Galicia pierde 1.500 autónomos en dos meses, casi todos con deudas y sin paro

Industria manufacturera y comercio son los negocios más afectados por las bajas


Redacción / La Voz

Galicia tiene 209.607 autónomos, 1.500 menos de los que había cuando empezó el año. El 2019 ha tenido un arranque nefasto para el amplio colectivo de trabajadores por cuenta propia, con víctimas en casi todos los sectores de actividad, aunque llama especialmente la atención la mayor destrucción de autoempleo en el epígrafe de industria manufacturera (128 bajas) -en el que se engloban actividades tan diversas como la producción de alimentos, bebidas, textil, madera o metalurgia-, superior a la registrada en el comercio (69 afiliados menos), según muestra la estadística de febrero.

El balance es malo sin paliativos, pero desde las organizaciones de autónomos alertan además de la situación de desprotección en la que se quedan la gran mayoría de estos emprendedores una vez que se ven obligados a cerrar sus negocios.

Y es que aunque la cotización por contingencias comunes (que cubre el cese de actividad) es ahora forzosa, solo lo es desde el pasado mes de enero. «Mientras no ha sido obligatoria, la gran mayoría de los afiliados han evitado cotizar por esta contingencia, en primer lugar para no abonar una cuota mayor, pero también porque la prestación, aún cotizando por ella, no estaba garantizada», aclaran desde Asega, la Asociación de los Autónomos, Emprendedores y Empresarios de Galicia.

Esto significa que muy pocos de esos 1.500 autoempleados que causaron baja, menos del 20 %, según Asega, tendrán derecho a una prestación por desempleo. Pero la situación de desamparo en la que han quedado se agrava todavía más por las deudas que, en la mayor parte de los casos, tienen contraídas con Hacienda o la Seguridad Social. Obligaciones pendientes que «permanecen ahí e impiden que el autónomo pueda emprender una nueva actividad, porque la Ley de Segunda Oportunidad no permite quitas, ni otra posibilidad de sacárselas de encima que pagando con los recargos que vayan arrastrando», explica esta organización.

El fracaso de las leyes

Las estadísticas demuestran que las mejoras introducidas en las leyes para mejorar las condiciones de los empleados por cuenta propia no están teniendo el efecto deseado. Yendo al detalle, en febrero se dieron de alta en Galicia 2.868 autónomos, una cifra nada desdeñable, pero la gran mayoría de los afiliados se registran buscando en el autoempleo una salida laboral que no encuentran de otro modo.

Así lo confirma un informe de la consultora Adecco, que dice que el 66,1 % de los que se apuntan al régimen de autónomos lo hace por necesidad, y que siete de cada diez tenían anteriormente un empleo por cuenta ajena.

De todos los sectores de actividad, el comercio sigue siendo el mayor refugio para el autoempleo en Galicia. Es donde se registran más altas, pero también donde se produce la mayor sangría de autónomos.

El drama del comercio

Según la estadística elaborada por la Unión Profesional de Trabajadores Autónomos (UPTA) a partir de los datos de la Seguridad Social, en lo poco que va de año, Galicia ha perdido 717 comercios (648 en enero y 69 en febrero). Una cifra que, si se compara con las 1.102 bajas registradas en todo el 2018, da motivos para pensar que el sector, o lo que va quedando de él, se enfrenta a uno de sus peores años.

Así lo cree Eduardo Abad, secretario general de UPTA, que califica de «alarmante y desesperante» la situación del pequeño comercio gallego: «Día tras día se suceden los cierres. Los datos, absolutamente tozudos en Galicia, se están cebando en uno de los principales sectores del trabajo autónomo. La situación es la de un barco a la deriva», afirma.

El secretario general de esta organización, gallego y buen conocedor del tejido comercial de la comunidad, considera que este derrumbe del sector se explica en buena medida por el «freno absoluto» del consumo en el pequeño comercio en favor de las grandes plataformas digitales. «Pero también por la caída del poder adquisitivo de los consumidores, lastrado por los contratos en precario y los salarios bajos», advierte.

Clamor en el colectivo por un subsidio para los desempleados de más de 55 años

Las organizaciones de autónomos alertan de que el desamparo entre los emprendedores que se ven obligados a cerrar su negocio es especialmente preocupante cuando el paro llega una vez superada la barrera de los 50 años. No hay datos de Galicia, pero UPTA alerta de que, de los 6.700 trabajadores de este colectivo mayores de 55 años que abandonaron su actividad en el 2018, 4.700 no perciben ninguna ayuda pública.

«El drama por el que atraviesa un autónomo cuando por razones ajenas a su voluntad tiene que cesar su actividad es una de las peores situaciones a las que se enfrenta nuestro colectivo. Si se tiene la desdicha de que pase con más de 50 años, se convierte en una tragedia», afirma Eduardo Abad, que propone la puesta en marcha de un subsidio para este colectivo similar al que ya existe para los asalariados que pierden el empleo.

Para UPTA, es necesario que, durante esta etapa final de la carrera laboral, el autónomo pueda continuar cotizando con cargo a esta prestación para no perder sus derechos de jubilación en estos últimos años de su vida laboral.

La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) también defiende un subsidio de seis meses para los autónomos que hayan agotado la prestación por cese de actividad, lo que se conoce como el «paro de los autónomos». Aunque teniendo en cuenta que solo un 20 % de los actuales autoempleados han cotizado hasta ahora por ella, el impacto no sería muy visible.

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