Acebes también se lava las manos en Bankia

El exministro reprocha a Deloitte no advertirles de que hubiera «un problema» con las cuentas


Madrid / colpisa

Ni estaba, ni le informaron ni sabía. El exministro Ángel Acebes, consejero de Bankia tras dejar la política y responsable de su comisión de auditoría antes de que el banco recibiera el mayor rescate financiero de la historia en España (22.424 millones), negó este lunes con aparente rotundidad que hubiera conocido o participado de alguna irregularidad contable en la entidad financiera. Incluso llegó a presentarse como víctima por el daño reputacional sufrido en los más de seis años y medio que viene alargándose ya este procedimiento penal.

Acebes, quien llegó a ser titular de Justicia y luego de Interior con los gobiernos de José María Aznar, solo quiso contestar a las preguntas de su abogado. Ni al resto de defensas ni a las acusaciones. Tampoco a la Fiscalía Anticorrupción que sitúa al comité de auditoría del banco en el segundo escalón de responsabilidad en este juicio por detrás del expresidente Rodrigo Rato y sus tres principales colaboradores. Y empezó la declaración desvinculándose de todo lo que rodeó a su polémico estreno bursátil el 20 de julio del 2011, porque él entró en la sociedad una semana más tarde.

Tampoco intervino en la formulación de las cuentas del primer semestre, pero sí en las del segundo y en las anuales, que se presentaron al Banco de España sin el informe preceptivo del auditor externo, extremo al que intentó quitar hierro al afirmar que no les supuso «el más mínimo indicio de preocupación». Según él, Deloitte nunca les manifestó que tuviera salvedades respecto a los balances ni les avisó de que pudiera mantener alguna duda al respecto, pese a que su obligación legal -enfatizó- habría sido advertirlo y, además, por escrito.

«Paro todo en seco»

«Nunca nos dijo nada, y si hubiese hecho alguna advertencia en la que dijera que la compañía no era viable, ¿alguien puede pensar que yo iba a correr el riesgo?», preguntó Acebes en voz alta ante el tribunal. «Si a mí, mínimamente me hubiesen dicho que había un problema, paro todo en seco y se formulan (las cuentas) como Dios manda». Según su versión, Deloitte solo apuntaría tiempo después «la existencia de aspectos relevantes con necesidad de análisis con la dirección».

Eso fue poco antes de que el 24 de abril del 2012 él comunicara su renuncia para irse como consejero independiente a Iberdrola. «¿Sabiendo que me iba a los pocos días, que ya no iba a cobrar como consejero del banco, cómo iba a poner en riesgo mi futuro personal y profesional?», enfatizó el expolítico para tratar de hacer ver que no hubo ocultación de problemas contables, al tiempo que negó haber recibido bonus alguno: solo un fijo anual y dieta por asistencia a cada reunión. En aquella comunicación -matizó- el auditor externo «solo dijo que necesitaba una planificación, fundamentalmente sobre la valoración de la participación de Bankia (en su matriz, BFA) y sobre la recuperabilidad de los activos fiscales diferidos».

«Ni formal ni informalmente»

Tampoco «jamás nadie del Banco de España» -continuó- les comentó que hubiera «algún deterioro en las cuentas». «Nunca lo hicieron, ni verbalmente ni por escrito, ni formal ni informalmente», dijo con rotundidad. Señaló al respecto que los informes de seguimiento de los inspectores «empotrados» en las entidades financieras para su control solo los comunican al propio órgano supervisor, al ser «rigurosamente reservados», aunque luego sí se trasladan sus resoluciones. Pero él dijo que solo tuvo conocimiento de uno mientras estuvo en Bankia, que se refería al plan de saneamiento y capitalización del 2012. Visiblemente enfadado durante buena parte de su declaración, Acebes terminó haciendo referencia a los «perjuicios personales muy graves» que ha sufrido por su imputación en este caso.

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