Borja Prado se «prejubila» de Endesa

La italiana Enel, dueña de la eléctrica española, decide no renovar el contrato del directivo, que, tras un decenio en el cargo, se va con 63 años y 13 millones de euros


La Voz

Segundo cambio en un año en las cúpulas de las grandes compañías eléctricas de España. Tras la llegada hace doce meses de Francisco Reynés a la presidencia ejecutiva de Naturgy, por aquel entonces todavía Gas Natural Fenosa, ahora es el turno de Endesa. Tras años de especulaciones sobre sus supuestas desavenencias con la propietaria de la compañía, la empresa estatal italiana Enel, Borja Prado dejará la presidencia del grupo el 12 de abril, ante la junta general de accionistas. Lo hará tras alcanzar un acuerdo para irse por las buenas, cuando caducaba su mandato, con una indemnización próxima a los 13 millones.

Endesa comunicó el cambio mediante un hecho relevante enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El sucesor de Prado será nombrado también en esa misma junta de accionistas, aunque será propuesto por el consejo de administración previsto para el 11 de marzo. Enel no quiere un presidente con funciones ejecutivas, así que, si no se producen más cambios en la cúpula, el actual consejero delegado, José Bogas, tomaría las riendas de la compañía.

En el comunicado a la CNMV, el máximo accionista de la eléctrica explica que ahora quiere aplicar una limitación de mandatos. Sobre el aún presidente de Endesa, Enel «valora muy positivamente la excelente trayectoria que ha seguido Borja Prado Eulate en el ejercicio de sus funciones como presidente de la compañía a lo largo de todo ese período».

El directivo, de 63 años, accedió a la presidencia de Endesa en el 2009, cuando Enel se hizo con el control absoluto de la eléctrica española. El hecho más trascendente de este último decenio ocurrió a finales del 2014, cuando la italiana se quedó con el jugoso negocio latinoamericano de la española. Eso sí, le pagó 8.252 millones. A partir de entonces, Endesa tiene limitado su ámbito de actuación a España y Portugal. Además, Enel ha aplicado una generosa política de retribución a los accionistas, que ha llenado sus propias arcas.

En Galicia, la empresa sostiene alrededor de 800 empleos, 300 directos y 600 de contratistas. Es propietaria de la mayor central de carbón de España, la de As Pontes, que da trabajo a 173 operarios de plantilla y a otros 154 indirectos. En la descarga de carbón indonesio en el puerto de Ferrol y su transporte por carretera hasta As Pontes, emplea a 211 (21 propios y 190 de auxiliares). También cuenta con una planta de ciclo combinado (funciona con gas natural), con 56 empleados (33 de plantilla) y varias centrales hidráulicas y parques eólicos. Endesa está invirtiendo 200 millones en la central de carbón gallega para reducir sus emisiones contaminantes y prolongar así su funcionamiento hasta el 2045. Será una de las dos que mantenga abiertas más allá del 2020. La otra térmica de la comunidad, la de Naturgy en Meirama (Cerceda), cerrará el año que viene porque no se adaptará a la nueva directiva de emisiones.

En comercialización de energía eléctrica, Naturgy es hegemónica en Galicia. Endesa maneja el 37,5 % de los contratos del segmento de grandes consumidores; el 9,2 % de pymes y solo el 4,2 % de clientes residenciales.

La eléctrica presentará el martes los resultados del 2018. El año anterior obtuvo 1.463 millones de beneficio. Teniendo en cuenta esta magnitud, es la segunda de España, por delante de Naturgy, que en el 2017 declaró unas ganancias de 1.360 millones. La primera es Iberdrola, con 2.800 millones. Su presidente, Ignacio Sánchez Galán, lleva 13 años en el cargo. En septiembre próximo cumple 69 años.

El descuento en la factura de la luz para los jubilados, en el aire 

La vista por la demanda interpuesta por los sindicatos contra Endesa por la intención de esta de eliminar bonificaciones en la tarifa eléctrica a empleados, jubilados, viudas y huérfanos se celebrará el 13 de marzo. Unas 36.000 personas disfrutan de ese descuento en el recibo de la luz, según datos de CC.OO., habitual entre los trabajadores de todas las eléctricas.

La falta de acuerdo entre sindicatos y dirección en la negociación del quinto convenio marco, que hizo que el anterior decayera el 31 de diciembre, deja en suspenso ese beneficio social.

No obstante, fuentes de la empresa señalan que, pese a que han quedado en suspenso los beneficios sociales para los jubilados, la empresa ha dado un plazo de seis meses para que en ese tiempo se pueda llegar a un acuerdo.

La intención de Endesa es que se introduzcan límites en el consumo en esas bonificaciones. Sin embargo, Palmira García, de CC.OO. Industria, explica que, en realidad, lo que ha hecho Endesa es enviar una carta a los jubilados anunciando que se extinguirían esos beneficios sociales y que tenían seis meses por si querían cambiar de suministrador o continuar con Endesa.

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