La fusión entre el Deutsche y el Commerzbank podría llevarse por delante hasta 30.000 empleos

La bolsa germana aplaude las negociaciones entre los dos mayores bancos alemanes


corresponsal / berlín

Avalancha de reacciones un día después de que el Deutsche Bank confirmara que ha iniciado las conversaciones para una posible fusión con su principal competidor, el Commerzbank. Mientras las acciones del primer y el segundo banco privado de Alemania celebraban la noticia con fuertes subidas en Bolsa, el escepticismo calaba entre expertos y sindicatos. Temen que el consumidor y el contribuyente corran con los gastos de una alianza impulsada por el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, para sacar a las entidades de la crisis en la que están sumidas, y que podría destruir miles de puestos de trabajo en todo el mundo.

«Desgraciadamente tal escenario supondría una amenaza inmediata para 10.000 empleos y en el largo plazo hasta 30.000, sobre todo en Alemania», declaró ayer Jan Duscheck, representante sindical con un asiento en el consejo de supervisión del Deutsche Bank. Ello significa que prácticamente una de cada cinco de las 140.700 personas que trabajan para ambos bancos se quedaría en la calle, según cálculos de la organización a la que pertenece Duscheck, Ver.di; y del Centro Financiero de Baviera. Aún más dramática es la previsión de la asociación para la protección de inversores particulares DSW, que habla de entre 30.000 y 50.000 empleos menos. Los tres consideran que se trata de una fusión sin sentido, y aseguran que no servirá ni para revertir los números rojos que persiguen a ambas entidades ni para lavar la imagen del Deutsche Bank, ahogado en litigios que le han acarreado sanciones millonarias y embarrado por escándalos de corrupción. «La experiencia de anteriores alianzas, como la del Commerzbank con el Dresdner Bank, muestra que estas no llevan automáticamente a un futuro dorado», subrayó un portavoz de la asociación germana de empleados bancarios DBV.

Riesgo sistémico

Lo que sin duda sí implicaría esa unión es el cierre de muchas filiales, además de un peligro para el sistema bancario, en opinión de algunos expertos. «El banco resultante puede suponer una nueva amenaza para el mundo financiero, a causa de un aumento del riesgo sistémico», explicó el presidente de la comisión antimonopolios de Alemania. Achim Wambach no ve problemas de competencia, pero sí advierte que las grandes entidades no pueden ser liquidadas fácilmente y en ciertos casos pueden tener que ser rescatadas por el Estado.

Algo que parece ignorar el Gobierno de Angela Merkel, que presiona desde hace tiempo para que se produzca esa fusión, con el fin de evitar que el Commerzbank, en el que participa con algo más del 15%, caiga en manos extranjeras. Al Ejecutivo de la gran coalición le preocupa también que el Deutsche Bank no logre recuperar la confianza de los mercados, después de que en el 2018 la acción del mayor banco de Alemania se convirtiera en el farolillo rojo del mercado de valores germano.

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