La UE condena a muerte a la «tasa Google»

Bruselas asume que no será posible implementar el impuesto, pensado para los gigantes tecnológicos


Redacción

«Decepcionante». Fue el adjetivo que utilizaron los ministros de Economía y Finanzas europeos para referirse al último intento frustrado de sacar adelante la llamada tasa Google, el impuesto ideado por Bruselas para gravar a los gigantes digitales, cuya aportación fiscal media ronda el 9,5 %, frente al 23,2 % de las empresas tradicionales.

Los obstáculos a lo largo de los últimos doce meses han sido mayúsculos. Tanto, que los países que abanderaron la propuesta, como Francia y España, tuvieron que rebajar su ambición inicial para hacer la iniciativa más digerible a los socios más reacios, como Alemania. París, Berlín y Madrid se conformaban con un gravamen del 3 % sobre el volumen de negocio de las plataformas de publicidad en línea que facturasen más de 750 millones de euros globalmente, o 50 millones en Europa. Pero ni por esas. Dinamarca, Suecia, Finlandia e Irlanda bloquearon ayer en el Consejo la medida con la excusa de negociar el impuesto en el seno de la OCDE, con otros socios internacionales. «Es una oportunidad perdida (...) Francia no se va a conformar (...) No se puede hablar de democracia cuando hay evasión fiscal», se quejó el ministro galo, Bruno Le Maire. El comisario de Economía, Pierre Moscovici, lamentó la falta de ambición de las capitales nórdicas y advirtió del riesgo de fragmentación en el mercado interior ante la proliferación de impuestos nacionales que se han adoptado o que se echarán a rodar en breve (Francia ha presentado ya el proyecto para aplicar esa tasa). El único compromiso al que han llegado los Veintiocho es el de alcanzar un acuerdo en la OCDE antes de que termine el 2020. «Si no se logra, deberá aplicarse en Europa», sostuvo el ministro alemán, Peter Altmaier.

España no renuncia

El Gobierno de Sánchez aprobó la puesta en marcha de este impuesto en enero, con el objetivo de recaudar hasta 1.200 millones de euros, pero no llegó a entrar en vigor. La ministra de Economía, Nadia Calviño, confirmó ayer que la medida decaerá con la disolución de las Cortes, pero no renuncia a ella. Espera recuperarla si consiguen formar un Ejecutivo tras las elecciones del 28 de abril. La coruñesa se mostró «francamente decepcionada» con el bloqueo de los cuatro socios díscolos a la ya de por sí descafeinada propuesta francoalemana: «No renunciamos a la posibilidad de tener este impuesto a nivel nacional. Colaboraremos de manera efectiva con la OCDE para que salga adelante».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

La UE condena a muerte a la «tasa Google»