Trabajadores de Alcoa llevan su protesta a los principales puertos de entrada del aluminio en Galicia

Cargan en Vigo y Vilagarcía contra la importación de 300.000 toneladas al año, casi la producción de las plantas de A Coruña y Avilés

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B. Costa
Vigo, Vilagarcía / La Voz

Fóra de aquí o aluminio saudí. Con esa consigna, coreada ayer ante las autoridades portuarias de Vigo y Vilagarcía, los trabajadores de Alcoa quisieron poner el foco en otra dimensión, diferente a la energética, de la crisis que ha puesto en jaque sus empleos en las factorías de A Coruña y Avilés: la importación de aluminio. Así es que, desplazados en autobús, más de un centenar de personas desembarcaron, con banderas y pancartas, primero en el puerto de Vigo y después en el de Vilagarcía para cargar contra el incremento de la capacidad de almacenaje del aluminio foráneo. Porque esas dos terminales, junto a la de Marín, son las principales puertas de entrada del producto en Galicia. «No es normal que estén importando metal de fuera de España y quieran cerrarnos las plantas, manifestó Miguel Conde, delegado de Comisiones Obreras y miembro del comité de empresa.

A la concentración, en la que participaron operarios y delegados sindicales tanto de la planta de A Coruña como de la de Avilés, también se sumaron trabajadores del metal y de las federaciones de Industria de Comisiones Obreras y de UGT de Vigo.

En la ciudad olívica, una representación de los trabajadores se reunió con el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique López Veiga, que compartió sus reivindicaciones y se comprometió a trasladarlas al Gobierno central, según aseguraron los trabajadores. Por el puerto de Vigo entran anualmente 150.000 toneladas de aluminio primario y por los de Vilagarcía de Arousa y Marín casi otras tantas. La cantidad total, cerca de 300.000 toneladas, es similar a la que producen las plantas de A Coruña y Avilés.

Tarifa energética competitiva

Después de la parada en Vigo, los trabajadores de Alcoa se trasladaron a la terminal arousana. Allí, ante la autoridad portuaria, corearon eso de Fóra de aquí o aluminio saudí, que combinaron con lo de Se non hai solución, Maroto dimisión, en alusión a que es la ministra la que debe arreglar el problema de los altos costes de la energía. «Lo que pedimos al Gobierno de España es que regule una tarifa energética que sea competitiva para nuestras plantas y que no autorice el cierre», dijo Miguel Conde.

Las casi 300.000 toneladas de aluminio que cada año entran en Galicia proceden de Arabia Saudí, Rusia, Mozambique y La India. Este último se descarga prácticamente todo en Vigo. «Sabemos que desde eses países a regulación que se lles esixe en enerxías eléctricas e medioambientais non ten nada que ver coas que nos esixen a nós desde a Unión Europea», indicó el presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho. «Queremos que se vixíe esta situación. Primeiro teremos que comer nós e os nosos fillos, e despois haberá campo para todos», añadió.

Aunque los volúmenes que se comercializan a través de Vilagarcía son menores que en otras plazas, los trabajadores no quisieron pasar por alto esa puerta de entrada, donde se vieron arropados por representantes de Esquerda Unida, la CIG y Podemos.

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