El AVE «barato» costará un 40% menos

El precio medio de los billetes actuales ronda los 52 euros


redacción / la voz

Renfe lanzará su AVE «low cost» meses antes de que el transporte de viajeros se abra a la competencia en diciembre de 2020. Su presidente, Isaías Táboas, ha asegurado que tienen margen para ofrecer billetes hasta un 40 % más baratos de los actuales, cuyo precio medio ronda los 52 euros. El objetivo es poder competir con las empresas privadas que operen a partir de enero del 2021. Táboas no ha desvelado sin embargo cómo serán los trenes del ave de bajo coste ni en qué corredores de alta velocidad se podrá en marcha.

Actualmente, los principales corredores de la alta velocidad son los que unen Madrid con Barcelona, Sevilla, Málaga y Valencia. Lo que persigue la compañía es poner en el mercado un producto capaz de atraer a «ese público que hoy no viaja en ferrocarril y que no lo hace por precio», ha señalado. Según sus datos, entre los viajeros que se desplazan entre Madrid y Barcelona, el 31 o 32 % opta por el AVE, más del 20 % por el avión, entre el 8 y el 9 % se decanta por el autobús y más del 30 % por el coche. «La idea es que sea un producto comercial y, por tanto, hacerlo allí donde sea comercialmente rentable», ha subrayado Táboas, que ha añadido que el reto es hacer un tren que siendo más barato para los usuarios tenga un menor coste de producción para la empresa. Esos costes dependen del coste energético, la amortización del material, el coste del personal a bordo y, sobre todo, de «la cantidad de kilómetros al año que lo puedes tener funcionando y del número de plazas», ha apuntado.

El proyecto se incluye en el Plan Estratégico de Renfe 2019-2023 con el que la compañía busca seguir creciendo en ingresos gracias a la puesta en marcha de nuevos productos, su internacionalización, para la que buscará socios, y su digitalización.

La operadora facturó en el 2018 unos 4.000 millones de euros y superó el objetivo presupuestario de beneficio (80 millones), según datos provisionales aportados por Táboas, quien ha destacado que el objetivo del plan es elevar los ingresos el 16 % en 2023, hasta 4.600 millones; y el 30 % en 2028, hasta 5.300 millones.

El negocio internacional podría reportar al grupo 220 millones de euros en 2023 (el 5 % de la facturación) y 550 millones en 2028 (10 %) y compensar así los efectos de la competencia en el territorio nacional. En el exterior, la compañía pasará de ser «reactiva a ser proactiva», según Táboas, que ha explicado que no sólo optarán a proyectos de alta velocidad, sino que también concurrirán a licitaciones internacionales de obligaciones de servicio público. «El objetivo es asegurar que la compañía tiene futuro. La idea es salir fuera a competir con todos nuestros productos y hacerlo con aliados, ya sea globales o locales», ha subrayado.

En el terreno digital, Renfe apostará por el «big data» y la creación de una nueva plataforma de venta que impulse la intermodalidad y permita, incluso, combinar un billete de tren con la contratación de un vehículo de Uber o Cabify, por ejemplo.

En cuanto a Renfe Mercancías, el objetivo será convertirlo en un operador logístico integral y para ello no se abrirá su capital para dar entrada a un socio logístico, tal y como había planteado el anterior ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que propuso vender hasta el 50 % de la compañía. «No hay ninguna intención de vender nada ni de dejar entrar a nadie en el capital de Renfe Mercancías, lo que hay es intención de buscar aliados para hacer cosas pero no vamos a vender capital de una empresa pública de ninguna de las maneras», ha afirmado.

Por otra parte, a lo largo del primer semestre licitarán todo el material rodante que se ha previsto para renovar la flota de la compañía y cuyo valor total asciende a unos 3.000 millones de euros.

Empiezan las pruebas en el tramo del AVE que ahorrará 50 minutos en el viaje a Madrid

Pablo González
El tren auscultador del ADIF, en la estación de Zamora
El tren auscultador del ADIF, en la estación de Zamora

Un tren auscultador del ADIF comenzó a calibrar la geometría de las vías para dar paso a otras revisiones

Esta madrugada comenzaron las pruebas en el tramo ferroviario de alta velocidad entre Zamora y Pedralba de la Pradería, a las puertas de Galicia, donde aún siguen desarrollándose trabajos relacionados con el cambiador de ancho y la conexión con la línea convencional. Con apenas un mes de retraso técnico sobre lo previsto, el ADIF mantiene los ritmos necesarios para que el conjunto de pruebas que deben realizarse sobre este tramo de 110 kilómetros se desarrollen a lo largo de la primera mitad de este año, con el objetivo de ponerlo en servicio en una fecha indeterminada del 2019. La apertura a la circulación de trenes comerciales por este trazado supondrá el ahorro de 50 minutos de media en el viaje a Madrid, según los cálculos hechos públicos por el Ministerio de Fomento. De esta forma, Ourense quedaría a tan solo tres horas y media de la capital, mientras que A Coruña estaría a cuatro horas y 50 minutos. Y Vigo, a algo más de cinco horas. Se trata de un relevante salto adelante en las conexiones ferroviarias de Galicia, pues el tren sería competitivo con los desplazamientos en vehículo privado. Para hacerle más competencia al avión habrá que esperar al menos un año, cuando se terminaría el nuevo acceso ferroviario central, y el AVE esté ya a pleno rendimiento.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El AVE «barato» costará un 40% menos