La nueva ley hipotecaria: Desalojos más difíciles, pero sin retroactividad

El desalojo solo podrá echar a andar si quien solicitó el crédito para adquirir la vivienda lleva doce meses sin abonar la cuota o el equivalente al 3 % del dinero que le prestó el banca


redacción / la voz

La reforma de la ley hipotecaria, aprobada definitivamente a finales de febrero en el Congreso y que entrará en vigor a mediados de junio, intenta poner remedio a algunos de los asuntos más espinosos que han afectado a muchas familias en estos últimos años en materia de hipotecas: cláusulas suelo, abono de las cargas asociadas a los préstamos o consecuencias de los impagos. Y supondrá, entre otras cosas, que los desahucios serán más difíciles. Endurece las condiciones en las que se pueden llevar a cabo.

Pero eso sí, no es retroactiva. Es decir, no se aplica a quienes ya han sido desahuciados o están en proceso de desahucio, que son quienes están afectados por la decisión adoptada ayer por la Justicia europea.

Así las cosas, en cuanto entre en vigor la reforma, el desalojo solo podrá echar a andar si quien solicitó el crédito para adquirir la vivienda lleva doce meses sin abonar la cuota o el equivalente al 3 % del dinero que le prestó el banca. Eso en el caso de la primera mitad de vida del crédito (esto es, si es a 20 años, durante los 10 primeros). O 15 mensualidades o el importe correspondiente al 7 % del préstamo en la segunda mitad de vida de este. Se aplicará el límite temporal o el porcentaje, según el que ocurra primero. Este régimen, según la redacción de la nueva ley, se podrá aplicar a las hipotecas antiguas siempre que no perjudiquen al deudor.

Hasta ahora, la ley establecía en tres meses el plazo a partir del cual el banco podía actuar si el hipotecado dejaba de cumplir con sus obligaciones financieras.

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