Urovesa viaja sin conductor

La firma gallega trabaja con Defensa y la Universidad de Madrid en un vehículo militar autónomo


La Voz

Urovesa, la empresa gallega que se dedica a fabricar vehículos especiales, lleva la innovación en su ADN. Es lo que le ha permitido crecer desde su nacimiento, y ganar mercados internacionales, una posición que ha resultado clave, sobre todo estos últimos años, con el desplome de la demanda doméstica. Una pyme cuya facturación no llega a los 60 millones, con algo más de cien empleados en plantilla, y que, a diferencia de otros grandes fabricantes, tiene la capacidad de adaptarse a las demandas de los clientes.

Uro innovó con la salida a mediados de los noventa de los todoterrenos de alta movilidad táctica, con la producción de vehículos con el volante a la derecha para comercializarlos en los países herederos del viejo imperio británico, con camiones contraincendios con protección térmica y aire respirable para la cabina. Y ahora está inmerso en el diseño de un producto que será tendencia en el mercado: los vehículos no tripulados para uso militar.

Al igual que ha sucedido con los drones, esta actividad dará que hablar en poco tiempo. De hecho, la empresa gallega trabaja conjuntamente con el Ministerio de Defensa y la Universidad Politécnica de Madrid en uno de estos desarrollos. 

Sistemas electrónicos

En mayo del año pasado, presentaron en León el proyecto Remote-Drive, el primer vehículo militar no tripulado diseñado en España, y que es un Vamtac de Urovesa. En el sistema de transporte lleva incorporados los correspondientes mecanismos que le dan la capacidad de drive by wire. Bajo este término se agrupan un conjunto de tecnologías que hacen referencia a la sustitución total o parcial de ciertos controles mecánicos tradicionales por sistemas electrónicos.

En este caso, tiene funciones sobre el acelerador y el freno, la dirección y la palanca de cambio de marchas. Esto es lo que hace que el vehículo se pueda controlar de manera remota a través de un puesto de conducción fuera del todoterreno, o de una manera autónoma si sigue una ruta previamente programada por alguien. El vehículo del proyecto en el que están Defensa y la universidad madrileña cuenta con un sensor que permite detectar obstáculos que se encuentre delante. En caso de aparecer uno, el todoterreno se detiene de forma automática y se pasa el control a un operador externo.

Un proyecto de investigación similar ya se había puesto previamente en marcha en Estados Unidos. Las Fuerzas Armadas francesas, en colaboración con empresas, están desarrollando también pequeños vehículos no tripulados que servirán para la detección de explosivos, un proyecto que ya ha sido adjudicado a tres compañías por 30 millones de euros.

Urovesa se encuentra ya presente en los mercados de treinta países del mundo, pertenecientes a los cuatro continentes. 

A la conquista de Australia

Le falta por conquistar Australia. A una estrategia intensiva en I+D, la empresa gallega, con centros en Santiago y Valga, suma otra característica que distingue su filosofía empresarial: un modo de crecimiento estable, reinvirtiendo beneficios para avanzar en la innovación y en la especialización y un bajo nivel de endeudamiento. Urovesa está trabajando ahora también en el desarrollo de aplicaciones urbanas especializadas, vehículos cuya producción es pequeña, pero que cuentan con altas prestaciones, como el caso de unidades para la recogida de basura y de residuos para calles o sitios donde los camiones tradicionales no pueden entrar.

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