¿Un nuevo festivo europeo?

La Eurocámara trata de ganarse el afecto ciudadano añadiendo un día no laborable al calendario


Bruselas / C. La Voz

Los europeos pierden la fe en sus instituciones. Y lo hacen a marchas forzadas. La desafección ciudadana podría generar un tsunami político en las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Quedan escasos 100 días y los sondeos pronostican un vuelco en los comicios en favor de las fuerzas populistas de ultraderecha. Podrían hacerse con más de un tercio de los escaños del Parlamento Europeo, según los expertos del think tank ECFR. Los ultranacionalistas flamencos de la N-VA en Bélgica, la ultraderechista Reagrupación Nacional francesa, los xenófobos húngaros del Fidesz y Jobbik, el partido anti Islam holandés PVV, la derechista Liga Norte italiana, los «chalecos amarillos» galos, los populistas del Movimiento Cinco estrellas italiano, los eurófobos del PiS polaco o la formación de extrema derecha española, Vox, son algunos de la larga ristra de partidos que poblarán el hemiciclo, bajo amenaza de hacer la próxima legislatura ingobernable.

Bruselas está inquieta. La situación preocupa a los altos cargos políticos. También a la Eurocámara que este martes dio un paso adelante para tratar de recuperar el afecto de los ciudadanos. ¿De qué manera? Apelando a su mayor fuente de felicidad: los festivos. El Parlamento Europeo propuso a los gobiernos de la UE convertir el 9 de mayo, Día de Europa, en feriado, no laborable. Hasta 459 eurodiputados, de los 678 que votaron, lo hicieron para respaldar propuesta, promovida por la liberal Maite Pagazaurtundúa. «Es un elemento muy importante para reforzar el sentimiento de pertenencia europeo. Debemos defender Europa sin complejos. Es la respuesta para la prosperidad», sostuvo la española, quien instó a los países miembro a seguir los pasos de Luxemburgo. Y es que la propuesta no es vinculante. Dependerá de los 28 Estados miembro decidir si hay hambre de festivos y simpatía por la causa europea para seguir adelante.

Aunque llamativa, el informe no se ciñe a esta anécdota simbólica en el calendario, que podría perder un día laborable. La Eurocámara respaldó este martes la creación de un Estatuto de ciudadanía de la UE que aspira a compilar en un solo texto todos los derechos específicos de los europeos, a menudo vilipendiados. Los países se esfuerzan por blindar la libertad de circulación de capitales y mercancías, pero ponen trabas a las personas regateando los Tratados. También hay problemas con el derecho a la reunificación familiar, la transferencia de pensiones, reconocimiento mutuo de títulos profesionales o el derecho a voto. «Hay derechos sobre el papel que luego no se aplican», explican. El Parlamento Europeo también contempla pasar a la acción en el flanco educativo. En este sentido propone que los planes de estudio en todos los países incluyan asignaturas para difundir entre los más pequeños conocimientos sobre la UE y sus valores comunes. Los más pequeños son el mejor activo del mañana y la Eurocámara no quiere escatimar en esfuerzos. Todo es poco para evitar que la eurofobia inocule su animadversión entre los votantes. Pagazaurtundúa defiende el Estatuto de Ciudadanía de la UE como herramienta eficaz en la lucha contra «ideologías nacionalistas y populistas que promueven identidades excluyentes y tienen en el horizonte, siempre, la merma de derechos». Para poder completar este paquete «eurófilo», el Parlamento Europeo exige a los Estados Miembro y a Bruselas que aumenten las ayudas al voluntariado juvenil y a su programa rey, Erasmus+, del que se han beneficiado más de 5 millones de estudiantes en los últimos 30 años, creando el germen de una «identidad común europea». 

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