Peugeot absorbió Citroën, que contaba con una planta en Vigo desde 1968, y creó PSA Peugeot Citroën. En el año 2016, el grupo se hizo con Opel, filial europea de General Motors.

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